Conflictos

Turismo en territorio Pemón en el Parque Nacional Canaima

El Parque Nacional Canaima (PNC), en la Guayana venezolana, ha sido foco durante décadas de una pronunciada conflictividad socio-ambiental asociada a la ejecución de obras, luchas por la tierra y al uso del fuego entre otros. Este caso en particular está relacionado a la actividad turística, otra fuente continua de conflictos en la zona. Se trata específicamente de un proyecto turístico conocido como el hotel “TURISUR”, a ser construido en La Gran Sabana, en el sector Sierra de Lema, ubicado al nor-oriente del Parque Nacional, cuyos principales actores fueron los promotores del proyecto, el Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), y los indígenas pemón, habitantes ancestrales del PNC. Este conflicto es un caso emblemático de la lucha del pueblo pemón por el control de la actividad turística en la Gran Sabana. El conflicto comenzó en noviembre de 1995, cuando el dueño de la empresa venezolana de turismo TURISUR se reunió con líderes pemón para solicitar su apoyo a la construcción del hotel. A cambio, ofreció financiar sus propias empresas locales de turismo, una escuela comunitaria, un centro de salud local, un centro de formación turística y unos 200 puestos de trabajo en el hotel. Los líderes explicaron que no podían tomar una decisión por su cuenta y que tenían que discutir el proyecto con las comunidades. En enero de 1996 se celebró una asamblea con representantes de todos los pueblos de la Gran Sabana, donde resolvieron unánimemente no aceptar el proyecto, a pesar de la oferta. Razonaron que el hotel vulneraría su derecho a prestar servicios turísticos en el parque y que sentaría un precedente para otras operaciones turísticas. Declararon su posición por escrito y la enviaron a INPARQUES. Sin embargo, pocos meses después, INPARQUES otorgó a la empresa un permiso de construcción. Coincidentemente, la ONG “EcoNatura” e INPARQUES habían planeado en esos días una serie de talleres para evaluar amenazas y conflictos en el PNC. El tema del hotel surgió como principal fuente de tensión entre INPARQUES y los pemón. De hecho, en uno de estos talleres, 26 líderes y maestros pemón escribieron otra carta en la que declaraban una vez más su oposición al proyecto. Los pemón estaban molestos porque INPARQUES había ignorado sus opiniones al emitir el permiso. Dejaron claro que si se construía el hotel, ya no respetarían la autoridad de INPARQUES o las regulaciones del PNC. Ante la negativa de los pemón respecto al proyecto, la dirección de INPARQUES convocó a una reunión a empresarios e indígenas, la cual se llevó a cabo el 27 de abril de 1996. Después de una larga discusión sobre las características y los supuestos beneficios potenciales del proyecto, los pemón mantuvieron su misma posición de rechazo a la construcción. No obstante, la construcción del hotel comenzó poco después, y estalló el conflicto. Los pemón realizaron diversas movilizaciones hacia ciudades como Ciudad Bolívar y Caracas para dirigirse a organismos gubernamentales y a la prensa y declarar su oposición al proyecto; redactaron manifiestos colectivos; y amenazaron con demoler el hotel si no se recibía una respuesta a sus demandas. Estas estrategias de lucha visibilizaron el conflicto a escala nacional y permitieron que los pemón obtuvieran audiencias con altos funcionarios del gobierno. Una de estas tuvo lugar el 15 de mayo de 1996 en el Ministerio de Ambiente entre tres dirigentes pemón y el ministro. Durante la misma se acordó que en período de un mes, el Ministerio de Medio Ambiente tendría los resultados de una auditoría administrativa sobre el proyecto TURISUR. Mientras tanto, la construcción del hotel fue suspendida temporalmente. También intervinieron en el conflicto la Comisión de Medio Ambiente del Senado Nacional, funcionarios públicos y algunas ONG´s ambientales, que se manifestaron en alianzas con los pemón. Como reacción contra la fuerte oposición al hotel, el propietario de TURISUR intentó dividir a los pemón en fracciones. Finalmente logró ganar apoyo al proyecto del Presidente de la Unión de Comunidades Indígenas de la Gran Sabana (UCI). Sin embargo, la UCI no es reconocida como una institución representativa por la mayoría de los pemón establecidos en el parque nacional. Asimismo, el presidente de la UCI no había consultado esta decisión con las 16 comunidades pemón que forman parte de esta organización. Así, casi inmediatamente después de que la UCI hiciera público su apoyo a TURISUR, dos comunidades se retiraron de la organización y 7 jefes de diferentes aldeas enviaron una carta a la Cámara Municipal de Gran Sabana, manifestando su desacuerdo con el Presidente de la UCI. Todo esto invalidó el apoyo local para el proyecto. Sin embargo, el propietario de TURISUR continuó utilizando el apoyo de UCI como una indicación de aceptación local para el proyecto. En octubre de 1996, el Ministerio de Medio Ambiente hizo pública la auditoría de gestión: los permisos de construcción de INPARQUES se consideraron inválidos por violar el Plan de Zonificación. El propietario de TURISUR siguió buscando apoyo político para el proyecto durante casi un año más y finalmente lo obtuvo del consejo local y de algunos miembros del Congreso Nacional. Sin embargo, nunca recibió apoyo de los pemón que viven en el parque nacional. Así, el proyecto fue finalmente abandonado. Desde entonces, los pemón de la Gran Sabana se han mantenido firmes en su decisión de no dejar a empresas externas establecerse en la zona para la prestación de servicios turísticos. Todos los servicios de restaurant y posadas son manejados por las propias comunidades

 

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