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Hotel Humboldt, la corona del proyecto turístico y urbanizador del Ávila6 min read

Por: Erick Camargo (Corresponsal OEP)

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Con bastante pompa y elegancia se re-inauguró el Hotel Humboldt en mayo del 2018, obra levantada durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y diseñada por Tomás José Sanabria. El Presidente Maduro se ha jactado que esta obra arquitectónica es la corona de un singular proyecto turístico que busca crear nuevas fuentes de recaudación de divisas, el cual está emparentado con los proyectos de la nueva ruta del teleférico entre el mismo hotel y Macuto en el estado Vargas, hoy La Guaira; así como el auge de construcciones de gran tamaño que vive Galipán. Este hotel fue entregado  a los empresarios licenciatarios de la cadena Marriott bajo el nombre de compañía DHO 22 C.A; pero al parecer la noticia había pasado por debajo de la mesa y poco se sabía de lo que ocurría allí.

Desde diciembre el Humboldt ha sido centro de nuevas noticias, cuando entre el 15 y 16 de diciembre se notó la celebración de una fiesta de gran lujo en las cumbres del Parque Nacional. En medio de un país que sufre una honda crisis económica y una población empobrecida que a duras penas puede cubrir la dieta básica; las noticias reflejaron cómo en las cumbres del poder político-económico existe otra Venezuela, indiferente y aislada, que gastó enormes cantidades de dólares en actividades recreativas; enmarcadas en el proyecto turístico. Turismo, sí, pero al parecer interno, pues no se han reportado aumentos en las venidas de extranjeros a disfrutar del paisaje capitalino.

En las Redes Sociales se pudieron ver videos de la fiesta con representantes de la burguesía criolla disfrutando de lujos y comodidades, en medio de la penuria del pueblo venezolano, absortos de las calamidades que viven los galipaneros, acosados por el Estado en sus pretensiones de ampliar estos proyectos turísticos y las construcciones privadas de personas aún sin lograr identificar.

El 31 de diciembre también fue notorio el despliegue de pirotecnia que se hizo desde el Humboldt para recibir el año nuevo 2020, hecho que fue alertado por activistas ambientales por infringir las normativas de protección de las áreas del Parque Nacional.

Otra noticia de impacto ocurrió el 17 de enero, con la autorización del Presidente Maduro para abrir un casino en el Hotel Humboldt, el cual recibiría apuestas con Petros así como en divisas. Si bien Sanabria peleó desde el inicio de su obra por la instalación de un casino como “única forma en que la construcción sea rentable y el hotel no quiebre”, predicción que la historia demostró como cierta; esto nos llama a ver la situación con otros ojos. ¿Qué motivaciones y que necesidad real hay de promover estos proyectos.

Pero lo que nadie comenta en cambio son las consecuencias que han traído esta re-inauguración, los festejos y rumbas que se hacen el Hotel y la apertura del casino. Varios caraqueños, de los que comúnmente suben al cerro, así como habitantes de Galipán, se quejan por las aguas negras que contaminan al cerro. Al parecer, como se levantan en las denuncias y en las fotografías recogidas, las cañerías no están aptas para el uso que se les está dando; no digamos al que se le daría en caso de aumentar el volumen de usuarios.

Hediondez, náuseas y desagrado es lo que han sentido quienes pasan por donde bajan los jeeps hacia Galipán o Caracas, en camino a la taquilla del teleférico; dónde una boca de aguas negras se desborda, aguas negras provenientes del hotel y que desaguan hacia el poblado de Galipán, poniendo en peligro las aguas y salubridad de sus habitantes. También se han recibido informes de la parte de atrás del hotel, donde están los tanques del mismo, las aguas negras no han podido ser contenidas. Los botes de aguas negras tienen semanas, aún no se han pronunciado las autoridades de INPARQUES ni los administradores del hotel.

A escasos 100 metros de los botes de aguas negras se encuentra una planta de tratamiento de aguas, totalmente paralizada; los galipaneros denuncian que desde que la empresa VENTEL se encuentra trabajando en el área y administrando la planta, hace ocho años, simplemente drenan las aguas negras hacia la montaña, causando una grave contaminación. Los habitantes de Galipán han levantado quejas, pero las autoridades de INPARQUES se han hecho los oídos sordos, además de proteger a la empresa responsable.

Si recordamos, el Humboldt fue construido antes que el Ávila fuese declarado Parque Nacional, por lo tanto, su construcción obedecía a otras lógicas, que al fin y al cabo naufragaron con la dictadura. Más adelante surgió la conciencia de la protección del Ávila y los demás cerros y picos como pulmones de nuestra ciudad y frenar las pretensiones para su desarrollo urbanístico. Sin embargo, el edificio se construyó, está allí, ¿Qué hacer con él?

El gobierno se respondió así mismo, sin consultar y sin abrir el debate. Reinaugurarlo, darle su casino, pero además, que el mismo se convirtiese en la punta de lanza de una serie de proyectos que amenazan al Parque Nacional; esto explica el arbitrario cambio de ruta del teleférico, la construcción de nuevas carreteras en el Parque Nacional, el auge de construcciones que se ve en Galipán; que podría esconder además, presumimos ante los hechos reportados en otras ocasiones; una política, que ya se viene realizando, de despojo, persecución y expulsión de los pobladores de Galipán, un pueblo autóctono; para convertir la zona en un complejo turístico de alto nivel, para jerarcas políticos y económicos vinculados al Gobierno.

Una política que recuerda un poco la Venezuela del autócrata que fue llamado el Ilustre Americano, Antonio Guzmán Blanco, quien remozó a la ciudad de Caracas, construyendo fachadas, acomodando calles y contratando la construcción de ferrocarriles en el área circundante a la capital; mostrando una Caracas de progreso y modernidad, mientras el país se hundía en la más absoluta miseria; e incluso las zonas marginales de Caracas, en esos tiempos La Pastora, Santa Rosalía y San José, descuidadas y arruinadas. Una política tendiente a construir una vitrina para decirle al mundo que Venezuela está bien, es prospera y es bonita, una fachada turística, a costa del primer Parque Nacional de Venezuela y el más querido por los ciudadanos de Caracas.

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