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La obesidad energética en Venezuela y el metabolismo social

Imagen: quepasa.com.ve


La gula energética de Venezuela

Con base en los datos de la OPEP, sabemos que un litro de gasoil ha tenido un costo de oportunidad para la República Bolivariana de Venezuela de entre 0,27 $/litro y 0,39 $/litro, mientras que el costo del litro de fueloil ha estado entre 0,27 $/litro y 0,38 $/litro. En el estado petrolero del Zulia, se genera electricidad mayoritariamente con gasoil y fueloil. Considerando los datos de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), se estima que el kilovatio/hora, en el estado Zulia, ha tenido un costo de producción, por quema de combustible, entre 6,8¢/kWh y 10,7¢/kWh (centavos de dólar por kilovatio/hora generado). Estos costos son muy volátiles ya que dependen del precio internacional del crudo OPEP que, durante el año 2.012, alcanzó un precio de hasta 109,45 $/barril, lo que implicaría un costo del kilovatio/hora, por combustible, de 18,21 ¢/kWh. Es decir, el margen de variación del costo de la energía eléctrica en un país con gran penetración de combustibles fósiles en su matriz energética es muy amplio y está sujeto a las leyes de mercado. Dejando de lado el costo de oportunidad, el costo de producción del gasoil y fueloil en Venezuela está alrededor de los 2,7 bolívares por litro, lo que al cambio oficial se traduce en 0,014 $/litro (tanto fueloil como gasoil). Por lo tanto, considerando solo los costos por quema de combustible, el kilovatio/hora en el estado Zulia cuesta a Corpoelec 0,37 ¢/kWh.

El estado Zulia, además de ser un estado petrolero, tiene el mayor potencial en energías renovables del país, particularmente en la subregión Guajira, de acuerdo a las mediciones realizadas por Corpoelec. Sin embargo, se ha cubierto la creciente demanda del estado Zulia con un 97,4% de recursos fósiles y solo un 2,6% con renovables. Esto se debe al bajo costo relativo del combustible doméstico y a que la inversión requerida para instalar un megavatio de turbinas convencionales está entre 50% y 75% por debajo al de generación eólica. Pero fundamentalmente, esto se ha debido a la ineptitud y falta de visión estratégica de la actual burocracia del partido socialista unido de Venezuela (PSUV), en el poder desde Marzo de 2013. Esta situación se replica en otros países petroleros, miembros de la OPEP.

El consumo de petróleo en los países productores de petróleo se incrementará en 2040 en un 32% con respecto a la demanda en el año 2015. A nivel mundial, la demanda crecerá, durante este mismo intervalo, en un 20,4%. Es decir, el mayor crecimiento en la demanda energética para los próximos años se presenta en países con abundantes recursos, tanto renovables como fósiles. Al estudiar el comportamiento de estos países entre 1990 y 2013, hemos encontrado que entre los países netamente exportadores de energía el 61,1% presentan una intensidad de emisiones de CO2 superior al promedio mundial, mientras que en los netamente importadores solo 16,2% supera el promedio mundial de intensidad de emisiones. Resultados similares se obtienen para la intensidad energética, donde el 61,1% de los países exportadores y el 18,9% de los importadores de energía, superan el promedio global, respectivamente. Es decir, los países productores de energía (Venezuela, entre ellos) son mucho más ineficientes en el uso de la energía, como en el cuerpo humano, podría decirse que tienen un metabolismo más lento y consumen muchas más calorías para un menor esfuerzo productivo y, como los seres humanos, más que desarrollarnos en Venezuela con nuestros excedentes de energía, lo que hacemos es engordar y alcanzar una obesidad mórbida entre 2003 y 2012 de la cual ahora nuestra economía se ha hecho incapaz de procesar los excedentes de glucosa (energía, petrolero, electricidad) de forma productiva y padecemos ahora una especie de síndrome X económico, tenemos todos los males de una economía arruinada, nuestro metabolismo social está acabado.

¿Qué es esto del metabolismo social? ¿Qué tiene que ver con Venezuela?

La primera utilización del término metabolismo en el ámbito social se atribuye a Karl Marx (1818-1853), quien leyó extensamente a naturalistas de su época entre los que influyó, particularmente, un autor holandés llamado Jacob Moleschott (1822-1893), quien fuera reconocido ampliamente por un libro llamado “El ciclo de la vida”, escrito en el año 1852. Marx derivó del naturalismo el concepto de metabolismo, que utilizó como una de sus principales categorías en el análisis y teoría crítica sobre el capitalismo. En este sentido, Marx define al metabolismo social como el proceso a través del cual la humanidad transforma a la naturaleza externa y, durante ese proceso de transformación, también modifica su propia naturaleza y estructura social interna. La forma en que la transformación de la naturaleza externa afecta a la naturaleza de la sociedad se manifiesta en las formas concretas de organización de la sociedad global, su estructura energética, su estructura económica, su industria y las relaciones entre las sociedades de productores de materiales y energía y las sociedades de consumidores.

