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Minería, territorio y opciones societales alternas: una mirada desde una perspectiva indígena46 min read

Entrevista realizada a Juan Carlos La Rosa Velazco

 por Francisco Javier Velasco

Pocas veces hemos tenido la posibilidad de dialogar con alguien en quien se combinan una oralidad enjundiosa y elegante, nos atrevemos a decir que a mitad de camino entre la prosa y la poesía, y la firme determinación de llamar a las cosas por su nombre, sin pelos en la lengua, con un interés honesto y apasionado en denunciar, debatir y proponer cuestiones candentes en torno al reconocimiento del terreno que se ubica entre la utopía y la realidad. Denso y polémico, Juan Carlos (Juancho) La Rosa Velazco, quien es comunicador popular y educador, se ha destacado como  militante de la causa de los pueblos originarios, por el reconocimiento de la identidad de los sujetos sociales en lucha y su memoria. Para quienes conformamos el  equipo del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, resulta grato y estimulante  el poder presentar a nuestro lectores, esta entrevista realizada a Juan Carlos, en la que se abordan problemas y alternativas asociadas a los impactos sociales y territoriales de la minería y el extractivismo en la Venezuela del presente, particularmente en los ámbitos de vida de los pueblos indígenas.

 

 

JCLRMiembro de la Organización indígena intercultural Wainjirawa, comunicador y educador popular, ahora soy coordinador del Consejo Editorial de laguarura.org un proyecto que evoluciona de un esquema de alianzas hacia algo que nos parece vital para para enlazar el tejido que es contar historias. Estamos convencidos de que las historias son la vida reconociéndose.

Soy el hijo de la casa de mi madre, soy hijo de Maritza que es hija de Olegaria que fue hija de Josefa, que fue hija de Mamá Vicenta. Mujeres de la nación Kaketí-arawak que me dan aliento y lugar.

Hago parte, junto con Jose Quintero Weir y otros compañeros del continente del Centro de Estudios de Oralidades y Culturas Indígenas y Africanas de América Latina y el Caribe (CEOCIAAC). Es una experiencia de investigación militante donde confluyen registros territoriales de nuestras rebeldías y de lo que hemos aprendido luchando y construyendo alternativas.

FJV– Bueno, y hablando de historias, hablemos de la contemporaneidad inmediata en medio de la desgarradora y profunda crisis que está lamentablemente sacudiendo nuestro país desde hace unos cuantos años. Uno de los aspectos más emblemáticos y más problemático también, tiene que ver con, ese es el tema central de este número de la revista Territorios Comunes, tiene que ver con la expansión de la minería en general no solamente en el sur del país sino en todo el territorio nacional. Esto de alguna manera supone formas distintas de apropiación, incluso de deformación de antiguas formas de explotación del territorio, ¿qué nos puedes decir sobre eso? si nos propusiéramos hacer un retrato, una radiografía del instante que estamos viviendo ¿cómo lo ves tú?

JCLR– Venezuela siempre fue un país extractivista y siempre hubo quienes nos opusimos al extractivismo como modelo y había varias maneras de oponerse. Con unas, podíamos tener un discurso anti extractivista, y con otras, una necesidad de construir alternativas. Y eso siempre fue bueno, ya con cuestionar era bueno, pero además construir alternativas, que se construyeron, fue bueno.

En Venezuela hubo dos períodos de sobreingresos petroleros. El primero fue en el primer período de Carlos Andrés Pérez, y el segundo en el largo período de Hugo Chávez Frías. Estos sobre ingresos ahogaron la posibilidad de que la construcción de alternativas se expandiera y se convirtiera en algo que generará socialmente entusiasmo y una cultura, porque el sobre ingreso llegó a unos niveles de perversión del gasto en ambos gobiernos, el de Pérez y el de Chávez, una manera de distribuir basada en ingresos inorgánicos, no asociados a la capacidad social, que fue dispendiosa. Y ese dispendio pervirtió el alma nacional.

FJV– ¿Hubo un modelo distinto o una continuidad de la Venezuela Saudita a la Venezuela Potencia?

