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La Piedra Kueka sigue sin regresar a Venezuela5 min read

Por: Liliana Buitrago

Imágenes: Liliana Buitrago

Observatorio de Ecología Política de Venezuela

El pueblo pemón estaba en plena protesta contra el tendido eléctrico de la Gran Sabana, por allá en el año 1998, una de esas batallas incansables que mantuvieron por un tiempo prolongado, cuando un día regresando de la protesta, un compañero pemón se percató de aquella piedra gigante, montada en un camión inmenso y que por ser de jaspe y tan inmensa tenía que ser una roca del sector cinco. Dio prisa para alertar a la comunidad, corrió la voz, y movilizados unos pocos trataron de evitar que se la robaran, que les quitaran una parte de sí mismos, sin éxito.

Así fue como en el año 1998 un artista plástico, Wolfang von Schwarzenfeld, extrajo de su lugar de origen a la abuela Kueka del Parque Nacional Canaima, declarado patrimonio de la humanidad en 1994. Kueka es una piedra de Jaspe de mas o menos 30 toneladas. Desde ese entonces forma parte de una obra conformada por piedras de varios lugares del mundo a la que von Schwarzenfeld llamó Global Stone, obra ubicada en el parque Tiergarten de Berlín, en Alemania.

Pero, ¡ya va! ¿No es que la piedra ya estaba en Venezuela? Pues, no. En mayo de 2018 se realizó un ritual de sanación a la piedra y una delegación viajo a Alemania para agilizar las gestiones, sin éxito. Aún las negociaciones continúan y Kueka no ha regresado.

Lugar de extracción de Kueka

 

¿De dónde se la robaron?

Adentrarse en Canaima es perder el sentido del tiempo, dejar que el espacio te eleve la vista, siempre cediendo a la belleza del horizonte y pisar origen, inmensidad y riquezas; unas codiciadas (en especial el oro y metales preciosos) y otras subestimadas por la marca de la modernidad y la soberbia (como la enorme cantidad de saberes para la vida de los pueblos de Canaima).

La piedra extraída fue producto de un proceso poco claro de permisología de Inparques y el Gobierno de Venezuela durante el gobierno de Caldera en 1998. Se violaron tratados internacionales y el hecho representa uno de los más importantes casos de tráfico de bienes culturales en Venezuela y la región.

Santa Cruz de Mapaurí

El lugar de extracción, Santa Cruz de Mapaurí, queda al lado de la Quebrada de Jaspe que es Parque Nacional. Para llegar al lugar hay que solicitar permiso al abuelo. El abuelo es otra roca gigante que reposa triste en el lugar donde la abuela fue extraída “él espera a Kueka, por eso está triste”, señala una de la abuelas de la comunidad.

Quebrada de Jaspe al lado del lugar de extracción de la piedra Kueka

Kueka es más que una piedra

La comunidad nos cuenta que un joven Taurepán se enamoró de una joven de la comunidad de Makuxi y decidieron fugarse juntos ya que la unión de ambas comunidades estaba prohibida por el dios Makunaima. Por esta razón fueron perseguidos, convertidos en piedra y destinados a permanecer abrazados uno al otro para siempre.

La comunidad de este sector que visitamos tiene a los abuelos como un referente identitario central, su espiritualidad y por ende la conformación del lazo social de la comunidad se encuentra vulnerable y afectado. Por ello hay que comprender que existen formas de articulación de lo colectivo alrededor de la espiritualidad centrados en el ser, más allá del hacer – aunque no separado de este – donde para las comunidades la naturaleza, como un todo que los incluye, es centro de sus modos de vida y la reproducción de sus prácticas diversas.

El abuelo

Las más afectadas han sido las mujeres de la comunidad, las abuelas cantan, hablan y sienten a Kueka cada día desde entonces, nos siguen contando 20 años después cómo la tristeza se ha apoderado de la comunidad de Santa Cruz de Mapaurí, de Canaima, de Venezuela toda; las cosechas son pocas y la prosperidad se marchó desde entonces.

Por ello la lucha por el retorno de Kueka, que tiene ya más de 20 años, es una lucha que contrapone a la vida frente a la violencia territorial y espiritual a la que han sido objeto los pemones. Ello les mantiene en estado de violación de su derecho a la identidad y  sus derechos patrimoniales contraviniendo el marco legal nacional e internacional.

¿Y ahora qué?

Hay dos Estados responsables, el venezolano y el alemán. Las negociaciones no han sido posible, por falta de voluntad política y por intereses individuales del artista que extrajo la piedra. Las posibilidades de negociación se han visto limitadas por la geopolítica global y el contexto de polarización política en Venezuela. El pueblo pemón plantea sacar de este debate el asunto y agilizar los trámites para que Kueka regrese. Señalan que han tenido muchas reuniones a lo largo de estos años, que muchas personas han ido a la comunidad ofreciendo traerla de vuelta y ya están cansados. Nos cuentan que “algunas abuelas incluso se han ido sin poder verla de regreso”.

Por otro lado, ¿cómo resarcir los daños ocasionados cuando son estructurales y afectan dimensiones tan vulnerables como la espiritual por la ruptura del lazo identitario? Kueka fue intervenida para ser expuesta en Berlín, “es como que le hubiesen quitado la piel” cuentan las abuelas de su experiencia al verla para realizar la ceremonia de sanación que realizaron en Berlín.

La gestión de la vida y prácticas de los pueblos indígenas no debe subordinarse al las lógicas neocoloniales de los estados, al contrario estos deben protegerlos en cumplimiento de los acuerdos internacionales suscritos. Un basta ya y que se cumplan las palabras de las autoridades es su clamor.

Investigadora del Instituto de Estudios Avanzados IDEA. Forma parte del Observatorio de Ecología Política de Venezuela. Magister en Lingüística y Enseñanza del Lenguaje con investigaciones en Estudios Críticos del Discurso y movimientos sociales en Venezuela.