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El centralismo burocrático y la segregación eléctrica del Zulia

El centralismo burocrático y la segregación eléctrica del Zulia

Por: Alejandro López-González

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Imagen de portada: Versionfinal.com.ve


El gobernador del estado Zulia anunció que, en esta región del país, apenas si se tendrán de 4 a 6 horas diarias de electricidad, al menos, por un mes. Me refiero al gobernador no por involucrarle en este desastre, en el que no tiene mayor responsabilidad, sino porque ninguna autoridad nacional ha hecho referencia a este caos; en este tipo de calamidades el gobierno nacional suele utilizar a los lideres regionales para llevar la peor parte, eso ha sido tradicionalmente así, en el estado Zulia. De 4 a 6 horas diarias de electricidad en el Zulia representa una crisis humanitaria, y lamento tener que utilizar la misma frase que utilizan los lacayos del gobierno de los EEUU, pero es la verdad. En el Zulia, este régimen de racionamiento representa una crisis humanitaria ¿Cómo puede soportar una persona de la tercera edad, en un rancho de zinc y al mediodía zuliano, los 40 grados de temperatura media sin siquiera poder conectar un ventilador? ¿no es esa una crisis humanitaria? ¿Se ha contabilizado cuantas personas han sido victimas de las altas temperaturas en el ultimo mes en el estado Zulia? ¿Se ha contabilizado cuantas personas han perdido la vida en hospitales y clínicas por depender de una máquina que funciona con electricidad y que desde hace un mes solo funciona de 4 a 6 horas al día, en el mejor de los casos? No creo, no puedo creer que no haya habido victimas directas de esta situación, tiene que haberlas y el gobierno debe hacerse responsable. Lo que está sucediendo en el Zulia es una crisis humanitaria y deben tomarse medidas urgentes al respecto. Por otro lado, está la incomunicación que deriva de la crisis eléctrica. Miles de familias zulianas sin poder comunicarse, en medio de esta grave situación, porque además de la falta de electricidad también carecen de la posibilidad de tener el consuelo de hablar con familiares y amigos. Sin duda, en esta crisis eléctrica el Zulia está llevando la peor parte y esto tiene que ver con el centralismo burocrático propio del régimen de pseudo-socialismo deformado en el que vivimos hoy. Nunca había existido un régimen de administración de la red eléctrica nacional tan despótico, vertical, autoritario y poco participativo como el que se instauró en Venezuela a partir del año 2010, con la creación de Corpoelec.  El exterminio de la empresa eléctrica zuliana ENELVEN, ha sido la sentencia de muerte del sistema energético de nuestra región, eso es indudable.

¿Por qué sucede esto en el Zulia? ¿Son los Zulianos especialmente incompetentes en cuanto al sistema eléctrico?

