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La tóxica relación entre PDVSA y Corpoelec y el 2020 como año del colapso definitivo7 min read

Por: Alejandro López-González

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Desde 2010 la caída en la disponibilidad de las centrales termoeléctricas adquiridas por PDVSA para la nueva corporación eléctrica nacional (Corpoelec) ha sido creciente, sostenida y obviada por la alta gerencia de esta corporación pública estatal y disimulada por el gobierno nacional a partir de actos puntuales de sabotaje a la industria que poca relevancia tienen en los indicadores técnicos de fallas e indisponibilidad de las centrales de generación termoeléctrica de nueva adquisición. La caída en la disponibilidad de las centrales termoeléctricas es consecuencia de una mala decisión de compra, derivada de la corrupción imperante en las altas esferas del gobierno y de una merma creciente en los recursos para la ejecución de los mantenimientos oportunos. El subsidio a los combustibles, que afecta directamente a la disponibilidad financiera para mantenimientos e inversión en PDVSA, y el 40% de tomas clandestinas de electricidad, las bajas tarifas y el éxodo masivo de técnicos calificados de las antiguas empresas eléctricas regionales fusionadas en Corpoelec, por otro lado, afectó la capacidad de esta nueva corporación para ejecutar los mantenimientos necesarios, desde 2010 hasta ahora, a todo el parque termoeléctrico nacional. En definitiva, la tóxica relación entre PDVSA y Corpoelec condujo a ambas empresas a la debacle estructural en que se encuentran sumidas en la actualidad.

PDVSA como foco corruptor de la industria eléctrica venezolana

A diferencia de lo que ocurría, desde finales de los 70´s, en la corporación petrolera estatal PDVSA, la industria eléctrica venezolana siempre se rigió por estándares de calidad, transparencia y eficiencia muy superiores a los del resto de industrias públicas nacionales. La industria eléctrica venezolana logró los mayores niveles de electrificación y cobertura en el servicio de América Latina para finales de los 70´s y desarrolló obras de ingeniería ejemplares en el uso de energías renovables en una época tan temprana como a principios de los 80´s, cuando se construyó en Venezuela la central hidroeléctrica mas grande del mundo y la red troncal de transmisión de potencia eléctrica de mayor extensión y nivel de voltaje, la red en 765 kV que nace en los embalses del río Caroní y acaba en el extremo occidental del estado Yaracuy. Dos obras majestuosas de la ingeniería venezolana que hoy son el único soporte al depauperado servicio eléctrico en nuestro país. Mientras tanto, los ingenieros de PDVSA luego de la nacionalización petrolera poco o nada avanzaron en el desarrollo de tecnologías propias y obras de ingeniería para el mejor aprovechamiento del recurso petrolero nacional. Mientras los ingenieros electricistas venezolanos iniciaron en 1950 la electrificación nacional sin detenerse, con esfuerzos propios nacionales y con eficiencia, hasta lograr el mejor sistema eléctrico de la región para finales de los 90´s , lo ingenieros petroleros de la estatal PDVSA vivieron de elevadas rentas salariales montados encima de la infraestructura heredada de las trasnacionales Shell, Chevron, Standard Oil, etc a las cuales pocas mejoras se le realizaron dedicándose casi exclusivamente al mantenimiento y beneficios de la renta de la industria heredada.

Los elevados ingresos petroleros, crearon el espejismo de una industria petrolera eficiente para la marca PDVSA que cubrió de un prestigio muy inflado a los ingenieros petroleros de esta empresa estatal mientras que se dio poca visibilidad a los verdaderos logros, a pulso, que la ingeniería venezolana venia alcanzando en las industrias minera, siderúrgica y eléctrica, principalmente. Este espejismo fue comprado tanto por los políticos de la 4ta republica, pero muchísimo más por los militares que rigen al país desde el inicio de la 5ta república. La toma de PDVSA por la élite guerrillera del Partido de la Revolución Venezolana (PRV), luego del paro petrolero (Alí Rodiguez, Bernard Mommer, Rafael Ramírez, entre muchos otros exguerrilleros o militantes del PRV), esta élite de ex guerrilleros tomo el control de PDVSA para ponerla al servicio del proyecto político civico-militar de Hugo Chávez. Esta visión consideraba a PDVSA como el foco de la mejor ingeniería venezolana, algo absolutamente falso, que debía asumir el control de todas las industrias nacionales para desarrollarlas. Sin embargo, lo sucedido es absolutamente todo lo contrario. Se parasitaron todas las industrias nacionales, desde las alimentarias, siderúrgicas y mineras, hasta la eléctrica hasta destruirlas en su totalidad.

