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El capitalismo verde y el ecologismo del pecado original

El capitalismo verde y el ecologismo del pecado original

Por: Alejandro López-González

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Antes de empezar, se debe dejar muy claro que el problema medioambiental de nuestro planeta no es la presencia de una de sus especies originarias, como lo es la especie humana. La enfermedad de nuestro planeta no es la humanidad, es el capitalismo que son dos cosas bastante diferentes. Aunque el capitalismo nazca de una de las tantas y variadas posibilidades de organización socioeconómica de los seres humanos, aunque sea un producto social humano, eso no implica que sea esencia de la humanidad ni propiedad intrínseca e indivisible de la misma.

En este momento, el lector puede pensar “bueno, un discurso populista más”, pero no voy por ahí, el asunto es bastante más complejo. Entrados ya por completo en el siglo XXI, parece que retrocedemos hacia una nueva era de oscuridad cultural, a partir de la cual las grandes masas consumidoras de información en redes sociales, televisión, periódicos e internet en general, estamos (digo estamos, porque es necesario dejar de hablar como si estuviésemos exentos de los males o culpas que endilgamos a la “masa”, pues “población”, “gente” y “masa social”, somos TODOS, incluyendo al que lee y al que escribe)  siendo abarrotados de información (¿desinformación?), eso es cierto, pero de una información comercial, mercadeada o de muy baja calidad; eso aún sin entrar en la decadencia ética y moral de los sistemas educativos, desde los niveles más básicos hasta los universitarios.

De esto ya nos advertía Carl Sagan hace más de dos décadas, vamos directo a la oscuridad cultural y estamos siendo más ideologizados que nunca, y no me refiero a Venezuela, Cuba, Irán, Siria, Corea del Norte, Rusia y China…no me refiero a estos países, me refiero a la agresiva ideologización irracionalista dentro de las llamadas democracias occidentales que, evidentemente, permea y o rebosa la mediocridad cultural hacia todo el planeta, incluyendo, en sus muy diversas maneras, a los países antes mencionados.

El Capitalismo Verde

Si hoy en día los grandes medios de desinformación global hablan tanto de ecologismo y de “salvar al planeta” es evidente que no será porque este discurso sea de alguna manera agresivo contra el poder hegemónico y elitista global. Tampoco es que lo hagan porque sea algo tan evidente que no les quede mas remedio que hablar de ello, puesto que muchísimo más evidente que el cambio climático es la extrema pobreza de 2000 millones de personas en nuestro planeta, incluyen millones de pobres en Europa y 40 millones más, únicamente, en Estados Unidos y, sin embargo, de eso no se dice nunca nada. Por lo tanto, no es que los medios de desinformación global acudan en rescate de los valores ecologistas por una súbita iluminación moral espontanean que les ha convertidos en adalides de la defensa de nuestro aire, agua y tierras.

Para nada es así, detrás de esto hay muchas otras cosas. Si bien es cierto, muy cierto y grave es, que nuestro planeta padece cambios derivados de la actividad humana (antropogénicos) estos les importaron muy poco cuando el capital global requería de masas enormes de obreros y campesinos para hacer producir volúmenes suficientes de mercancías que inyectar a un mercado mundial creciente. En aquellos momentos si que podría decirse que el discurso ecologista era genuina y exclusivamente revolucionario puesto que iba de la mano de la resistencia a la explotación descarnada del capital sobre nuestros pueblos y planeta (una sola esencia, una misma vida, un solo ser).

Hoy el capitalismo sigue explotando descarnadamente y azotando con sus moles de acero oxidado al lomo desnudo de nuestro planeta esclavizado por el capitalismo financiero; pero ya no necesita a tantos obreros y campesinos para ello. Le basta con sus agroindustrias mecanizadas y automatizadas; les basta con sus agroquímicos para hacer germinar de los suelos más secos y aprovechar más agua por fruto de la tierra que nunca antes

Hoy les basta con los compuestos bioquímicos para modificar el metabolismo de animales de cría como pollos y vacas que producen carne a expensas de enfermedades propias y transferibles al consumidor humano. Pero para todo esto ya necesita el capital de tantos trabajadores, tampoco necesita de tantas bocas que alimentar en el resto de industrias mundiales, la automatización creada por ingenieros y obreros (proletarios) de las grandes industrias mundiales ha sido el lazo en su propio cuello impuesto por lo parasitarios dueños del capital financiero en una sentencia de muerte basada en el nuevo pecado original de la humanidad: su mera existencia.

El ecologismo del pecado original

Hoy se ha hecho creer a la masa (a nosotros, que somos todos masa para la elite mundial, el que lee y el que escribe, todos) que todo cuanto huela a religión es tremendamente nocivo para el futuro de la humanidad, que todo cuanto resuene a discurso ideológico pertenece a un pasado retrógrado del hombre y que solo existen los valores por medio de los cuales se mide el desarrollo del capital ¿es esto científico? No, no lo es.