JCLR– Es buena esa analogía porque en esos dos momentos el alma nacional se pervirtió a niveles sociales muy profundos, creó una forma de ser y de vivir que permeó incluso a los que no teníamos que ver nada con la administración del gasto, y por supuesto, a toda la clase política y funcionarial, que ya era heredera en su mayoría de la cultura rentista de administración pública. Esto dañó la posibilidad de ver, en pequeño, procesos de consolidación de cualquier otra forma de economía. Aparte, fue obvio que no se vio sino a partir del gasto. Ahora pudimos ver a un ministro militar como Osorio, referente claro de incapacidad y vicios administrativos, entrando en una tienda de la cadena Daka, televisando una intervención de mentira de una empresa que vendía electrodomésticos y mostrando un carro de pilas de esos donde se montan los muchachitos diciendo: “esto es un bien de primera necesidad”. Esa fotografía de Osorio diciendo, “este automóvil eléctrico de juguete es un bien de primera necesidad” en la zona libre de Falcón, en la misma tierra donde hombres y mujeres hicieron juguetes de madera y muñecas de trapo por décadas, en mi tierra Paraguaná, es una fotografía de esta locura, de ese paroxismo, esa desesperación por el ingreso, por el lucro, por gastar la renta, por distribuirlo a conveniencia, por apropiársela.

Otro retrato de este momento para ilustrar, es el Presidente Maduro diciendo un poco después, unas noches antes de la muerte de Chávez, “Chávez me enseñó las claves para poder gobernar esto y esas claves son estos 14 fondos extraordinarios que se manejan desde presidencia, desde los cuales se puede garantizar a nuestro pueblo sin intermediarios”, sea por candidez o por descaro en ese momento, Maduro, nos muestra una visión que en ese momento describe una gestión que afianzó el modelo clientelar y rentista, patriarcal. Sobreprotector, haciéndolo evolucionar hacia un mecanismo de despojo agresivo de toda soberanía social con beneficiarios pasivos, minusválidos perfectos, que sólo esperan ayuda de quien mande. Mucha gente a todos los niveles no quiere ver, aquí, y eso no lo inventó el chavismo, apenas le tocó perfeccionarlo: democracia no es el derecho a decidir y hacer, sino un pedacito, una migaja de la renta en mis manos.

FJV– Dicen ellos que la renta petrolera está ahí solo para usarla.

JCLR– Unos fondos presidenciales enormes, y desde ahí se gobernaba y se gobierna el país. Chávez lo intentó y sin embargo perdió popularidad, Maduro lo sigue intentando y pues nunca la tuvo, producto de ese modelo de ingreso. Sin embargo, el modelo de Estado burocrático que se afianza en el período chavista, que continúa en el de Maduro, hay un modelo de gobernabilidad en consolidación, una exacerbación del rentismo, una exacerbación del populismo y una exacerbación del corporativismo en la relación que establece con los grupos de interés que viven del control de la renta. Es el relanzamiento de la capitanía general petrolera, una economía de enclave extractivista con su mecanismo de administración y control correspondiente. Lo que conocíamos, pero evolucionado rápidamente a un nivel que costaba prever.

FJV– Pero básicamente era el mismo Estado gomecista.

