Conflictos

Comunidades de los municipios Bolívar y Barinas denuncian contaminación del Río Santo Domingo

El estado Barinas ocupa una extensión de 35.200 km², con una población de 816.264 habitantes (INE, 2014); al norte limita con los estados Mérida, Trujillo y Táchira y al sur con Apure. En su extremo noroeste se encuentran el municipio Bolívar, integrado por las parroquias Caldera, Altamira y Barinitas; y el municipio Barinas en el que destacan la ciudad de Barinas y las poblaciones de Torunos y San Silvestre; espacio territorial que concentra según datos del INE, el 49,8 % de la población del estado. La parroquia Barinitas comparte con el municipio Barinas el recorrido (a su extremo derecho) de unos 177,27 kilómetros de cauce del río Santo Domingo, el cual, desde el noreste hasta su desembocadura en el río Apure, abastece de agua para el consumo humano y el sistema de riego de los cultivos de la zona. Las poblaciones asentadas a escasos kilómetros del río Santo Domingo son afectadas por la notable contaminación del mismo, que se agudiza a medida que avanza hasta su desembocadura. Desde su naciente en la cordillera andina, específicamente en las montañas del estado Mérida, inicia el conflicto ambiental: en pueblos como Santo Domingo, Pueblo Llano, Las Piedras, La Mitisus, Altamira y otros caseríos ubicados desde Apartaderos hasta llegar a Barinitas, se realiza una intensa actividad agrícola con un uso indiscriminado de fertilizantes, pesticidas, fungicidas, herbicidas y venenos (Belandria, 2006), que generan la contaminación química de su afluente. En el informe especial de la Contraloría General de la República (2010), titulado Problemas ambientales y deterioro de las relaciones ecológicas de la cuenca del río más importante de cada entidad federal, se señala la contaminación del río por factores biológicos, resaltando que los centros poblados de Calderas, Altamira de Cáceres y Barinitas (cuenca media del río) y la población de Torunos (cuenca baja), a través de sus diversos colectores de aguas servidas, vierten sus aguas sin previo tratamiento de manera directa a la cuenca o a los afluentes del mismo; basureros, cementerios, hospitales, cochineras, hidrocarburos, también suman a la lista factores de contaminación. Esta situación viene afectando de manera gradual y sistemática la salud de las poblaciones que hacen uso del vital líquido. Haciendo una revisión de los porcentajes relacionados a la variable mortalidad del estado Barinas y relacionándola con los estudios de algunos especialistas que hablan de los efectos a la salud en poblaciones que consumen aguas cargadas con trazas de pesticidas y fertilizantes, encontramos que con relación al promedio nacional, ciertos índices de mortalidad infantil superan significativamente la tendencia nacional. Las tasas por diarrea y gastroenteritis de origen infeccioso en Barinas alcanzan un 7,24%, mientras que el promedio nacional se encuentra en 3,98%; lo mismo ocurre con el porcentaje de mortalidad por leucemia en niños y jóvenes con edades comprendidas entre 1 y 24 años, para el estado Barinas 10,68%, mientras que el promedio nacional se ubica 7,76% (Belandria, 2011). La importante actividad ganadera en Barinas ha impulsado el desarrollo de industrias pecuarias y de productos lácteos (INE, 2014), teniendo en cuenta que el sistema de riego y de canales es nutrido por el río Santo Domingo, lo que produce una afectación importante sobre la flora y fauna, lo cual es poco estudiado y/o mencionado. Se han realizado algunas movilizaciones y denuncias de comunidades. Desde 2011, tanto en el municipio Bolívar como en Barinas se registran varias de ellas, destacando demandas en relación a problemas de afectación a la salud de sus habitantes, así como fallas en el suministro del agua. Consejos Comunales y Mesas Técnicas de Agua resultan ser las principales vocerías; algunos partidos políticos de oposición se han sumado a los reclamos; todos estos solicitan que los organismos con competencia en la materia se aboquen a solventar la situación. El gobierno nacional buscando dar respuesta a las demandas, ha trabajado en la reparación y construcción de infraestructuras, lo que se ha visto reforzado con el lanzamiento del Plan Nacional del Agua para el 2013, en el cual se han realizado importantes inversiones. Sin embargo, la planificación no ha estado vinculada a la búsqueda de alternativas que atiendan desde la raíz, las causas que generan el conflicto. La contaminación del agua por agentes químicos y biológicos sigue sin ser afrontada. Comunidades y académicos coinciden en que una solución inmediata, mas no definitiva, consistiría en sustituir la toma de agua del río Santo Domingo por la del afluente del río Paguey. Sin embargo, el trabajo de concienciación a los productores agrícolas de los estados Mérida y Barinas se hace vital; el llamado al cambio de los modos de producción hasta ahora practicados, por métodos agroecológicos son algunas de las recomendaciones, lo que permitiría detener el impacto a un ecosistema que desde hace medio siglo viene siendo afectado, entre otras variables, por el uso indiscriminado de biocidas o organoclorados.

Imagen No. 11. El lecho del caño el barro, afluente del río santo domingo, contaminado por los vertidos de aguas con ácido sulfúrico y otros tóxicos, producto del mal funcionamiento de los pozos petroleros de PDVSA. Eje torunos – san silvestre. 2014. Fuente: Catabre 99.3 FM / Colectivo ASPA 

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