Lo cierto es que la ingeniería en PDVSA, luego de la nacionalización, siempre se basó en la tercerización de los servicios y realmente poco hacían los ingenieros de planta de esta industria petrolera (con notables y destacadas excepciones). La compra de más del 50% de las acciones de la industria eléctrica venezolana por parte de PDVSA, ocurrida con la creación de Corpoelec, se convierte históricamente en el punto de inflexión para la destrucción de la industria eléctrica venezolana a manos de militares corruptos, ex guerrilleros comunistas fracasados y reivindicados por la llegada al poder político de la logia militar “nacionalista” de Hugo Chávez y un grupito de delincuentes políticos oportunistas y contratistas mafiosos surgidos como una nueva burguesía compuesta por amigos de la elite militar gobernante y cercanos colaboradores de la izquierda de los 70´s , de los ex guerrilleros cercanos al PRV, FALN, etc… la mayor parte de ellos hoy convertidos en multimillonarios exiliados en Europa y EE.UU.

El colapso definitivo de la industria energética venezolana en el 2020

La situación en PDVSA y Corpoelec no hace más que empeorar. Desde un punto de vista meramente técnico, cabe decir sin temor a exagerar, que la industria eléctrica venezolana está descabezada y a la deriva, al estar dirigida por acéfalos fanáticos ideológicos de una izquierda fracasada derivada de las luchas guerrilleras de los 70´s que ya se ha podrido y corrompido absolutamente, militares oportunistas y ladrones y una clase trabajadora privada de sus mejores cuadros quienes han abandonado el país o la industria por razones económicas, familiares, políticas, etc. En estas condiciones no se puede pronosticar nada favorables para el 2020, en cuanto a servicio eléctrico en Venezuela. No se está haciendo concretamente nada para frenar la caída y nada para mejorar las condiciones del servicio eléctrico, salvo mucha propaganda política, proselitismo alienante y declaraciones politiqueras farisaicas. Nada está pasando en Corpoelec ni en PDVSA realmente concreto para salvar la caída total y definitiva de nuestro sistema energético venezolano. La caída ha sido constante desde 2010, la caída año tras año en la calidad del servicio eléctrico es notable, esto no comenzó ni con el bloque yanqui ni es consecuencia de esta acción criminal del gobierno de los EE.UU, esto es algo que empezó en 2010 con la tóxica e incestuosa relación de PDVSA con Corpoelec, el apoderamiento de la industria eléctrica por parte de la pandilla de saqueadores de PDVSA y desde entonces la industria eléctrica no ha hecho más de deteriorarse debido a la ideología cívico-militar del saqueo importada desde PDVSA, ahora rampante en Corpoelec. Esto se logró gracias a la complicidad de los peores cuadros técnicos de la industria eléctrica (con contadas excepciones) que usaron el ropaje politiquero para plegarse a la logia cívico-militar del saqueo importada de PDVSA.  Para este año 2020, las perspectivas no pueden ser peores.

El objetivo es justificar la privatización e iniciar una nueva danza de cientos de millones de dólares en compras, sobornos a funcionarios, comités de licitaciones, nuevos cargos públicos y directivos, tráficos de influencias y relaciones comerciales con empresas privadas trasnacionales, para dar un oxigeno de algunos años más a la elite cívico-militar que tomó el poder en Venezuela en 1999 y que hoy se ha constituido en la nueva aristocracia venezolana, en sociedad con la más corrupta oposición oportunista.

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