JCLR– El mismo, pero cómo “solución final”. Creemos que esta etapa devela el plan de despojo final y vamos a tener que resistir frente a él para vivir y salvar lo que somos. Nosotros no somos pitonisas, somos activistas de la lucha por los derechos por los territorios de los pueblos indígenas y nunca ha sido tan duro resistir, aquí hay un proceso de etnofagia que afianza el etnocidio. Antes no nos conocía el enemigo, ahora nos conoce mucho, eso quiere decir, por fuerza y con dolor, que una parte de la intelectualidad aliada de la lucha indígena, una vez más frente al sobre ingreso petrolero se corrompió y esa intelectualidad puso a disposición del Estado y las transnacionales, suficiente información de los pueblos en lucha, sobre nosotros. Una ventaja que no tenían los gobiernos puntofijistas es que los operadores del gobierno ahora están muy cerca, hombres y mujeres que nos dicen “Viejo amigo, ayúdame a ayudarte, para poder lograr tu reconocimiento como indígena. Mira este es el esquema y es un esquema que te conviene, hay tanto recursos para esto, hay tanto recursos para aquello, sólo debes ordenarte de tal forma que esos recursos puedan bajar y estar a tu disposición”. Sin embargo, no es tan ordenado, como por ejemplo, lo que hizo la concertación chilena, porque en Chile todo fue ordenadísimo y a través del financiamiento gubernamental y de los outsourcing de esos financiamientos se lograron procesos de cooptación, convirtiendo gente muy luchadora en gente muy eficiente en usar los recursos burocráticos olvidándose de la lucha. Aquí no, aquí se tiró el dinero como desde un helicóptero, se repartieron migajas como caramelos en carnaval, así fue la orgía del sobreingreso y se lograron efectos parecidos con el plus de humillar nuestras dignidades.

El sub-plan Yukpa, por ejemplo, es eso, para ir a un ejemplo concreto, a otra fotografía. Es un fondo que es un sub plan del Plan Militar Perijá, un dinero distribuido desde una sala situacional de una base militar, estudiando como desmantelar la resistencia Yukpa, repartiendo dinero, no importa que pasara con ese dinero, no importa que pasara con esos recursos, el objetivo era y es apaciguar a la dirigencia, aislar a los rebeldes y desmantelar la resistencia.

FJV– ¿Y eso se puede extender a otra realidad indígena, por ejemplo, en el sur?

JCLR– Sí, Corpoamazonas por ejemplo con Nicia Maldonado al frente, es una institución gris como todas las corporaciones creadas para canalizar gobiernos paralelos de facto en las regiones, no tiene nada que ver con las viejas corporaciones de la 4ta República que alguna vez fueron muy sólidas, dueñas del plan y del proceso, como la CVG. Esta es una corporación que reparte dinero, latas de zinc, bolsas de comida, lo que haga falta, entiéndase no como asistencia planificada, ni la regularidad de la ayuda es importante, su tarea principal es corromper el proceso de relaciones internas de las comunidades. Se piensa que eso es por desorden y por casualidad, pero cuando tú tienes la oportunidad de ver cómo funcionan te das cuenta que hay un estudio permanente en función del control social, o sea que no es una casualidad, que no es que son “filántropos” desordenados que corrompen y malcrían al ayudado, sino que el plan es corromper y destruir las relaciones internas de las comunidades, destruir el tejido. Y eso no es casual, nació del estudio de algún experto, es una extensión avanzada del mecanismo de control que se fraguó al implantar las misiones sociales, que son como vimos en el “1er Seminario de Integración Abyayala Desde Abajo”, una suerte de “tercerización de la exclusión”.

El juicio del yukpa Sabino Romero Izarra es otra fotografía de esto. Quién vivenció día a día ese juicio hasta la solución final en manos del TSJ y no comprendió el proceso de cooptación y desmantelamiento, de reconquista territorial que se implementaba ahí, de aislamiento de los rebeldes e inconformes del cuerpo social indígena pues, o se negó a ver, o es cómplice. Hay la posibilidad de negarse a ver por fe en la posibilidad de un cambio en el país que es entendible en estos años. Yo lo puedo entender, pero también puedo ver complicidad. Es decir, no quiero verlo porque soy funcionario también, yo llegué a ser empleado de este gobierno por lo tanto sé que es difícil ver por los dos lados una realidad, con los ojos de lo oficial y los ojos de la lucha social.  Tienes que tomar una decisión a diario cuando te toca cumplir un papel de servicio público, porque en la política social de este gobierno estuvo desde temprano el plan de desmantelamiento de toda la resistencia, no solamente la indígena sino todas ellas. Y cuando no funcionó se puso a andar lo represivo, funcionó lo militar, funcionó lo irregular, lo paramilitar, y eso explica como casi 300 y tantos campesinos fueron asesinados en una reforma agraria que nunca se llamó reforma agraria siquiera, como la del ’59, la de Betancourt, al menos se llamó Reforma Agraria. Esta, fraguada a espaldas de los campesinos, tuvo un saldo de víctimas impresionante, la mayor parte de los expedientes de víctimas del sicariato engavetados en la Fiscalía General, en el Ministerio Público, y para ello tuvieron una operadora despiadada, la Fiscal Ortega, la mayor parte de estos casos tienen entre los autores materiales, la mayor parte, puede ser 80%, no tengo la cifra exacta, es difícil calcular a miembros activos de los cuerpos de seguridad del Estado, eso entre los campesinos.

