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Detalles

Comunidades de los municipios Bolívar y Barinas denuncian contaminación del Río Santo Domingo

PRINCIPAL ACTIVIDAD ECONÓMICA QUE ORIGINA EL CONFLICTO:

Agropecuaria, Biomasa o Tierra

BREVE DESCRIPCIÓN DEL CONFLICTO:

Uno de los afluentes que surten de agua a la mayor cantidad poblacional asentada del estado Barinas, el río Santo Domingo, es contaminado por múltiples agentes como los agroquímicos y venenos utilizados en la producción agrícola en Mérida. Comunidades de los municipios Bolívar y Barinas se movilizan ante los efectos perniciosos que esto tiene sobre la salud.

IDENTIFICADOR DE CASO:

1034

FECHA APROXIMADA DE INICIO DEL CONFLICTO

2011

UBICACIÓN:

Parroquia Barinitas, Municipio Bolívar, Estado Barinas



Ubicación del proyecto (localidad, municipio y estado del país)


Parroquia Barinitas, Municipio Bolívar, Estado Barinas

Área del proyecto


2,7 kilómetros de instalación de tuberías de acero instaladas desde la Estación de bombeo Barragán hasta la Planta Potabilizadora La Cochinilla (Hidroven), constituyen uno de los primeros puntos de distribución de agua a las localidades de Barinitas del Municipio Bolívar, seguidas de Barinas y Torunos del Municipio Barinas; siendo un área aproximada de 56,78 kilómetros, afectadas por el consumo de las aguas del río Santo Domingo.