En 1888, Maracaibo fue la primera ciudad venezolana en contar con alumbrado público y la segunda ciudad suramericana, luego de Buenos Aires. Para finales del siglo pasado, Enelven era la empresa eléctrica regional con los mejores estándares de calidad del país quizás superada únicamente por la Electricidad de Caracas cuya menor complejidad de la red hacen que esta comparación no sea del todo justa. En la actualidad el Zulia cuenta con más de 2800 MW de capacidad instalada en centrales termoeléctricas, sin embargo, el 96% de estas se encuentra fuera de servicio. Están fuera de servicio porque desde la creación de Corpoelec, todos los mantenimientos eran coordinados por la sede central de la empresa en San Bernardino (Caracas), una sede central dirigida por los mas incapaces ingenieros del país, los más burocratizados y negativamente politizados del sector eléctrico venezolano. El criterio que se estableció en el caso zuliano era “el zulia tiene una buena red eléctrica, por lo tanto, no necesita de mantenimientos. Se le dará prioridad a las regiones que están en peor condición”. Es decir, el pensamiento era desmejorar lo bueno para mejorar lo pésimo, algo que conduce a la desmejora general del sistema y a la debacle que tenemos hoy un día. Las estrategias propias de una ideología política no pueden extrapolarse directamente a la industria, porque los resultados son los que vemos hoy. En ingeniería no se puede segregar a los sistemas de generación eléctrica como si fuesen categorías sociales relacionadas con la población de sus correspondientes regiones, eso es absurdo. Es muy cierto que la centralización del sistema eléctrico venezolano fue un instrumento más al servicio de la coerción política central. Dejar sin mantenimiento a 2800 MW de capacidad de generación eléctrica del Zulia hasta provocar su exterminio evidenciado en que hoy, apenas funcionan 64 MW de ese total regional, no es más que segregación política aplicada directa o indirectamente a la región zuliana, que a nadie le quepa la menor duda de esto. Esto me recuerda a la estrategia del gobierno central de España, en Madrid, contra las inversiones en infraestructura en la capital catalana, Barcelona. Así como el gobierno español ha retenido los proyectos de interconexión de Cataluña y Francia, el burocratismo centralista venezolano ha restringido hasta la asfixia los mantenimientos a las centrales termoeléctricas del Zulia que son, con sobrada excedencia, las centrales termoeléctricas más tecnificadas del país y donde se instaló el primer Ciclo Combinado de Venezuela (Termozulia I).

Como ex trabajador del sector eléctrico puedo asegurar que el despropósito con el cual se asignaban los presupuestos de mantenimiento a nivel nacional, desde el nido de corrupción que es la sede central de Corpoelec y MPPEE en San Bernardino (Caracas), era totalmente caótico, pero, en cualquier caso, ni por aleatoriedad dentro del caos se beneficiaba nunca, de ninguna manera, al estado Zulia. Caso similar es el de los estados Falcón y Lara, a estos se les afecta por rebote debido a que la sede regional para la gestión de su mantenimiento había sido establecida en Maracaibo, en el Zulia, por tanto, la negación de presupuesto de mantenimiento al Zulia implicaba lo mismo para Lara y Falcón, los tres estados con la peor situación eléctrica en la actualidad, esto no es casualidad.

Por lo demás, los ingenieros electricistas y mecánicos de la antigua Enelven, fueron utilizados por la burocracia central de Corpoelec para resolver diversos problemas a nivel nacional. La capacidad y experticia de los ingenieros zulianos (“los maracuchos”) es por demás reconocida en todo el sector eléctrico nacional, eso es harto reconocido por cualquier trabajador eléctrico de cualquier rincón del país. Esto lo digo con orgullo por ser zuliano, pero también por la imperiosa necesidad de mostrar el gran engaño por medio del cual se pretende enmascarar el grave daño que se le ha hecho al estado Zulia, un daño irreparable en muchos casos (perdida de vidas) y muy costoso en otros (el restablecimiento de los niveles de calidad previos a Corpoelec).

Emergencia eléctrica: Corrupción y Carbón

En el Zulia se instalaron 2800 MW, pero no se le hacia el mantenimiento oportuno a las plantas, es decir, se compraban plantas termoeléctricas nuevas mientras se dejaba de mantener a las que iban siendo recientemente adquiridas ¿Qué sentido tiene esto? Tiene mucho sentido y ya veremos por qué. Los mantenimientos son evidentemente muchísimo menos costosos que las nuevas adquisiciones y las correspondientes “comisiones” evidentemente menores. La estrategia criminal de los jerarcas de San Bernardino con respecto al Zulia, era comprar aceleradamente plantas y más plantas, pero sin dar mantenimiento a ninguna, de tal manera que siempre hubiese la necesidad de comprar nuevas debido a que las recién adquiridas, por mas nuevas que sean, iban cayendo fuera de servicio por falta de mantenimiento. Es una macabra estrategia basada en la corrupción derivada de la decretada “emergencia eléctrica”. Los jerarcas rojos del sistema eléctrico, rápidamente se dieron cuenta de la enorme oportunidad de desfalco que se abría con la emergencia eléctrica y el Zulia queda lo suficientemente lejos de caracas como para que ellos no sufrieran las consecuencias de los consecuentes apagones que, en cualquier caso, se producirían varios años después del inicio de esta asquerosa estrategia (2010) y para este momento estas personas ya están “exiliadas” en Estados Unidos y España disfrutando de sus “exitosas empresas”, creando nuevas empresas y viviendo como si fuesen unos talentosos empresarios, cuando su riqueza se ha basado en el sufrimiento y estafa al pueblo zuliano.