El plan en la Guajira, el Distrito Militar Guajira configura una matanza, una matanza selectiva para tensionar el control, desplazar a la población y además crear un sujeto culpable, no solamente matan una cantidad de indígenas y los convierten en falsos positivos como en Colombia, muchos inocentes, o solo empleados de grandes contrabandistas. El Comité de Derechos Humanos de la Guajira lleva un número importante de casos donde la inocencia de las víctimas es desconsoladora. La información policial ha convertido la crónica roja en crónica rojita, vemos con dolor como se construyen crímenes de inocentes para justificar el combate al contrabando mientas el verdadero contrabando pasa en grandes camiones por las alcabalas de la troncal del Caribe.

FJV– Yo te preguntaría primero ¿esa política social y que se combina con una arista militar de represión, es también una política cultural de alguna manera?

JCLR– Es una política cultural perversa, pero es una política cultural, es una política de construcción de criterios que normalizan comunicacionalmente y en la especulación de cierta intelectualidad el horror, que formalizan la visión de los hechos y lo convierten en un proceso donde pueden incluso administrar el que se sea medianamente crítico pero no puede ser “malditamente” crítico como sugirió Walt Whitman, “sean radicales pero no sean malditamente radicales”, sea comedido. Se puede decir “aquí se están cometiendo errores”, pero cuando tú aseguras que la violencia, regular o irregular, es una política del Estado para desmantelar el movimiento social o las luchas sociales, una política estructural, luce inapropiado. Es una política estructural porque instala emociones y prácticas, el miedo y la inhibición intelectual y comunicacional están entre las más destacadas.

FJV– ¿Una política que también busca cómo imponer otros patrones identitarios?

JCLR–  La diversidad de pueblos indígenas qué hay en Venezuela es sustituida por una visión de vitrina y esa visión de vitrina es construida metódicamente y está basada en un esfuerzo comunicacional de espectáculo, que es lo más obvio, pero también de una manera de relacionarse. Se crea un ministerio vigoroso de pueblos indígenas, no vigoroso por su política sino vigoroso por su tamaño tiene 564 empleados aproximadamente, puede tener más ahora, esa fue la última vez que supe de la nómina, esos 564 empleados se convierten fácilmente con la agudización de los problemas de comunicación, transporte, vialidad y el aislamiento de las zonas indígenas, sustituyen a todos los pueblos indígenas de este país. En lugar de promover, como es usual en gobiernos liberales o de izquierda, una representación de los pueblos indígenas más o menos legítima, estos funcionarios no representan a nadie, usurpan la representación, la sustituyen y la disuelven, son clones que garantizan que en cualquier mesa el Estado estará hablando consigo mismo siempre. Esa es una manera de construir eso que tú estás mencionando.

Otra manera de construirlo son los contenidos de la educación intercultural bilingüe; aumenta el número de escuelas interculturales pero en las escuelas se afianza un modelo que venía de la 4ta república, es el modelo de traducir contenidos occidentales a la cultura indígena y llevarlo al idioma. Digamos, eso no tiene ninguna diferencia con las coloniales prédicas en wayuunakii de las iglesias protestantes. Yo quiero que tú pienses de determinada manera, yo quiero que tú seas una indígena bolivariana, yo quiero que seas un indígena que está con la revolución y yo traduzco los textos, es una estrategia de construcción social y la educación, la EIB, como se dice en siglas, ha servido para eso. Nosotros decimos esto con toda claridad frente a los maestros del EIB una parte de nosotros, de la organización, somos maestros de EIB o hemos sido maestros EIB y sin embargo mantenemos el diálogo con ellos en la base, no lo rompemos, pero cuestionando frontalmente ese modelo educativo por colonial, nosotros creemos que no se puede educar sino desde la cultura propia y desde la experiencia propia del pueblo, que no es para restablecer el pasado que se educa, para convertirlo en una vitrina de las nostalgias, sino para construir una posibilidad de rehacernos desde quienes fuimos y siempre lo que va a surgir es nuevo, pero es nuevo desde Nosotros, desde la comunidad, no es nuevo desde la continuidad de la colonización.

