01/04/2018

Descripción

ELa actual crisis mundial es sistémica, múltiple y asimétrica, con claros alcances civilizatorios. Nunca antes tantos aspectos cruciales de la vida fallaron simultáneamente, y las expectativas sobre el futuro son tan inciertas. Los problemas ambientales ya no pueden ocultarse por más poderosos -y torpes- que sean los negacionistas. Tampoco pueden ocultarse las abismales desigualdades, que van en aumento a medida que la sombra del “desarrollo” cubre todas las partes de la Tierra. Cual virus mutante, las manifestaciones de la crisis se perciben en todos los espacios: ambientales, económicos, sociales, políticos, éticos, culturales, espirituales… Dejar de buscar al fantasma del “desarrollo” es difícil. Su retórica seductora, a veces llamada “mentalidad de desarrollo” o “desarrollismo”, se ha internalizado en prácticamente todos los países. Sobre todo en aquellos que sufren las consecuencias del crecimiento industrial en el Norte Global. Norte Global que, por cierto, fue el primero en aceptar un camino único de progreso, sin aceptar su responsabilidad en la grave crisis socio-ambiental global. De hecho, hasta parte del Sur no asume el reto ambiental al acusar al Norte de impedirle alcanzar el “desarrollo” (inspirado en el mismo estilo de vida del Norte).

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    Crisis ecológica, geopolítica y ecopolítica planetaria

    Autores:

    Esteban Emilio Mosonyi

    Francisco Javier Velasco

    Temas:

    Crisis

    Disciplinas:

    Antropología

    Paises:

    Venezuela

    La humanidad se confronta con una crisis ecológica global que forma parte de la crisis civilizatoria contemporánea. En la crisis actual se cruzan crisis de los ámbitos financiero y económico, energético y alimentario, político y social. Pero también se expresa una crisis de los modos dominantes de conocer y, en última instancia, de la manera como nos relacionamos con la Naturaleza. Hablamos de una crisis sin precedentes que supera cualitativamente a crisis sistémicas como la desencadenada en 1929 y que, en su conjunto, ha puesto sobre el tapete la incapacidad del sistema capitalista global (y de todas la formas antiguas y nuevas de dominación que en él se subsumen) para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de los habitantes del mundo y para detener la acelerada destrucción de las condiciones de vida en la Tierra.