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Con 85% de sus reservas de aguas agotadas, Yaracuy reporta brote de tuberculosis y foco de COVID-194 min read

Por: Erick Camargo (Corresponsal OEP)

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Imagen de portada: Últimas Noticias, cuarentena radicalizada en Municipio Peña de Yaracuy

 

El estado Yaracuy no está exento de padecer el colapso del acceso al agua potable en Venezuela, como muchas otras regiones y ciudades del país; pero en este caso particular la gravedad de la crisis del agua afecta a casi toda la entidad. Ya en 2016 Yaracuy había sufrido una escasez de agua que alcanzó al 70% del suministro regular, afectando así a casi toda la población urbana del estado, siendo atribuido en aquel momento a la sequía general de aquel año.

Yaracuy cuenta con cuatro embalses, y sus dos sistemas de recolección y distribución principales son el Sistema de Captación de Yurubí y el embalse Cumaripa.

Hoy Yaracuy vuelve a atravesar una crisis de dimensiones similares, llegándose a reportar escases de un 80% del total de suministro de agua, siendo adjudicado a la fuerte sequía que este año ha azotado al país, según el gobernador de la entidad. La ciudad de San Felipe es la más afectada, pues el suministro depende del Sistema Yurubí, que a pesar de haber comenzado la temporada de lluvias no muestra la más leve recuperación.

En el centro de San Felipe, Caja de Agua y Zumuco, a pocas cuadras de la Alcaldía de San Felipe y de la Gobernación del estado, apenas llega el agua dos veces a la semana; entre estas, Caja de Agua ha pasado hasta 25 día continuos sin agua, con un suministro precario de las cisternas. En otras comunidades como Ciudadela, el sitio predilecto del gobernador de acuerdo con habitantes del estado, el agua llega a diario, pero sola una hora, lo que lleva a la comunidad a depender de tanques y bombas, siendo afectados por la irregularidad del suministro eléctrico también esta comunidad clasificada como clase media. En San Antonio, el suministro de agua falla en frecuencia y de regularidad, llegando sin aviso en cualquier horario, generando total incertidumbre sobre el tiempo que pasarán sin agua, sin saber a qué hora llegará.

En otras zonas del estado Yaracuy, la situación es también bastante grave, las condiciones de las vías de comunicación además impiden que la hidrológica pueda atender a estas comunidades con cisternas. Así observamos los casos de Marín, Albarico y San Javier. Localidades rurales cercanas a San Felipe padecen de esta situación de escases de agua, luz y gas; según los reportajes del periodista local Ricardo Tarazona, tal es el caso de Guarataro, Caja de Agua y Yaracuy Avanza (La Mayorquina), donde la población pasa días sin agua, debiendo ser abastecida por cisternas, sin recibir atención del Estado, y obligados a abastecerse en pozos naturales sin las condiciones de salubridad adecuadas.

Esta situación ha repercutido en el agravamiento de la situación de salubridad, en el marco de la pandemia del COVID-19, la cual amerita enormes esfuerzos de higiene y sanitización; pero resulta que esta no ha sido la enfermedad que más ha golpeado a los yaracuyanos. Según reportes del periodista Ricardo Tarazona existe un brote de tuberculosis que ha provocado más infecciones y más decesos que las infecciones por coronavirus. Los recintos penitenciaros son actualmente grandes focos de enfermedades, sobre todo esta última, la tuberculosis. La Comandancia General de Policía, con capacidad para 80 detenidos temporales, se ha vuelto en una cárcel permanente con más de 600 presos, en la que murieron el año pasado 29 prisioneros por tuberculosis y este año van 17 fallecidos por esta infección.

Susana Raffalli, activista en materia de derechos humanos y seguridad alimentaria, ha advertido además sobre cómo el agotamiento de las reservas del agua en 85% ha afectado a la desnutrición general de los niños y niñas en Yaracuy. Igualmente se ha denunciado que uno de los focos de contagio, una empaquetadora de pollo, sigue abierta y mantiene a sus trabajadores activos y exponiendo a riesgo al resto de la población. Este caso también denunciado en medios y ratificado por el gobierno nacional, está vinculado con la fiesta que se celebró semanas atrás en Los Roques y que se constituyó de manera oficial en el primer foco de contagio identificado de COVID-19 en Venezuela.

El último reporte oficial de cifras de contagio en Yaracuy indica que para el 10 de julio la entidad acumulaba 104 casos de COVID-10. El gobernador Julio León confirmó que entre los contagiados hay personal médico, funcionario de Protección Civil e incluso el alcalde del municipio Cocorote.

También se denuncia el aumento de enfermedades gastrointestinales y de la piel, directamente relacionadas con la situación de carencia de agua y falta de salubridad general en el estado. El coronavirus por lo tanto no es la mayor amenaza de los yaracuyanos, es la carencia del agua, que agrava a estas enfermedades y potencia el factor de contagio del virus protagonista de la pandemia.

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