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La energía renovable será la fuente de generación eléctrica de más rápido crecimiento en 20205 min read

EIA prevé caída en la demanda de petróleo global y en EEUU motivada a la pandemia Covid-19

Prensa OEP

El 12 de mayo, la Administración de Información de Energía de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés) lanzó su última Perspectiva de Energía a Corto Plazo (STEO). Este informe refleja el primer análisis profundo de esta institución sobe cómo el colapso de la demanda energética provocado por la pandemia COVID-19 está impactando las proyecciones del mercado energético.

El informe incluye una advertencia especial que indica nuestras circunstancias inusuales actuales:

“Aunque todas las perspectivas del mercado están sujetas a muchos riesgos, la edición de mayo de la Perspectiva energética a corto plazo de la EIA sigue sujeta a mayores niveles de incertidumbre porque los efectos en los mercados energéticos de los esfuerzos de mitigación relacionados con la nueva enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) siguen evolucionando».

De acuerdo con el documento las fuentes de energía renovable representan la mayor parte de la nueva capacidad de generación en 2020, impulsando el pronóstico de EIA de un crecimiento del 11% en la generación renovable por el sector de energía eléctrica. La energía renovable generalmente se despacha cuando está disponible debido a su bajo costo operativo.

La EIA espera que la energía renovable sea la fuente de generación de electricidad de más rápido crecimiento en 2020, aunque los efectos de la desaceleración económica relacionada con el COVID-19 probablemente afecten las nuevas capacidades de generación durante los próximos meses. La EIA prevé que el sector de energía eléctrica agregue 20.4 gigavatios de nueva capacidad eólica y 12.7 gigavatios de capacidad solar a escala de servicios públicos en 2020 en EEUU. Sin embargo, estos pronósticos están sujetos a un alto grado de incertidumbre, y la EIA continuará monitoreando las construcciones de capacidad planificadas reportadas.

La EIA en su reporte Short Term Energy Outlook, de febrero 2020, antes de la crisis del Covid-19, había estimado una demanda promedio anual de 101,7 millones de barriles día. Sin embargo, al cierre del segundo trimestre del año y luego del colapso de la demanda de marzo y abril, la EIA, estimó, en su informe del 12 de mayo, que la demanda tendría una caída de -9,1 millones de barriles día, previendo que la demanda mundial de crudo promedio para el 2020, sea de 92,6 millones de barriles día, una reducción de en 8,1 millones de barriles diarios en relación a la demanda de 100,1 millones de barriles día, promedio del 2019.

En su publicación Global Energy Review 2020, publicado a inicios de mes de mayo, la EIA estimó que la caída de demanda de crudo será de 9,3 millones de barriles día, colocándola en 92,4 millones de barriles diarios.

Sin embargo, de acuerdo con el STEO publicado el 12 de mayo, la demanda de petróleo en Estados Unidos podría llegar a los 2,2 millones de barriles por día (bpd) durante 2020 a 18,3 millones de bpd, debido a la restricción de movimiento en todo el mundo por la pandemia de coronavirus.

El STEO de mayo contiene también un gráfico que ilustra claramente por qué los precios del petróleo colapsaron en el primer trimestre de este año.

Balance Mundial de Combustible Líquido Mayo 2020

El mundo nunca había presenciado una disminución tan dramática en la demanda de combustibles líquidos, lo que a su vez condujo a un gran aumento en los inventarios de petróleo y productos terminados. Eso ejerció una presión a la baja sobre los precios, pero también aumentó en gran medida las primas recibidas por las empresas que pueden almacenar petróleo (tanto en tanques en tierra como en barcos).

Por su parte la OPEP en su último reporte de Monitoreo del Mercado,  del 13 de mayo, estima que la demanda de petróleo tendrá una lenta recuperación, para ubicarse a finales de este año entre 92,82 millones barriles día, según reflejamos en nuestro último reporte.

De acuerdo con la EIA se espera que la producción de petróleo crudo de EE. UU. caiga en 2020 y 2021, ya que los esfuerzos para mitigar la propagación del nuevo coronavirus (COVID-19) sigue dando lugar a una fuerte caída de la demanda de productos del petróleo y los precios del crudo.

En su pronóstico, la EIA menciona que para el 2020 la producción promedio será de 11.69 millones de barriles diarios (mbd), 70 mil barriles diarios menos que en su pronóstico anterior. Por su parte, la producción estimada para 2021 es de 10.90 mbd, 130 mil barriles diarios menos que en su pronóstico anterior.

También la EIA pronostica disminuciones significativas en la demanda de combustibles líquidos de EE. UU. Durante el primer semestre de 2020 como resultado de las restricciones de viaje de COVID-19 y las interrupciones en la actividad económica y comercial. Los mayores impactos ocurrirán en el segundo trimestre de 2020 antes de disiparse gradualmente en los próximos 18 meses.

Se espera que el consumo industrial de gas natural promedie 21.3 Bcf / d en 2020, un 7.1% menos que en 2019 como resultado de una menor actividad manufacturera esperada.

En su pronóstico mensual, la EIA dijo que espera que la demanda mundial y estadounidense de petróleo en 2021 aumente en casi 7 millones de bpd y 1,5 millones de bpd, respectivamente.

Otro aspecto que destaca el documento de la IEA es que la significativa disminución de la demanda de combustibles fósiles en todos los ámbitos lleva a la predicción de una disminución récord en las emisiones de dióxido de carbono de los Estados Unidos, una noticia que de manera incuestionable conlleva a replantearnos el impacto ambiental de limitar el consumo de combustibles fósiles.

En lo que respecta a la producción petrolera en Venezuela, el último reporte de la OPEP, correspondiente al mes de abril, coloca la producción de petróleo en el país en 622 mil barriles día, equivalente a los niveles de producción del año 1.945, lo que implicaría una caída de 2,4 millones de barriles de petróleo día respecto al cierre de 2013 de 3 millones de barriles día y un colapso del sistema de refinación venezolano, por lo que no se puede atender la demanda interna de combustibles, ni exportar productos.

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