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Informe Científico declara emergencia climática. ¿Qué hay del elemento socio-civilizatorio?4 min read

Por: Erick Camargo (Corresponsal OEP)

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Imagen Asamblea por la Orotava

Este pasado 6 de noviembre, 11.258 científicos de 153 países suscribieron una publicación titulada  dónde se declara una Emergencia Climática; dicho documento presenta un muy concienzudo análisis, con gráficos y estadísticas, que demuestran el impacto de las actividades humanas en el clima y la salud del planeta; en el documento los analistas realizan una serie de propuestas para atender dicha emergencia. En este trabajo los científicos catalogan la crisis como una “amenaza catastrófica”.

Los científicos sostienen que la causa principal son las tendencias humanas de quemar combustibles fósiles, los cuales generan gases de efecto invernadero, que modifican el clima de forma no natural. Esta crisis climática, sostienen los expertos, «está estrechamente vinculada al consumo excesivo del estilo de vida rico«. Se refieren actividades ejercidas durante los últimos 40 años que han aumentado las «poblaciones de ganado humano y de rumiantes, producción de carne per cápita, producto interno bruto mundial, pérdida global de la cubierta arbórea, consumo de combustible fósil, cantidad de pasajeros aéreos transportados, emisiones de dióxido de carbono y las emisiones per cápita de CO2 desde 2000», explicaron los expertos.

Entre los consejos que aquí se proponen para atender la emergencia el que más hace ruido es el del control de natalidad, pues señalan que el incremento descontrolado de personas repercute en los niveles de consumo que presionan a los recursos naturales por encima de sus límites. Piden también la desaceleración de la deforestación de la Amazonía, mayor uso de energías alternativas, desinversión institucional en combustibles fósiles; pidiendo para lograr esto, mayor eficiencia en el uso de la energía, subir los impuestos a las emisiones de carbono, políticas mundiales de estabilización de la población y mayor educación para las niñas.

Aconsejan también acabar con la destrucción de la naturaleza, restituyendo los ecosistemas destruidos, bajar el consumo de carne, reducir los desperdicios alimenticios y alejar los objetivos económicos del crecimiento del PIB.

Imagen Desinformemonos.org

Sin embargo, a pesar de la solidez de los datos y la rigidez académica con la que se realizó el informe, el cual es contundente sin dudas; carece de algo fundamental, una visión holística, más allá de los fríos cálculos técnicos. Las recomendaciones que este gran número de expertos científicos promueven, no atacan la raíz del problema, atacan las casusas visibles, superficiales.

Por ejemplo, hablan de la necesidad de detener el crecimiento infinito de la economía, pero no hablan que esto es fundamental del sistema capitalista imperante, por ende es imposible abandonar la idea del crecimiento constante e infinito, sin abandonar al capitalismo como sistema socio-económico; por ende allí empiezan a verse que las recomendaciones que realizan son aéreas, sin atacar la medula del sistema, que incluso va más allá del propio debate sobre el sistema económico, es un proceso de la crisis civilizatoria que vive el mundo.

El cambio climático, calentamiento global, crisis climática, crisis ambiental, o como se le prefiera denominar, no es una situación aislada, producto de ciertos comportamientos; es la expresión de una crisis civilizatoria de la modernidad. Muchas de las peticiones realizadas, recalcamos abordan temas superficiales, las causas concretas, más no las raíces o las causas primarias, las que motivan a realizar los prácticas que se piden abandonar. En ese orden de las cosas, el tema de la natalidad, uno de los más polémicos, debe ser abordado con delicadeza.

En otros tiempos se han realizado planes, campañas y políticas de control de natalidad, sobre todo en el sudeste asiático, el cual visto desde una perspectiva occidental colonizadora y patriarcal, produjeron efectos terribles para la población femenina y en general, para toda la población de esos países; entre esos el aumento agresivo del índice de masculinidad, los abortos de fetos femeninos, la educación sexual incompleta y sesgos hetero-normativos en la implementación de dicha educación sexual y reproductiva. Las mujeres perdieron el control de decidir a quienes querían parir y procrear, se procedieron a prácticas sistemáticas de control de masculinidad en los hijos, pues ante la limitación de sólo poder tener un descendiente, nadie quería tener hijas.

Por eso, desde la ecología política, el tema de la crisis ambiental no debe ser abordado solamente desde lo técnico, sino que requiere de una perspectiva más amplia, que permita observar la situación civilizatoria que comprende dicha crisis; pues haciendo un cambio real y profundo en la cosmovisión y la forma de vivir y ver el mundo, es que podremos atajar la emergencia climática, sin comprometer las múltiples diversidades que representa la vida.

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