Tipo de población


Urbana

Resumen del caso


El estado Barinas ocupa una extensión de 35.200 km², con una población de 816.264 habitantes (INE, 2014); al norte limita con los estados Mérida, Trujillo y Táchira y al sur con Apure. En su extremo noroeste se encuentran el municipio Bolívar, integrado por las parroquias Caldera, Altamira y Barinitas; y el municipio Barinas en el que destacan la ciudad de Barinas y las poblaciones de Torunos y San Silvestre; espacio territorial que concentra según datos del INE, el 49,8 % de la población del estado. La parroquia Barinitas comparte con el municipio Barinas el recorrido (a su extremo derecho) de unos 177,27 kilómetros de cauce del río Santo Domingo, el cual, desde el noreste hasta su desembocadura en el río Apure, abastece de agua para el consumo humano y el sistema de riego de los cultivos de la zona. Las poblaciones asentadas a escasos kilómetros del río Santo Domingo son afectadas por la notable contaminación del mismo, que se agudiza a medida que avanza hasta su desembocadura. Desde su naciente en la cordillera andina, específicamente en las montañas del estado Mérida, inicia el conflicto ambiental: en pueblos como Santo Domingo, Pueblo Llano, Las Piedras, La Mitisus, Altamira y otros caseríos ubicados desde Apartaderos hasta llegar a Barinitas, se realiza una intensa actividad agrícola con un uso indiscriminado de fertilizantes, pesticidas, fungicidas, herbicidas y venenos (Belandria, 2006), que generan la contaminación química de su afluente. En el informe especial de la Contraloría General de la República (2010), titulado Problemas ambientales y deterioro de las relaciones ecológicas de la cuenca del río más importante de cada entidad federal, se señala la contaminación del río por factores biológicos, resaltando que los centros poblados de Calderas, Altamira de Cáceres y Barinitas (cuenca media del río) y la población de Torunos (cuenca baja), a través de sus diversos colectores de aguas servidas, vierten sus aguas sin previo tratamiento de manera directa a la cuenca o a los afluentes del mismo; basureros, cementerios, hospitales, cochineras, hidrocarburos, también suman a la lista factores de contaminación. Esta situación viene afectando de manera gradual y sistemática la salud de las poblaciones que hacen uso del vital líquido. Haciendo una revisión de los porcentajes relacionados a la variable mortalidad del estado Barinas y relacionándola con los estudios de algunos especialistas que hablan de los efectos a la salud en poblaciones que consumen aguas cargadas con trazas de pesticidas y fertilizantes, encontramos que con relación al promedio nacional, ciertos índices de mortalidad infantil superan significativamente la tendencia nacional. Las tasas por diarrea y gastroenteritis de origen infeccioso en Barinas alcanzan un 7,24%, mientras que el promedio nacional se encuentra en 3,98%; lo mismo ocurre con el porcentaje de mortalidad por leucemia en niños y jóvenes con edades comprendidas entre 1 y 24 años, para el estado Barinas 10,68%, mientras que el promedio nacional se ubica 7,76% (Belandria, 2011). La importante actividad ganadera en Barinas ha impulsado el desarrollo de industrias pecuarias y de productos lácteos (INE, 2014), teniendo en cuenta que el sistema de riego y de canales es nutrido por el río Santo Domingo, lo que produce una afectación importante sobre la flora y fauna, lo cual es poco estudiado y/o mencionado. Se han realizado algunas movilizaciones y denuncias de comunidades. Desde 2011, tanto en el municipio Bolívar como en Barinas se registran varias de ellas, destacando demandas en relación a problemas de afectación a la salud de sus habitantes, así como fallas en el suministro del agua. Consejos Comunales y Mesas Técnicas de Agua resultan ser las principales vocerías; algunos partidos políticos de oposición se han sumado a los reclamos; todos estos solicitan que los organismos con competencia en la materia se aboquen a solventar la situación. El gobierno nacional buscando dar respuesta a las demandas, ha trabajado en la reparación y construcción de infraestructuras, lo que se ha visto reforzado con el lanzamiento del Plan Nacional del Agua para el 2013, en el cual se han realizado importantes inversiones. Sin embargo, la planificación no ha estado vinculada a la búsqueda de alternativas que atiendan desde la raíz, las causas que generan el conflicto. La contaminación del agua por agentes químicos y biológicos sigue sin ser afrontada. Comunidades y académicos coinciden en que una solución inmediata, mas no definitiva, consistiría en sustituir la toma de agua del río Santo Domingo por la del afluente del río Paguey. Sin embargo, el trabajo de concienciación a los productores agrícolas de los estados Mérida y Barinas se hace vital; el llamado al cambio de los modos de producción hasta ahora practicados, por métodos agroecológicos son algunas de las recomendaciones, lo que permitiría detener el impacto a un ecosistema que desde hace medio siglo viene siendo afectado, entre otras variables, por el uso indiscriminado de biocidas o organoclorados.

Otras actividades económicas involucradas


• Gestión del agua (captación y aducción, plantas de potabilización y tratamiento) • Vertederos y Gestión de los desechos • Sistema de Riego • Exploración y extracción de petróleo

Commodities o recursos naturales involucrados


• Productos agrícolas (café, papas, mora, entre otros)

