Conflictos

El Complejo Petroquímico El Tablazo y las luchas de la comunidad de El Hornito contra PDVSA.3 min read

Zulia es una de las zonas petroleras más importantes de Venezuela, donde a lo largo de décadas se han dejado enormes pasivos ambientales en las poblaciones que la habitan. En esta región se ha desarrollado la industria petroquímica, una de las más contaminantes que existen. A partir de 1968 comienza a operar el Complejo Petroquímico “El Tablazo”, también conocido como Complejo Petroquímico Ana María Campos, concluyéndose una gran parte de su infraestructura en 1973. Este complejo se ha venido expandiendo con el tiempo, aunque en las últimas décadas ha operado con altibajos. Tiene una importante capacidad para la producción de olefinas, resinas plásticas, vinilos y fertilizantes nitrogenados. El Hornito, la que fuese una comunidad de pescadores, agricultores y productores artesanales, ubicada en la bahía de El Tablazo, comienza a convivir con los gases tóxicos y los peligros que implican este tipo de industrias y a sufrir serios impactos socioambientales, sobre todo por estar muy cerca de la zona de las instalaciones. Años después del inicio de la petroquímica, ya se van sintiendo los efectos. Grandes escapes de gas obligan a la gente a huir del pueblo, inhalación de gases tóxicos y contaminación de los suelos y aguas con desechos industriales muy nocivos. Dramáticos efectos sobre la salud empiezan a desarrollarse, que van desde enfermedades de la piel y respiratorias, hasta malformaciones congénitas y cáncer, lo que ha producido muertes en integrantes de la comunidad. La población comienzan a movilizarse, e importantes acciones y declaraciones comienzan a generarse en protesta contra la petrolera nacional y solicitando remediaciones urgentes. Campañas, denuncias oficiales, movilizaciones, articulaciones con diversas organizaciones ambientalistas y docentes de las universidades, les permiten avanzar en una reubicación del poblado, siendo probablemente la primera experiencia que se conoce de una reubicación total en Venezuela (Abrebrecha, 2016). Sin embargo esta reubicación, aunque los ha alejado de las plantas petroquímicas, no ha solventado los problemas sociales causados por este proceso, tales como desempleo, pérdida de tierras, inseguridad alimentaria y lesión integral de los hogares. Tampoco ha venido seguida ni de un diagnóstico oficial de los daños socioambientales y de salud, ni de una remediación sanitaria. En la actualidad el Hornito Nuevo, y otras comunidades de los puertos de Altagracia como Puerto Leiva y Punta de Piedras, continúan sufriendo los pasivos ambientales de la petroquímica y son propensos a contraer enfermedades. Las movilizaciones se han debilitado notablemente y plantean un escenario de inercia ante este problema. El Estado venezolano no ha asumido el costo real de lo ocurrido y lo que sigue ocurriendo con estas comunidades costeras. El Hornito es una de numerosas zonas de sacrificio que se han establecido en los alrededores del Lago de Maracaibo, a favor de la industria petrolera. Pero también representa un referente nacional, en la medida en la que una pequeña comunidad, en condiciones muy desiguales, planta una lucha contra la industria más importante del país, Petróleos de Venezuela, con la bandera: “El Hornito tiene derecho a la vida”.

 

Complejo Petroquímico El Tablazo. Fuente: Ve.Worldmapz

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Organización multipropósito que orientada a la visibilización y estudio de las desigualdades e impactos socio-ecológicos que se generan a raíz de la transformación e intervención de la naturaleza, y al apoyo y acompañamiento de luchas socio-ambientales en el país