La resistencia es un acto creador, no un acto de conservación o comprensión segmentada de nuestra existencia, siempre como origen, siempre cómo pasado. Quien cree en museos y propaga el museo del folkclore es la cultura criolla blanca occidental, nosotros nunca somos las mismos ni permanecemos igual, cambiamos, pero para resistir y resistir es memoria, la memoria una acción política ahora, no es un acto de nostalgia, resistencia es en mucho rehacernos.

FJV-Todo eso que tú estás comentando y fundamentalmente nos haz referido a la situación de los pueblos indígenas ¿Qué papel juega la minería en todo eso?¿Tiene algunas especificidades que la diferencian de otras cosas que han ocurrido anteriormente por el hecho de ser minería y qué transformaciones o alteraciones o perturbaciones, como lo quieras llamar, incluso que reconfiguración, supone para el territorio?, y ya no me refiero  sólo al indígena, sino al territorio nacional, incluso al no indígena también, que en el fondo todo es indígena.

JCLR– La historia de la resistencia configura una resistencia al extractivismo desde que fuimos invadidos y siempre es bueno recordarlo. Lo que nosotros defendíamos en la génesis histórica de esas invasiones eran nuestras soberanías; es decir, este país no se llamaba Venezuela, este país eran muchos países, muchas naciones peleando unas más juntas qué otras, unas muy separadas, una configuración de relaciones entre naciones a veces difíciles. Los conquistadores tal vez aprovecharon las debilidades para consolidar la colonización. Venezuela es un proyecto colonial, la segunda cosa es que siempre fue extractivista nunca hubo otro plan.

FJV– Pero no siempre fue minero, eso es lo que yo te pregunto.

JCLR– Siempre hubo minería, hay extractivismo de caucho, de cacao, los monocultivos, todo eso requiere un desplazamiento de población y la ruptura del dialogo con los complementarios, con las otras comunidades de seres con las que hacemos y somos. ¿Cuál es la base de ese proceso de colonización?, el tener la convicción de territorio vacío, de la no existencia humana en el territorio, ves hacia el monte y ves verde, y ese verde es virgen, la palabra virgen es una excusa en el discurso, en la poética narrativa occidental colonial es virgen y hay que colonizarlo, ocuparlo. Aún en la Ley de Misiones de principios del siglo XX, se dan incentivos a los que colonicen tierras salvajes y traigan la civilización a los indígenas. Toda la colonización que en los últimos 130 años se hizo en Perijá, se hizo al amparo de una Ley Nacional de la República de Venezuela, y esa ley permitió matanza, permitió que la Shell contratara matones y entraran esos matones a matar “motilones”. “Sobre la misma tierra” de Rómulo Gallegos reivindica esa matanza en cuatro o cinco escenas muy hermosas donde habla de los bongos flechados por los salvajes, los motilones bravos como les decían a los hermanos barí, y tratan de poner a los pueblos a pelear entre ellos a para poder debilitar la resistencia armada decidida por los barí. Todo para que pudieran entrar las petroleras, sin embargo, ya que menciono ese ejemplo, debo decirlo para que lo sepan, el país no sabe, que en una guerra muy dura el pueblo Barí de origen chibcha lograron parar a la Shell, fue muy doloroso, se diezmó o un porcentaje impresionante de la población Barí pero lograron parar la invasión a un alto costo, en ese momento hubo complicidad intelectual a favor de las petroleras, entonces como ahora, hubo gente que construyó discurso e investigó a favor de la dominación.