Resumen y descripción del proyecto


Hacia el occidente, extendido desde el noroeste al suroeste, se encuentra el piedemonte barinés, zona en la que se dan importantes cultivos de café, destacándose además la producción de frutas y hortalizas (INE, 2014). Los estados limítrofes de este extremo los conforman Trujillo, Mérida y Táchira, en los cuales se desarrolla una elevada producción agrícola de rubros como hortalizas y tubérculos. Es en este contexto geográfico productivo en el cual el río Santo Domingo ve su naciente. Desde el estado Mérida, inicia su recorrido bordeando los municipios Bolívar y Barinas hasta desembocar en el río Apure. Desde la cuenca alta del río Santo Domingo, la actividad agrícola acompañada del uso indiscriminado de fertilizantes, pesticidas, fungicidas, herbicidas y venenos desde hace unos 40 años, ha venido impactando silenciosamente el ecosistema y la salud de los habitantes de la zona; solo en el año 2010 fueron utilizados aproximadamente diez millones de kilogramos de agroquímicos (Belandria, 2011). Esta situación se complica en la medida que descienden sus aguas, ya que factores contaminantes como los generados por los centros poblados que vierten aguas residuales sin tratamiento a sus cauces, desechos sólidos y otras afectaciones por actividad extractiva minera no metálica, vertido de hidrocarburos, entre otros, suman factores a la contaminación de sus aguas. A pesar de conocerse ampliamente la situación y de contarse con análisis oficiales que indican el grado de contaminación de las aguas del río Santo Domingo; acueductos, tomas, canales para el sistema de riego entre otros, continúan sirviéndose del río para abastecer del vital líquido a las poblaciones de la entidad. Este conflicto ambiental cual rizoma, se extiende hacia las cuencas medias y bajas del río Santo Domingo. Tenemos por ejemplo, próximo a la ciudad de Barinas, el sistema de riego construido entre 1960-1969 y rehabilitado por parte del INDER para el año 2009, sistema que abarca 1.801,4 has, de las cuales 1.749,4 comprenden el área productiva (353,8 has cultivos varios; 87,06 has piscicultura; 882,2 has ganadería; 365,32 has arroz y 62,54 has de otros rubros), atendiendo a 197 parcelas, de las cuales 163 son parcelas productivas (Cortes, 2009). Otro punto de impacto importante lo constituye, hacia el sur o cuenca baja del río, el eje Torunos – San Silvestre, en donde se encuentran diversidad de pozos de extracción de gas y petróleo pertenecientes a la refinería Batalla de Santa Inés de PDVSA. Dicha refinería fue construida en 2012 y se ubica a unos 25 kilómetros de la ciudad de Barinas y a escasos 2 kilómetros del río Santo Domingo. Aguas abajo continúa el impacto ambiental ya que hacia el sur del estado, el río Santo Domingo está profundamente afectado por la actividad humana.

Empresas privadas nacionales e internacionales involucradas


No se registran

Actores gubernamentales y compañías nacionales relevantes


• Hidrológica De La Cordillera Andina (HIDROANDES) • Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras • Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas • Instituto Nacional de Desarrollo Rural (INDER) • Gobernación del Estado Barinas • Dirección de ambiente de la Gobernación del Estado Barinas • Alcaldía del Municipio Bolívar • Alcaldía del Municipio Barinas • Empresa Socialista Barinesa para el Control de Desechos Sólidos (ESOBADE) • Representantes de la Asamblea Nacional del Estado Barinas • Petróleos de Venezuela (PDVSA)

Instituciones Internacionales y Financieras involucradas


No se registran

Nivel de las inversiones (en US$ o en Bs.)


Desconocido

Estatus actual del Proyecto


Operando

Población afectada


Las poblaciones más afectadas las conforman 7.651 habitantes de la parroquia Barinas del municipio Bolívar y la ciudad de Barinas con unos 449.989 habitantes (datos demográficos del INE). Sin embargo, el área de afectación es mucho más amplia ya que pueden incluirse poblaciones ubicadas hacia el cauce bajo de la cuenca del río Santo Domingo, como la parroquia Torunos con unos 4.882 habitantes y la parroquia Santa Inés con unos 3.508. Impactos ambientales relacionados a la extracción de petróleo en los pozos del campo de San Silvestre del municipio Barinas fluyen hasta la desembocadura en el río Apure, lo que genera afectaciones a la población del estado homónimo.