En realidad, hoy vivimos inmersos en montones de discursos ideologizantes que van mucho más allá de izquierda o derecha (categorías absolutamente caducas, al día de hoy). Pero esto es lo que ha pasado a lo largo de toda la historia de la humanidad, una nueva creencia reemplaza a la anterior tildándola de religiosa o reaccionaria, pero convirtiéndose al cabo de los años, en una retrograda creencia “religiosa” más.

Ayer tuvimos la inefable creencia en el derecho divino de los reyes a gobernar, hoy tenemos el derecho divino de los capitalistas a ser ricos y a regir los destinos de los pobres y proletarios, tenemos un destino controlado por la sacrosanta y todopoderosa “mano invisible del mercado” ¿No hay religión en todo esto? Tonterías, claro que hay religión, pero de la peor, de la más mala de todas. Pero una religión que, a diferencia de las anteriores que mataban frontalmente a sus rivales, esta nos envenena lentamente a todos y con una sonrisa macabra en el rostro. Con la sonrisa de Ronald McDonald o de las señoras anoréxicas que desfilan trapos costosos, pero sin ningún valor que dejan entrever los secretos de Victoria.

Sin embargo, ahora por primera vez hay algo nuevo. Ya no es solo reemplazar una creencia por otra dentro de las masas, sino convencerles que independientemente de sus creencias somos todos portadores de un pecado original contra la naturaleza, por el mero hecho de existir, de respirar y desgastar el aire de los dueños del capital, el agua de los dueños del capital, por contaminar el suelo de los dueños del capital con solo hacernos una casita. Deberíamos aguantar la respiración y dejar de contaminar el aire porque solo respirar o tomar un autobús no hace más incrementar nuestro enorme pecado mortal contra la religión del mercado capitalista que ha decidió “ad-hoc” asignar el derecho de usufructo de los bienes comunes a los dueños del capital, a nadie más.

Es decir, básicamente, nacemos con el pecado original ecológico mas grave y vivimos empeorando y, a diferencia del cristianismo donde la vida verdadera es la que redime, en esta nueva religión macabra solo la muerte redime. Es decir, a diferencia de las enseñanzas cristianas, donde el pecado original es muerte y de el se redime el hombre naciendo a una nueva vida, en la religión moderna del capitalismo verde, es todo lo contrario, la vida es pecado contra la naturaleza y de eso solo te redimes muriendo ¿Qué curioso no? ¡Y dicen que vamos mejorando!

Sacan videos de ballenas encalladas en la playa, de osos polares desnutridos, de pájaros desorientados, pero nunca un video de las decenas de millones de niños, cachorros humanos, que pasan hambre todos los días, es decir, pasaron hambre ayer, pasan hambre hoy y pasaran hambre mañana. No dicen nada de las cientos de familias que pasan hambre y carecen de vivienda en San Francisco y Los Ángeles (cunas del capitalismo) o de los 40 millones de pobres de los Estados Unidos profundos, la “América” que sueña con ser grande de nuevo pero que languidece de hambre y desempleo mientras Hollywood sigue mostrando un rostro ya totalmente inexistente ¿esto no es religión? ¿no es esto ideología? Si, pero mucho peor que antes, porque no hay ni la más mínima intención de producir un cambio espiritual positivo en las personas, ni tampoco en fomentar el amor al prójimo ni la igualdad entre semejantes y no semejantes, es decir, la no discriminación cristiana, entre otros muchos valores, nada de eso.

La nueva religión solo te culpa del pecado de existir, un pecado mortal contra la naturaleza reservada para la explotación de los grandes capitalistas y que nosotros como masa pobre no tenemos derecho a tocar y contaminar, porque esta reservada por los grandiosos amos del mundo, apóstoles del capitalismo, obispos de la explotación, pastor del libre mercado liberalizado internacional. Visto todo esto puede usted dejar de creerme si le digo que detrás de los mas grandes movimientos ecologistas del capitalismo verde está el también verde dinero de los señores Rockefeller ¿Por qué? ¿aun no lo entiende usted? ¿Quiere decir que no hay que luchar contra el cambio climático? Si cree usted que no, debe leer de nuevo el artículo y si está usted claro en que si hay que seguir la lucha, pero con una perspectiva humanista e integradora ya no tengo más nada que decirle a usted sino solo agradecerle el haberme regalado estos minutos de su tiempo.

Doctor en Sostenibilidad por la Universitat Politécnica de Catalunya, UPC (Barcelona, España), con postgrados en Generación Eléctrica a partir de fuentes renovables de energía (Pamplona, España) y en Ingeniería Energética (Madrid, España). Ha trabajado por más de 12 años en la industria energética venezolana (PDVSA y Ministerio de Energía Eléctrica). Actualmente es Investigador en el Instituto de Organización y Control de la UPC (Barcelona, Catalunya) y profesor invitado en el Centro Socioeconómico del Petróleo y Energías Alternativas de La Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela). Milita en el Frente de Resistencia Ecologista del Zulia (FREZ).