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Los apagones y racionamientos son ya endémicos para un sistema eléctrico en fase terminal7 min read

Por: Alejandro López-González

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Imagen de Portada La Nación de Chile

¿Qué significa que el problema eléctrico sea ya endémico? Según la Real Academia Española, un proceso endémico se refiere a que esta “enfermedad reina habitualmente, o en épocas fijas, en un país o comarca”. Está claro, al menos para quienes hemos estudiado el sistema eléctrico durante los últimos 20 años, que desde el año 2010, los apagones, fallas y racionamientos en el sistema eléctrico nacional son, desde hace más de 10 años, un problema endémico. Se repite cíclicamente, año tras año, en Venezuela, sin mayores cambios para mejoría sino todo lo contrario, como en cualquier enfermedad endémica, el problema es cada año más grave.

Es importante destacar y dejar muy claro de una vez y por todas, que el problema eléctrico comienza con fuerza en 2010. Los síntomas comienzan a presentarse desde 2007, sin embargo, tristemente en Venezuela desde hace muchos años que no se atienden los problemas de manera preventiva o se diagnostica un sistema con base a su condición y sintomatología, eso no es algo a lo que los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro hayan dado importancia alguna, en ningún momento, fase o etapa de sus respectivos gobiernos, nunca. Por el contrario, han sido siempre “reactivos” y “correctivos”, nunca preventivos ni estratégicos, de ninguna manera.

Nuestro sistema eléctrico, es un enfermo con 14 años de padecimientos, al que año tras año se le suministran “aspirinas” pero nunca se ha tratado su problema raíz, su problema estructural, su verdadera enfermedad. Al contrario, las aspirinas que se le han suministrado no solamente no han hecho nada por curarle, sino que el cáncer que padece se ha extendido por todo el sistema eléctrico nacional y desde hace unos 3 o 4 años ya ha hecho metástasis.

Para el año 2010, el rumbo era enmendable, había posibilidad de sostener la política errónea que se había asumido sin que avanzara el cáncer del sistema eléctrico. Para el año 2013-2014, el cáncer estaba instalado y estaba extendiéndose sin remedio, había que parar y operar, en la actualidad solo esperamos la definitiva defunción del sistema eléctrico sin remedio, esa es la verdad. Pero, ¿en este contexto, de que cáncer hablamos? El cáncer, han sido las termoeléctricas a gasoil, se extendieron estas células cancerígenas por todo el sistema, a través de la misión revolución energética.

Luego, estas células fueron potenciadas con un elevado consumo doméstico de gasoil que fue haciendo medrar al cáncer en todos los órganos regionales del sistema eléctrico, corroyéndolo y destruyéndolo lentamente, pero muy claramente y muy diagnosticable por cualquiera que tuviera un mínimo de sentido común. Los síntomas eran evidentes desde 2007, cuando se veía claramente el daño que el uso de termoeléctricas a gasoil estaba provocando en la confiabilidad del sistema. Para el año 2010, la disponibilidad de generación en grupos electrógenos era menor al 10%, algo así como decir que el paciente presentaba ya, para ese momento, unos niveles de hemoglobina por debajo a los 10 gr/L. Al ver esto ¿Qué se hizo?, se intensifico el tratamiento errado que había iniciado en 2005-2005, pero ahora con mayor potencia.

Se declaró la emergencia eléctrica (aún vigente) y se compraron centrales termoeléctricas de mayor tamaño, costo y capacidad, para también ponerles gasoil. Como sucede con cualquier tratamiento inadecuado, no es solo que no haga efecto, sino que empeora al paciente. Estas máquinas nuevas, para el año 2012 ya presentaban una indisponibilidad del 40%, es decir, solo estaban disponibles en un 60%, con apenas dos años de funcionamiento. En la actualidad, la disponibilidad es menor al 5%. Nuestro sistema eléctrico no solo está anémico, sino que está enfermo en fase terminal.