Fecha aproximada de inicio de las movilizaciones


2011

Cronología y detalles de las movilizaciones


Las denuncias que reposan en las investigaciones académicas sobre la contaminación de las aguas del río Santo Domingo datan desde finales de los años 80. En estas se indicaban, por ejemplo, cómo los biocidas y fertilizantes utilizados en la producción agrícola en Pueblo Llano contaminaban la represa de la Mitisus (Mérida), la cual descargaba a las aguas del río Santo Domingo 160.000.000 Kg de sedimentos biológicos, químicos y geológicos, detectando niveles de fosfatos que sobrepasan hasta 400 veces el límite permitido (0.1 mg/l), y concentraciones de plomo 8 veces el máximo tolerable (0.05 mg/l) (Santiago, 1989). Parte de estos trabajos de investigación desde hace unos 10 años, han sido compartidos en distintos portales y medios, en ellos ha sido actualizada la información y han tenido un rol de puntal importante al señalar sistemáticamente la contaminación del río y sus efectos sociales. Desde el inicio de la construcción del acueducto de Barinas, publicaciones en el 2006 y hasta años recientes del profesor e ingeniero químico de la Universidad de Los Andes, José Belandria, han señalado los daños que el consumo de estas aguas podría ocasionar a las poblaciones de Barinitas y Barinas, destacando insistentemente que existen en las poblaciones humanas algunos impactos visibles como diarreas, vómitos y otras enfermedades endémicas que dan cuenta de ello. Destaca así mismo que los altos índices existentes de mortalidad por causa de alteración al sistema neurológico, endocrino, entre otras enfermedades, al ser comparadas con los índices nacionales demuestran que este elevado porcentaje responde a la contaminación de las aguas del rio Santo Domingo. El racionamiento de agua a las comunidades de Barinitas y Barinas ha sido aplicado desde 2011, cuando el río Santo Domingo experimentó una crecida que ocasionó una fractura en la represa y un derrumbe en la orilla más cercana a la planta potabilizadora, dejando a un 70% de la población sin suministro de agua (Obregón, 2016). Estas irregularidades en dicho suministro han mantenido a las comunidades movilizadas en la formulación de denuncias para solventar la situación, siendo alrededor de 62 comunidades ubicadas en la parte alta de Barinas las que se han visto afectadas. Desde el 2012 Mesas Técnicas de Agua, Consejos Comunales y algunos movimientos como los Guardianes de la Semilla, han venido denunciando las afectaciones a la salud que vienen padeciendo las comunidades que se abastecen de las aguas del río mediante el sistema de acueductos Barinitas y Barragan-Cochinilla. En 2012, habitantes del municipio Barinitas denunciaron un brote endémico (diarrea, vómito y fiebre) el cual afectó a unas 400 personas (especialmente población infantil). El origen señalado fue la contaminación del agua proveniente del río Santo Domingo. Las comunidades exigieron que las autoridades sanitarias y gubernamentales, así como la empresa HidroAndes responsable de este servicio público entregaran los resultados del análisis realizado al agua del río para conocer el tipo de bacteria que les ocasionó el malestar (Camacho, 2012). Comunidades del sector La Planta de Barinitas, se movilizaron a las calles para protestar por la falta de agua potable y por la deficiencia en el suministro de la misma por medio de camiones cisterna. Se señala que niños y adultos padecían diarrea y vómito, consecuencia del suministro de agua del acueducto Barragán cuya toma de agua proviene del río Santo Domingo (Obregón, 2012). A pesar de los anuncios realizados por las autoridades regionales y nacionales sobre las inversiones que el Plan Nacional del Agua contemplaba a partir de 2013 para el estado Barinas –específicamente las referidas al municipio Bolívar–, voceros de oposición denunciaban el funcionamiento irregular de la Planta de tratamiento de aguas negras de este municipio y el vertido de desechos sólidos en los cauces del rio en el municipio Barinas, entre las parroquias Alto Barinas y Ramón Ignacio Méndez. Desde el programa radial ‘Relevo’ se hace uso de los llamados que las comunidades realizan al mismo para denunciar este tipo de casos, en donde destacan las amenazas a la salud pública por consumo de agua proveniente del contaminado río Santo Domingo, así como de focos importantes de contaminación por empozamiento de aguas servidas. Vecinos de tres parroquias del municipio Barinas denunciaron fallas en el suministro de agua potable, señalando que algunos equipos de la planta de tratamiento estaban averiados, indicaron así mismo que HidroAndes no había dado respuesta por no contar con recursos para su reparación (Obregón, 2016). Recientemente vocerías del concejo comunal de la parroquia Alto Barinas junto a las Mesas Técnicas de Agua de la urbanización Las Cumbres de Barinas, señalaron que el agua que les estaba llegando estaba turbia y que ya tenían unos 6 días sin poder contar con el servicio, lo que estaría afectando a más de 200 familias. (Martínez, 2017). En general, las Mesas Técnicas de Agua, Consejos Comunales y otras organizaciones, dan cuenta del impacto a la salud que padecen las comunidades que se abastecen del vital líquido en estado de contaminación por agroquímicos y fertilizantes. En síntesis, cada comunidad organizada en consejo comunal, comunas o nuevos urbanismos han realizado sus denuncias pero no existe un movimiento que aglutine a estas movilizaciones, por lo que suelen ser luchas dispersas y quizás por eso débiles y que no ha logrado acciones contundentes. Los grupos movilizados no logran cuestionar la producción agrícola como fuente de contaminación por excelencia.