FJV– Todos intelectuales y antropólogos positivistas.

JCLR– Y hoy todos los Barí siguen resistiendo siguen siendo antimineros, después de la muerte de Abokindou y Anotchi los jefes de la resistencia Barí, una guerra olvidada, una guerra que este país no conoce pero una guerra formidable por lo que fue capaz de hacer un pueblo que no conocía la electricidad contra una colonización que tenía todas las armas y todo el gobierno y los cuerpos de seguridad a su favor, todas las leyes a su favor. Era legal matar indígenas y está ahí recogido de manera pintoresca en novelas como “Sobre la misma tierra” donde la idea “civilizadora” y colonial de Santos Luzardo sigue persistiendo: había que civilizar lo bárbaro, los bárbaros éramos nosotros.

Ese sigue siendo el esquema sólo que ahora el indígena es vitrina, ahora somos visibles pues se hizo una vitrina de nosotros, es la exacerbación del museo, esta vez estamos disecados en una vitrina gubernamental y nos están mostrando. Y si no queremos ser disecados nos piden al menos que no nos movamos, que estemos quietitos en la vitrina. No importa quienes seamos, el espectáculo debe continuar no importa cómo pensemos, no importa si nos disfrazamos de nosotros mismos cosa que está sucediendo con mucha frecuencia, no importa que neguemos a nuestra madre para poder entrar en la vitrina, que se rompa de hecho la idea es que se rompan las relaciones y mostrar sólo el espectáculo de lo indígena porque es una de las principales vitrinas de la izquierda colonial en el gobierno.

Digo izquierda con mucha responsabilidad porque pudiera pensarse que este gobierno no es de izquierda, pero es que la izquierda toda la izquierda o todas las partes de la izquierda que conocimos ha tenido que ver con esto, incluso en la negación de este gobierno. Una parte de esa izquierda disidente o contraria al chavismo aún sigue reproduciendo la visión.

Muchos amigos honestos que se han opuesto a la corrupción en este gobierno, a la injusticia y van a un encuentro de luchadores sociales y dicen: “el problema de Sabino, es que Sabino no entendió la lucha de clases”, con eso están siendo cómplices del gobierno colonial y del despojo, al negar que se puede luchar desde otro lugar de ver distinto al pensamiento europeo, a las palabras europeas, al lugar de ver que es Europa, porque acá nos sobran los lugares de ver y de sentir. No ven que su pensamiento prestado fue parte de la destrucción de la diversidad cultural y natural en Europa antes de exportarlo al mundo. El marxismo, Mariátegui incluido, igual que el liberalismo, son pensamientos tremendamente despectivos ante la posibilidad de aceptar otras maneras de entender el mundo y sus posibilidades.

FJV– Ni ven que en los países llamados socialistas también destruyeron o trataron de destruir la diversidad cultural propia.

JCLR– Fue fundamental para eso la política contra el campesino, que es el indígena que no sabe qué es indígena o que no se permite que se vea su condición de indígena, o sea que los anarquistas ucranianos eran indígenas y que eran más indígenas que anarquistas y que resistieron al socialismo real porque primero lo apoyaron y después dijeron pero ya va, ¿pero sin nosotros, cómo?. Benjamín Franklin dijo a las 6 naciones: “vamos a hacer una casa comunal a imagen de la de ustedes, pero la de ustedes debe desaparecer, ésta va a ser mejor, ustedes deben subordinarse a esta”. Franklin inaugura un despojo y un etnocidio que aún continua.

FJV– Ahora dime ¿qué novedades introduce en ese cuadro, en ese proceso histórico, la minería actual, esta minería que se está impulsando de manera ya desbocada?