En vida de Hugo Chávez, nunca se pudo justificar el desarrollo carbonífero en el Zulia. El expresidente se mostró siempre en contra de la depredación ambiental que conlleva la explotación carbonífera. Sin embargo, justamente después de la muerte de Hugo Chávez, en el año 2013 se reactivan los proyectos Carboníferos por parte de PDVSA. Pero se idea una nueva estrategia para vender este proyecto: la “Planta Carboeléctrica”. Se le dice al pueblo Zuliano que el carbón es para generar electricidad que hace falta para superar los apagones (no se dice que hay una altísima indisponibilidad del parque termoeléctrico y que mucho más fácil sería recuperar lo que ya se ha instalado). El proyecto carboeléctrico tiene un costo de 7 mil millones de dólares, algo que supera con creces el costo de cualquier planta termoeléctrica de cualquier tecnología. El año pasado, se descubre la estrategia en la ciudad de Cabimas, estado Zulia. El presidente Nicolás Maduro, en un mitin en esa ciudad, dice con claridad que para superar la crisis eléctrica se debe construir una planta carboeléctrica. Repito, ¿cómo puede ser que teniendo 2800 MW de capacidad de generación eléctrica indisponibles sea una mejor idea invertir 7 mil millones de dólares en una nueva central carboeléctrica, en lugar de recuperar las plantas existentes? Tampoco se dice que para que esa planta carboeléctrica pueda funcionar en un mediano plazo se necesitan nuevas minas de carbón, es decir, la planta servirá como excusa para incrementar la producción de carbón a partir de más depredación ambiental abriendo nuevas minas que repercuten en la pérdida de caudal en los ríos que abastecen de agua a la ciudad de Maracaibo. Pero eso da igual a la cúpula político-militar centralista, no es Caracas, es Maracaibo, una ciudad invisibilizada durante los últimos 20 años y marginada como nunca lo había sido desde el inicio de la democracia venezolana en 1958.

El tema del carbón forma parte de una estrategia muy pensada, macabra y de intenciones meramente económicas en contra del pueblo zuliano y a favor de una jerarquía político-militar centralista y corrupta que ha utilizado al sector eléctrico como la más jugosa fuente de ingresos a través del juego con los apagones, la emergencia eléctrica y las compras por medio de adjudicaciones directas. Esto debe acabar, la alternativa es la recuperación del parque termoeléctrico zuliano, el cierre de ciclos combinados (proyectos inconclusos hoy en el Zulia) y la proyección de una potente capacidad de generación eólica en la Guajira. Esas son las alternativas reales y sostenibles para Venezuela y el Zulia, en particular. Muchísimo menos costosas que una planta carboeléctrica, mucho más confiables y ambientalmente sostenibles.

Doctor en Sostenibilidad por la Universitat Politécnica de Catalunya, UPC (Barcelona, España), con postgrados en Generación Eléctrica a partir de fuentes renovables de energía (Pamplona, España) y en Ingeniería Energética (Madrid, España). Ha trabajado por más de 12 años en la industria energética venezolana (PDVSA y Ministerio de Energía Eléctrica). Actualmente es Investigador en el Instituto de Organización y Control de la UPC (Barcelona, Catalunya) y profesor invitado en el Centro Socioeconómico del Petróleo y Energías Alternativas de La Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela). Milita en el Frente de Resistencia Ecologista del Zulia (FREZ).