Algunas acciones, reclamos y peticiones de los grupos movilizados


El punto álgido y permanente del conflicto ambiental que no ha dejado de señalarse ha sido el impacto al ecosistema y a la salud de los habitantes de Barinitas y Barinas. Todos los sectores y actores movilizados han denunciado el problema del acceso y las fallas en el suministro del agua potable. También se ha solicitado en particular solucionar las deficiencias del sistema de funcionamiento de las plantas de tratamiento, las cuales se han traducido en la imposibilidad de obtener agua potable, agudizando el cuadro de enfermedades que padecen las comunidades.

Intensidad del conflicto


Media

¿Este conflicto ha terminado?


No

Impactos ambientales


A finales de la década de 1940 es introducido el D.D.T en Venezuela (el cual en la actualidad está prohibido en algunos países); su uso se limitó al control de enfermedades epidemiológicas de alto impacto (Malaria, Fiebre Amarilla, Tifus), sin embargo su aplicación se extendió al campo agrícola (Maldonado,1997). Desde entonces, su uso indiscriminado ha sido difícil de regular, controlar y/o evitar. Investigaciones científicas han demostrado que un campo en el cual ha sido aplicado D.D.T. conserva, luego de diez años, el 50% de la cantidad aplicada. Este insecticida organoclorado sintético y de amplio espectro, de escasa o nula biodegradabilidad, una vez utilizado se dispersa tanto en el medio terrestre como en el acuático (Melendi, S/F). En relación al impacto ambiental ocasionado por el uso de biocidas, existen diversas investigaciones académicas (Belandria, 2011) que revelan la persistencia de estos en la naturaleza, tales como los organoclorados (de 16 meses a 5 años); triazinas y ureas, amidas y benzoicos (3 meses a 18 meses); nitrilos y fenoxicos; entre otros. Según el ingeniero de la Universidad de Los Andes, José Iraides Belandria, para el año 2010 en la cuenca alta del río Santo Domingo, fueron utilizados aproximadamente diez millones de kilogramos de agroquímicos. Parte ese arsenal químico penetró las aguas de los afluentes del rio. Según Melendi (S/F) una de las propiedades bioquímicas de los insecticidas y venenos “consiste incorporarse a la red trófica de los ecosistemas, acumulándose en el tejido adiposo (grasas) y concentrándose en los órganos de los animales (bioacumulación)”. Esto implica pensar no sólo en las poblaciones animales no domesticadas, sino también en los riesgos que implica el abastecerse de una infraestructura que dota de agua con altas trazas de veneno al sistema de riego y canales para uso de la producción de alimentos, cría de animales terrestres y acuáticos. Hacia la cuenca media del río Santo Domingo se suman a su contaminación química, algunos agentes biológicos originados por el vertido con escaso o nulo tratamiento de aguas servidas y residuales domésticas e industriales a su cauce, el vertido de detergentes, hidrocarburos, desechos de hospitales, drenajes de cementerios, basureros y otros agentes más, que agudizan el escenario de polución. Existen también señalamientos relacionadas a derrames petroleros que estarían afectando la fauna, la tierra, los cultivos y las aguas. Se ha llegado a indicar que faltaron apenas 500 metros para que vertidos químicos tóxicos se derramen en el cauce del río Santo Domingo (Radio Catabre 99.3 FM y Colectivo ASPA, 2014).