JCLR– La novedad está en que parece la última etapa del despojo, todo configura eso, que es una última etapa del despojo, es decir ha habido varias oleadas de despojo y ha habido varias oleadas de resistencia al despojo, esta parece que hubiera estudiado bien la resistencia. La resistencia tiene una virtud que siempre va adelante, le va ganando a la reacción, pero esta vez se está haciendo un enorme esfuerzo en todo el continente, no solo en Venezuela, por ganarle la batalla a la creatividad de la resistencia, pero creo sin garantías de estar lográndolo. Entonces la coherencia del plan de despojo tiene como novedosa la escala de desarrollo, que es continental y la coherencia que contradice la idea que en este continente hay una batalla desde algunos gobiernos contra el capitalismo. Esa máscara “progresista” es un agregado a esta etapa del despojo, les ha servido por algún tiempo y hemos aprendido a develarla.

Lo que también es un signo novedoso, pero amasado lentamente, es la creatividad de las resistencias. Mientras por más de una década gobiernos de izquierda desgastaron acumulados y legados simbólicos para arropar su subordinación al capital transnacional, y cuando se vieron escasos trataron de dar cuenta, de comerse palabras ajenas a su experiencia, florecieron experiencias de resistencia territorial y movilizaciones desmarcadas de la práctica de administrar la emancipación desde la renta extractivista. A pesar de estos aprendizajes, en Venezuela no la tenemos fácil, los niveles de desmantelamiento y control territorial de la población fueron ensayados aquí como en ningún lugar y debemos empezar por volver a reconocernos. Voluntad creadora, nuevas relaciones, nuevas maneras de ver y comprender son aquí fundamentales. Nosotros mismos hemos errado en las experiencias de rehacimiento, nuestras experiencias en educación propia después de años de lucha en Perijá, pero insistimos porque no se nos quitan las ganas de aprender. Los hermanos pemón, por ejemplo, lo han intentado con buena fuerza y también han fallado, su Consejo General se ha debilitado desde las divisiones que les indujo la polarización criolla y los saldos son dolorosos. Aun así esa experiencia no ha finalizado.

El plan minero además nos sorprende porque esperando que la palabra con que se anuncia, incluso en la agresión en contra de nosotros, se cumpla, se nos dijo que iba haber una enorme presencia corporativa en el territorio, que íbamos a tener grandes corporaciones instaladas en el territorio y esperábamos grandes empresas sembradas en el territorio. De esas empresas esperábamos violencia y veíamos todas las posibilidades de esa violencia, pero si vemos lo que ha sucedido en el despliegue del Arco Minero del sur, por ejemplo, y en pleno despliegue en la Guajira, nos damos cuenta que no han llegado las empresas, no están, ausencia total, un cartelito aquí, en chino, uno por allá en ruso otra por allá en inglés, pero no están.

FJV: ¿Y si no son las empresas ¿quiénes están?

JCLR: se está explotando y se está produciendo oro, el AMO está produciendo oro, está a punto de producir coltán y ahí tampoco están las empresas. Entonces nos damos cuenta que las empresas han hecho un poco, por lo menos en esta etapa, lo mismo que han hecho en tiempos anteriores y en otros países, se llevaron unos papeles de su concesión en Venezuela, con esos papeles hacen negocios especulativos en los mercados internacionales y están garantizando un proceso de certificación fuera de las fronteras nacionales. Esa certificación legaliza en los mercados lo que se extrae, aunque no es extraído por ellas, estas empresas son inventadas de un día para otro, son ad hoc, o de maletín.

Mientras tanto en Venezuela el único que está interesado de inmediato en que salga oro es el propio gobierno para financiar su propia sostenibilidad y gobernabilidad. Entonces el gobierno pacta con lo que existe y lo que existe es el crimen organizado que ya estaba en las minas, grupos nuevos y viejos que se fortalecen con los acuerdos irregulares con operadores del gobierno. La clase militar principal operadora territorial en el AMO recicla los grupos que controlan las minas ensayando la eficiencia de un orden que sí debe funcionar porque es su negocio. En las minas funcionan todos los negocios irregulares, prostitución, drogas, sicariato, hay enfermedades que se propagan en todo el país sin control, esclavizan y prostituyen a nuestras hermanas y hermanos en prácticas que descritas le quitarían el sueño a cualquier tranquilo ciudadano de clase media. El etnocidio continúa disfrazado de ayuda, ya que las fuerzas armadas y estos grupos criminales administran la política social del gobierno en la región. Es el modelo africano, que es un modelo donde son explotados jóvenes de cualquier edad, porque además no hay control de lo que pasa mina adentro, es casi imposible entrar a riesgo de la vida de cualquiera que vaya a denunciar o a informar no gubernamentalmente de eso. Las ONG que entran trabajan para el gobierno, que las hay, van y justifican.