¿Qué hacer? Se requiere una intervención urgente de todos los sistemas regionales, se deben tratar al mismo tiempo y paralelamente a todos los sistemas regionales. Lo mejor sería dividir funciones entre las regiones, volver a un esquema de empresas regionales donde cada región dedique sus mayores esfuerzos a la recuperación de los sistemas propios de cada zona. Se debe recuperar lo que sea recuperable y lo que no está ya perdido, sin remedio. Muchas de las termoeléctricas están perdidas definitivamente y otras son salvables, pero con un cambio de combustible, desde gasoil hacia gas, en caso contrario, la operación sería un fracaso en menos de 3 meses (como ya se ha visto reiteradamente en las centrales termoeléctricas del Zulia, las peor tratadas, mal diagnosticadas y pesimamente consideradas, en todo el país).

Luego de estas múltiples intervenciones, paralelas y agresivas, se debe establecer un tratamiento sostenible, sino todo se perderá en cuestión de meses. El tratamiento sostenible consiste en migrar a todas las maquinas del parque termoeléctrico desde gasoil hacia gas. De esa manera, el cáncer que las aqueja muere casi instantáneamente, se detiene. Pero al mismo tiempo, se debe establecer control regional sobre las centrales termoeléctricas, ajustar las tarifas y volver a los esquemas previos de mantenimiento predictivo de todas las unidades de generación, transmisión y distribución eléctrica en el país. Venezuela, tiene experiencia en esto, puesto que hasta 1999 teníamos el mejor sistema eléctrico de América Latina, con oportunos mantenimientos predictivos, inversión focalizada y optimización de recursos (el problema era la inviabilidad de las tarifas, problema que no solo persiste, sino que se ha agravado hasta el extremo).

Esto estabilizaría al enfermo y lo pondría en condiciones de sanar, no es la sanación total, es ponerlo en condiciones de sanar. La terminación de los proyectos de ciclo combinado daría robustez a esta mejoría. Luego de esto, hay que revitalizarlo animarlo y ponerlo en orden de crecer y fortalecerse. Para ello tenemos que retomar la senda del desarrollo energético sostenible, iniciada en los años 80´s con las grandes centrales hidroeléctricas del Caroní. En este caso, ya no podemos expandir demasiado la capacidad hidro-eléctrica, pero si podemos instalar capacidad eólica y solar. Con estas tecnologías, iremos desintoxicando al paciente contaminado con combustibles fósiles y gasoil y les iremos depurando su sangre y fortaleciendo sus defensas. No será algo rápido, nadie se recupera de un cáncer casi terminal, de un día para el otro. Primero, la operación y luego la recuperación y luego el fortalecimiento hasta llegar a la normalidad.

La fase de fortalecimiento se basa en la desintoxicación del sistema, que ya he mencionado, y el avance en tecnologías energéticas renovables, basadas en energía eólica y solar en el norte costero del país. Localmente, se pueden y deben explorar otras tecnologías de menor capacidad como la biomasa, la mareomotriz, la geotérmica y las tecnologías de generación y aprovechamiento del hidrógeno (esto con miras a un futuro de largo plazo, sostenible). La micro centrales hidroeléctricas, en los Andes, serían como un jugo de 3 en 1, para la hemoglobina de nuestro sistema eléctrico, hay que avanzar en eso también.

Hay que purificar al sistema, desintoxicarlo, hacerle un “de-tox” agresivo para detener y expulsar completamente, cualquier vestigio de cáncer en el sistema. El médico tratante de nuestro sistema eléctrico, desde el año 2010, no solo es incompetente, sino que es un “matasanos” confeso. El Ministerio de Energía Eléctrica y Corpoelec, no solo no han hecho nada por mejorar al enfermo, sino que le han aplicado los tratamientos más agresivos en la ruta de destruir completamente lo poco que le quedaba de salud al sistema, cuando aún se podía salvar de una mega-operación múltiple como la que necesita en la actualidad, por allá por el año 2010, esto se podía haber evitado, ahora solo hay un camino, el camino de la propuesta para la superación sostenible de la crisis eléctrica venezolana.

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