Conflictos

Comunidades de Veracruz y la Bárbara luchan contra la apertura de mina de sílice en el municipio Torres (Estado Lara)

El estado Lara suele ser conocido por sus ecosistemas semi-áridos, destacando la depresión de Carora, ubicada entre las sierras de Baragua y Aguada Grande. Sin embargo, más al sur se ubican las estribaciones septentrionales de la cordillera andina. En el municipio Torres, donde se encuentra la ciudad de Carora, es posible encontrar estos diferentes tipos de ecosistemas, siendo que el 40% del municipio es bosque nublado, a 1.053 metros de altura. El cerro El Plan, ubicado en este municipio y que hace parte de la serranía de Veracruz –además de integrar la formación Jirajara–, se encuentra en pleno bosque nublado, donde nacen ríos y fuentes de agua, representando el mayor acuífero que se tiene en la zona. Dicho cerro se encuentra en el centro de un conflicto ambiental, determinado por las motivaciones de explotación minera del sílice que se encuentra contenido en sus tierras. La intención de extraer este recurso del cerro El Plan data de 1992. Sin embargo, la cesión de las tierras más cercanas a ese cerro por parte de los dueños de la finca ‘Cambullón’, generó que la propiedad fuese dividida, conformando el asentamiento Veracruz, donde se encuentran 35 parceleros, quienes rechazaron el proyecto minero durante varios años (Durán, 2017b). El sílice es una arena utilizada para la elaboración de diferentes productos como pintura, esmalte, cemento, vidrio, celulares, mezcla adhesiva para baldosas, cerámica, crema dental, circuitos eléctricos, entre otros. En 2016, se reavivó el interés por la explotación de este mineral no metálico, tras la activación del ‘Motor Minero’ – Agenda Económica Bolivariana– por parte del Gobierno nacional. El emprendimiento está asignado a la empresa Inesco SRL, la cual a fines de ese año recibe la concesión. El proyecto apunta a la extracción 5.880.000 toneladas métricas de sílice con un permiso otorgado por 14 años, junto a la construcción de carretera y planta de procesamiento ubicada en las afueras de esta zona. Uno de los principales elementos del conflicto es el agua. La minera Inesco aseguraba que no hay nacientes de ríos en la zona para la explotación, o bien que dichas nacientes se encuentran a 400 metros de la misma, lo cual ha sido desmentido por los grupos movilizados, quienes a través de expertos, recorridos de campo y estudios de impacto ambiental alternativos mostraron la existencia de estas fuentes de agua y su malestar con la posible instalación de la mina. A decir de las organizaciones críticas al proyecto, el agua que surge de estas nacientes puede surtir a cualquier parroquia del estado Lara y el municipio Torres, o también servir para tener una fuente suplementaria del embalse de Los Quediches. A su vez, parceleros de la zona, productores de plátano y cambur, ganado, yuca, limón, maíz, lechoza, que han conservado y preservado las áreas del cerro El Plan, dependen de estas aguas y del equilibrio ecológico de esas tierras para alimentar a un sector de la población del municipio. Los más de 30 productores afectados, principalmente de las comunidades de Veracruz y La Bárbara, han conformado alianzas con diversos actores como grupos ambientalistas locales, profesores universitarios y académicos, grupos religiosos, entre otros, poniendo en práctica diversas formas de movilización entre las que se cuenta campañas de sensibilización, uso de medios de comunicación, producción de audiovisuales, foros públicos, recorridos con actores invitados, estudios de impacto ambiental alternativos o bloqueos de ruta a integrantes de la empresa minera, entre otros. Los ofrecimientos de progreso, desarrollo y asistencia que propone Inesco a la población de la zona, contribuye a generar divisiones en las comunidades respecto a la aceptación o no del proyecto minero, generando contradicciones y tensiones sociales en las movilizaciones. Las resistencias comunitarias han supuesto un obstáculo a la instalación de la minería de sílice en el cerro El Plan. El proyecto se encuentra en suspenso, aunque el afán de impulsar con fuerza la minería por parte del Gobierno nacional indica que la amenaza sigue presente. Ante esto, las comunidades de Veracruz y La Bárbara siguen en alerta y movilizadas para mantener las condiciones ambientales libre de explotación minera.

Imagen No. 3. Jóvenes del Movimiento Social Torrense Salvemos el Embalse Los Quediches, en recorrido hacia el cerro El Plan, 2017. Fuente: Emiliano Teran Mantovani

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