Considerando el concepto de Marx, nos hemos transformado como sociedad venezolana, eso es muy cierto. Entre 2003 y 2012, hemos pasado a ser el país más derrochador de energía eléctrica en América Latina, pero nuestro producto interior bruto no crecía por una mayor productividad sino por los precios del petróleo y el único motor encendido era el de la renta petrolera, el resto sólo fueron recostándose a éste y apagando su combustión interna para dejarse llevar por el inmenso influjo de petrodólares. El consumo de energía era un 70% improductivo, un gasto energético en televisores, equipos de video, equipos de sonido, secadoras de pelo, computadores portátiles (mayormente para Facebook, Twitter, YouTube y otros) calentadores de agua en Maracaibo y Aires Acondicionado en Los Andes, mientras se racionaba la energía a las industrias básicas de Guayana para mantener estos niveles de consumo ¿Es este un comportamiento racional? Hemos intoxicado nuestra economía con grasas saturadas, carbohidratos (¿hidrocarburos?) y una especie de gluten político que hizo a un pueblo adicto a las dádivas petro-dolarizadas, como en los casos de “Mi Casa Bien Equipada”, que incremento la cantidad de televisores y aires acondicionados en Venezuela hasta 10 veces por encima que antes de implementarse, sin ninguna consecuencia en educación ni calidad de vida de los venezolanos, todo grasas, todo engorde, todo obesidad energética.

Nuestra sociedad se ha transformado destruyendo nuestro entorno natural, miles y cientos de miles de pozos petroleros en el Zulia abandonados para abrir pozos nuevos en zonas ambientalmente frágiles en la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO), proyecto nefasto para la economía del país. Como los reyes católicos de la España medieval, tragamos petróleo del Zulia para vomitarlo , desecharlo y tragarnos el petróleo de la FPO, todo consumo, todo gasto, nada de inversión o nada de proteínas y gasto energético productivo. Mucho autores especialistas en metabolismo humano y nutrición hablan del cerebro de gordo, otros hablan del cerebro de pan. En Venezuela, entre 2003 y 2012 desarrollámos el “Cerebro de Brea”, nos hicimos adictos al chute de energía gratis en la electricidad, en la gasolina, en el gas y solo engordamos, hemos caído en una obesidad de la cual no vemos más salida sino comer y comer más energías contaminantes. El gobierno de Nicolás Maduro solo visualiza salidas por medio de más rentismo, extracción de Carbón, extracción de gas, aprovechamiento de petróleos pesados en lugar de otros livianos (obesidad y más obesidad energética) y de esta espiral no se sale sin ayuda. Debémos parar y para eso hay que tomar una decisión definitiva y radical para transformar el metabolismo social venezolano, su economía y comenzar a reducir grasas (energía excedente improductiva) actividad sectores productivos eficientes y nuevas alternativas energéticas. Para eso necesitamos una gran voluntad que no veo en el gobierno actual. En Venezuela, se aplica o que la escritora Naomi Klein aplica al mundo entero liberalizado y capitalista, ella dice: «No hemos hecho las cosas necesarias para reducir las emisiones porque todas esas cosas entran en conflicto de base con el capitalismo desregulado, la ideología imperante durante todo el período en el que hemos estado esforzándonos por hallar una salida a esta crisis (…) las acciones que nos ofrecerían las mejores posibilidades de eludir la catástrofe son sumamente amenazadoras para una élite minoritaria…» Eso es aplicable al 100% a nuestro República Bolivariana de Venezuela, pseudo-socialista y anclada en el rentismo mas atroz.

REFERENCIAS

KLEIN, Naomi (2015[2014]) Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima. Editorial Paidós. España. pp. 33. Título original en idioma inglés: “This Change Everything” (Simon & Schuster EE.UU).

MARTÍNEZ ALIER, Joan (2009[2002]). El ecologismo de los pobres. Conflictos ambientales y lenguaje de valores. España. Icaría Editorial S.A. pp. 345. Título original en idioma inglés: “The environmentalism of the poor. A study of Ecological Conflicts and Valuation” (Cheltenham, U.K.).

MARX, Karl (1977[1867]) El capital. Tomo I. Vol. 1. Editorial Siglo XXI. México. pp. 215-216. Título original en idioma alemán: “Das Kapital” (Alemania)

OPEC,“Share of World Crude Oil Reserves”. Disponible en: http://www.opec.org , consulta:17-09-2015.

Doctor en Sostenibilidad por la Universitat Politécnica de Catalunya, UPC (Barcelona, España), con postgrados en Generación Eléctrica a partir de fuentes renovables de energía (Pamplona, España) y en Ingeniería Energética (Madrid, España). Ha trabajado por más de 12 años en la industria energética venezolana (PDVSA y Ministerio de Energía Eléctrica). Actualmente es Investigador en el Instituto de Organización y Control de la UPC (Barcelona, Catalunya) y profesor invitado en el Centro Socioeconómico del Petróleo y Energías Alternativas de La Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela). Milita en el Frente de Resistencia Ecologista del Zulia (FREZ).