Impactos en la salud


Estudios científicos señalan que alarmantes cantidades de pesticidas organoclorados (D.D.T, acarin, terraclor), organofosforados, organosulfurosos, además de unas 50 variedades de venenos, han sido utilizadas por la intensa actividad agrícola desarrollada hacia la cuenca alta del Río Santo Domingo. Estas concentraciones de agrotóxicos existentes en las aguas del río, aún en trazas pequeñas, resultan tóxicas (Belandria, 2006). El impacto a la salud, por contaminación química del agua es potencial, ya que actúa en la población a través del tiempo y por acumulación. Algunos de estos impactos son: destrucción del hígado, bazo o de los riñones; descontrol del sistema inmunológico, neurológico y endocrino u hormonal; alergias; cáncer; afectaciones circulatorias o cardíacas; leucemia; mutaciones genéticas, entre otras (Belandria, 2006). El impacto a la salud por contaminación biológica (aguas servida sin tratamiento y otros agentes descritos) es de causa visible ya que sus efectos pueden ser identificados con facilidad, siendo señalados no sólo en estudios especializados, sino también en las denuncias realizadas por las comunidades, quienes en sus reclamos por solicitud de la regularización del servicio de agua potable, indican que las diarreas, gastroenteritis, amibiasis, anquilostomiasis, helmintiasis y otras parasitosis intestinales, además de graves enfermedades vinculadas con el estómago, intestinos, hígado como hepatitis y cirrosis, son producto del consumo de agua proveniente del Río Santo Domingo. Una revisión porcentual comparativa del estado Barinas con relación al promedio nacional, indica que ciertos índices de mortalidad infantil ocasionados por diarrea y gastroenteritis de origen infeccioso, superan significativamente la tendencia nacional (Barinas 7.24%, promedio nacional 3.98%). Lo mismo ocurre con el porcentaje de mortalidad por leucemia en niños y jóvenes con edades comprendidas entre 1 y 24 años (Barinas 10.68%, promedio nacional 7.76%). Estos datos, y de acuerdo a los criterios de algunos especialistas, dan cuenta que la contaminación química asociada con el consumo de aguas cargadas con trazas de pesticidas y fertilizantes pudiera ser la responsable de esta situación (Belandria, 2011).

Impactos socio-económicos y culturales


Los recursos hídricos del río Santo Domingo no sólo han servido para satisfacer las necesidades productivas de la región. En sus cauces, se han desarrollado, desde el noreste hasta lo más sur de sus afluentes, prácticas culturales vinculadas al esparcimiento (encuentros familiares que incluyen la preparación de comidas colectivas durante temporadas vacacionales, lavado de ropa, etc.), la pesca y más recientemente actividades deportivas y turísticas. De esto da cuenta Manuel Álvarez, habitante de la comunidad la Represa I, ubicada en el municipio Bolívar (Educación para la Sostenibilidad, 2013). La relación de las poblaciones humanas con los ríos en los cuales están asentadas se ven trastocadas en el momento en que factores como la contaminación, la explotación de minerales no metálicos, la deforestación, entre otros, restringen el acceso para el uso y disfrute de las comunidades. Es así como el río Santo Domingo no ha visto escape a la dinámica depredadora, heredada por el afán de alcanzar la “industrialización del país”. La contaminación química y biológica del río es sólo una de las aristas que dan cuenta de la degradación de este importante afluente, al que además de los factores mencionados en el párrafo anterior, se incluyen afectaciones derivadas de la actividad por explotación petrolera. Los métodos agropecuarios actuales, que incluyen el uso indiscriminado de biocidas y venenos, han desplazado el uso de fertilizantes y abonos naturales, generando la ilusión de mayor rendimiento y aprovechamiento productivo de los suelos. La cultura asociada a la vida campesina en este sentido también se ha visto afectada ya que la incorporación de insumos de origen transnacional ha convertido en dependientes a comunidades que en otros tiempos fueron autónomas y soberanas en el manejo, reproducción y conservación de semillas. Así mismo, la explotación de los suelos manejados durante más de 40 años con productos agroquímicos (Maldonado, 1997), ha generado graves problemas de acidez y de PH en los mismos, un factor altamente negativo para el desarrollo agrícola.

