01/04/2018

Descripción

En relación con los diagnósticos y estudios que se vienen haciendo a partir de las décadas finales del siglo XX, los movimientos indígenas de los distintos continentes junto a los grupos de opinión que actuamos como aliados de su causa hemos desarrollado dos tipos de reacción de índole complementaria, sin dejar de ser contradictoria en cierto modo. Por un lado, nos sentimos enormemente agradecidos por esta preocupación tan reciente frente al peligro que significa la desaparición posiblemente masiva y violenta de la gran mayoría de los idiomas actualmente hablados, sobre todo los minoritarios; muy diferente de la indolencia y complicidad ampliamente prevalentes en épocas anteriores, cuando todavía se filosofaba sobre la maldición de Babel y la necesidad de que el acervo lingüístico se redujera a un grupo minúsculo de idiomas, tal vez a uno solo. En otras palabras, hemos sentido un gran alivio al percatarnos de que ya no estábamos solos en nuestra inmensa inquietud ante el destino incierto de tantas lenguas amenazadas y las no menos numerosas culturas que ellas comportan.

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