Conflictos

Los impactos socioambientales del Complejo Industrial Petrolero José Antonio Anzoátegui

El Complejo Petroquímico e Industrial General de División José Antonio Anzoátegui (CJAA, o también llamado “Jose”) fue inaugurado el 14 de agosto de 1990, con el fin de impulsar el desarrollo de la petroquímica en el oriente del país, al tiempo que albergara diversas empresas mixtas que operan en el área (Villasmil, 2009). En la actualidad cumple una función clave en el mejoramiento de los crudos extrapesados de la Faja Petrolífera del Orinoco y se espera que sea el complejo petroquímico con mayor crecimiento del país. El CJAA es responsable del 65% de la exportación del crudo venezolano y despacha a través de su terminal un promedio de 1, 5 millones de barriles diarios (AVN, 2015). Las grandes dimensiones de la actividad de este complejo petrolero han generado notables impactos socio-ambientales en diferentes escalas geográficas y grados de amplitud. Altos niveles de contaminación del aire debido a la emisión de gases tóxicos por la actividad petroquímica y por las grandes acumulaciones de coque de petróleo en sus patios; derrames de petróleo, varios accidentes, entre otros, han afectado no solo a los trabajadores sino también a las poblaciones cercanas a este complejo. Aunque de manera poco articulada entre sí, un conglomerado de actores y grupos sociales se han movilizado y protestado por los negativos efectos socio-ambientales que produce “Jose”. Trabajadores de las distintas áreas de las empresas, integrantes de las comunidades aledañas, grupos ambientalistas y algunos parlamentarios del estado Anzoátegui forman parte de este mosaico de sectores que han puesto denuncias, han generado comunicados, notas de prensa o movilizaciones de calle exigiendo la remediación, prevención e indemnización por estos daños causados a su salud, al aire y las aguas de la zona. En numerosas ocasiones se ha señalado que existen múltiples omisiones y falta de seguimiento en procesos de mantenimiento de las instalaciones e infraestructuras, incumplimiento de normativas ambientales, así como malas gestiones que terminan repercutiendo en el ambiente y la salud de trabajadores y comunidades (La Clase, 2011a). La influencia y poder de la industria petrolera en Venezuela todavía tiene la capacidad de asimilar y absorber buena parte de estas protestas, atenuando los efectos sociales de sus pasivos ambientales. La proyectada expansión futura de la actividad industrial en el CJAA podría ampliar los nocivos efectos socio-ambientales descritos. A su vez, la severa crisis económica nacional, que está mermando la capacidad del sector público para llevar un mantenimiento aceptable de las instalaciones y procedimientos, y que impulsa un proceso de flexibilización ambiental, podría intensificar todas estas consecuencias mencionadas.

Acumulaciones de coque en los patios del CJAA
Source: http://elestimulo.com/elinteres/la-cordillera-negra-de-jose-tiene-un-valor-de-14-mil-millones/

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