Resultados y respuestas ante el conflicto


Para el año 2013, el Ejecutivo nacional anuncia el lanzamiento del Plan Nacional de Agua, realizando ese mismo año un primer desembolso de 1.000 millones de bolívares, de los 16,7 millardos estimados para la ejecución del plan, a desarrollarse entre el 2013 y el 2019. En el estado Barinas, durante el 2013 se anuncia que los recursos serían invertidos en trabajos de reparación y mantenimiento del Acueducto Nacional Barinas, concentrándose en la ampliación de la planta de potabilización, la rehabilitación del tanque de almacenamiento Tabacales y la reparación de tuberías de aducción (AVN, 2013). Otros trabajos que buscaron solucionar la problemática de abastecimiento de agua potable a las comunidades de las poblaciones de Barinitas y Barinas, anunciados por la Hidrológica de la Cordillera Andina en el 2014, consintieron en la construcción de un nuevo punto de aducción ubicado en Barragán-La Cochinilla, así como reparaciones puntuales y sustitución de los tramos vulnerables del Acueducto Paguey (HidroAndes, 2016). Perforación de pozos profundos, rehabilitación de plantas potabilizadoras, rehabilitación y construcción de acueductos en obras institucionales y obras de gestión conjunta con las Mesas Técnicas de Agua, implicaron una inversión para el estado Barinas de unos 63.641.687,52 bolívares en materia de abastecimiento de agua potable y saneamiento de las mismas para el 2015 (Minea, 2015). En el 2016 unos 40 millones de bolívares (Hidrocapital, S/F) fueron invertidos por el Plan Nacional del Agua impulsado por el Gobierno Nacional y ejecutado por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas. La inauguración de la primera etapa del Acueducto Barragán-Cochinilla de la parroquia Barinitas fue una de las obras. A pesar de las acciones emprendidas por el Estado durante el período comprendido entre el 2013 y el 2016, comunidades del municipio Bolívar y Barinas señalaron que problemas a la salud por contaminación del Río Santo Domingo seguían afectando a la población. No se ha logrado atacar, cuestionar y controlar la enorme contaminación química que surge desde el estado Mérida producto de la actividad agrícola. Las urgentes necesidades de producción a nivel nacional, la lógica de rentabilidad de los productores, así como la ineficiencia y complicidad del Estado en relación a la necesidad de regulación socio-ambiental de dichas actividades, están entre los factores que causan y complican la solución del problema.

Alternativas propuestas


Como solución al problema ambiental y de salud pública, académicos y profesores universitarios han planteado la necesidad de ejecutar, a corto plazo, programas de concientización y formación dirigidos a los agricultores, con la intención de implementar una agricultura ecológica que utilice sistemas alternativos de fertilización y control de plagas, sin intervención de sustancias químicas peligrosas. Al mismo tiempo se ha insistido en la necesidad de acondicionar tecnológicamente drenajes, cloacas y basureros, así como reforzar los sistemas de tratamiento de agua de los acueductos con tecnologías modernas o técnicas alternativas (Belandria, 2011). Comunidades y académicos coinciden en que una solución inmediata, más no definitiva, consistiría en sustituir la toma de agua del río Santo Domingo por la del afluente del río Paguey. Sin embargo, el trabajo de concienciación a las comunidades de agricultores de los estados Mérida y Barinas se hace vital. El llamado al cambio de los modos de producción hasta ahora practicados, por métodos agroecológicos son algunas de las recomendaciones, lo que permitiría detener el impacto a un ecosistema que desde hace medio siglo viene siendo afectado, entre otras variables, por el uso indiscriminado de biocidas u organoclorados.

¿Considera Ud. que se ha alcanzado la justicia ambiental en este caso?


No, pero con algunas demandas atendidas

Explique por qué


A pesar de la atención a las demandas económicas de las comunidades, la demanda ambiental, que se constituye en la principal causa del conflicto, hasta el momento no ha sido atendida.

Leyes_decretos_legislaciones_y_recursos_jurídicos_relacionados_con_el_caso

Link: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

Contraloría General de la República (2010). Informe especial año 2010 – Problemas ambientales y deterioro de las relaciones ecológicas de la cuenca  del rio más importante de  cada entidad federal.

INE (2014). XIV CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN Y VIVIENDA 2011. Resultados por Entidad Federal y Municipio del Estado Barinas.

Ley de aguas – 2007.

Ley Orgánica del ambiente - 2006.

Ley Penal del Ambiente – 2012.

MINEA – Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (2015). Solicitud de recursos para obras de abastecimiento de agua potable y saneamiento en corredor Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor. No. 023-15. 4 de junio. MPPS - Ministerio del Poder Popular para la Salud (2015). Anuario de mortalidad 2013 Venezuela.

Artículos

  • AVN – Agencia Venezolana de Noticias (2013). Plan Nacional de Agua se desarrollará hasta 2015 con una inversión de Bs 16 mil millones.

    Belandria, José Iraides (2011). Impacto de la contaminación de los ríos del Estado Barinas – Venezuela.

    Ecoportal.

    Camacho, Yonny (2012). Exigen respuestas de Hidroandes.

    El Nacional.

    Cortes, Luis (2009). Rehabilitación del Sistema de Riego “Río Santo Domingo”.

    Sibci.

    HidroAndes (2016). Ministro Paiva inauguró primera etapa del acueducto Barragán-Cochinilla en Barinas.

    Hidrocapital (S/F). Plan Nacional de Agua.

    Martínez, Wilmer (2017). Habitantes de Barinas denuncian que tienen más de 6 días sin agua.

    Globovisión.

    Melendi, Daniel (S/F). DDT. Breve encyclopedia del ambiente.

    Micolucci, Hugo (2013). Explotación. Minera Petrolera.

    Obregón, Walter (2012). Vecinos protestan por falta de agua en Barinitas. El Universal.

    Obregón, Walter (2016). Familias denuncian que no reciben suministro de agua en Barinas.

    El Universal.

    Oggisioggino (2013). Municipio Bolívar (estado Barinas).

    Pdvsa (2012). PDVSA inició construcción de la Refinería Batalla de Santa Inés en Barinas.

    Aporrea.

    Radio Catabre 99.3 FM y Colectivo ASPA (2014). Ecocidio: "¡No es por la Chevron-Texaco ni es en Ecuador: es aquí mismo en Barinas!".

    Aporrea.
  • Libros_documentos_académicos_y_científicos

  • Belandria, José Iraides (2006). La contaminación del río Santo Domingo y el acueducto de Barinitas.

    Universidad de Los Andes.

    Maldonado, Héctor (1997). El uso de plaguicidas, la salud y la educación agrícola. Universidad de Los Andes. Geoenseñanza .2, p. 62-75.

    Santiago, Antonio (1989). Regularización del uso de biocidas y fertilizantes en la microcuenca del río Pueblo Llano. Trabajo especial de grado de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Los Andes.

    Mérida, Venezuela, 46-51.

  • Autor(es) o contribuidor(es) de esta ficha


    Ketsy Medina – Observatorio de Ecología Política de Venezuela
    ketsy44@gmail.com

    Última fecha de actualización de esta ficha


    13/11/2017