Se les opuso por algún tiempo la resistencia Pemón, que al ver que estaban siendo esclavizados como trabajadores en la mina, sus hijos siendo vendidos como mercancía para diversión de la delincuencia del crimen organizado que controlaba las minas, decidieron hacer una acción, varias acciones que sucedieron hace 7 años, que es el caso de la toma de las minas en territorio Pemón. Cuando esto sucede, ellos comienzan a partir de esa experiencia a generar un nivel de gobierno propio más dedicado a solucionar sus problemas que a entender y buscar dinero afuera. O sea, no es un gobierno de una burocracia indígena para entenderse con una burocracia gubernamental sino un gobierno de comunidades; logran avanzar en eso, pero los dividen a partir de la polarización hace unos meses.

El último golpe fue en el ingreso de la llamada “ayuda humanitaria” y digo ayuda humanitaria entre comillas porque no había ayuda humanitaria en el sur. Nunca antes había habido tanta coherencia para algo tan terrible como lo que pasó con el concurso del gobierno y la oposición venezolana, donde las víctimas fueron los Pemón. Además, la polarización entre Maduro y Bolsonaro en estos sucesos se devela con asombrosas coincidencias. “Cinturón de Hierro” se llama el operativo militar de represión de las comunidades de los sectores más al sur de la Gran Sabana y el operativo de recepción del desplazamiento pemón venezolano que se llama “Caja de Hierro”, fue excusa en Brasil para tender un cerco militar a las comunidades pemón brasileñas.

1800 pemones desplazados en Gran Sabana, víctimas mortales, heridos, comunidades arrasadas, y la pérdida de control pemón de las minas que ya controlaban en esos sectores. Para quienes ven el ecologismo criollo nada más, no puede entender cuando hablo de las minas controladas por indígenas, les parece una sin razón, pero los indígenas han controlado minas como procesos reactivos y de resistencia en todo este continente; eso lo pueden refrendar hermanos Quechua y Aimara en todo el eje andino y desde ahí se rigieron y crearon en grandes organizaciones fuertes, también se equivocaron. Evo es hijo de esa equivocación, por ejemplo, el extractivismo cocalero, ordenado desde comunidades aimara, produjo una organización más fuerte que la de la Confederación Cocalera de Chapare. También produjo una desviación que hoy amenaza a otros pueblos indígenas, porque además lograron a punta de ese extractivismo tener los recursos suficientes para hacer partido, hacer tendencia, hegemonizar y ganar el gobierno, pero son unos reproductores del extractivismo de la colonización. Además, suscriben todos los planes internacionales propuestos por las multilaterales.

FJV– Acabo de leer una noticia que tiene que ver con eso, según la cual Bolivia está entre los países de mayor deforestación en el mundo.

JCLR: La lucha del Tipnis tiene una escala frente al capital transnacional y sus planes de infraestructura, pero también hay una escala que confronta indígenas con indígenas porque los Aimara son los principales colonizadores físicos del Tipnis, porque quieren entrar para abrir nuevos territorios para la coca. No son todos los Aimara, es la Confederación Cocalera de Chapare, organización donde se hizo Evo.

Nunca había sido tan agresivo esto de crear un “aguas abajo”, un sistema de despojo y control social basado en el terror. Ahora, esta represión, este mecanismo de control, ¿qué inaugura? Lo que inaugura es África, pero en menos tiempo del que se necesitó allá. Estamos hablando de 60 años de minería en África, economías de enclave minero, exportadoras sin restricción. Aquí y ahora se ha implantado como modelo, y una parte de este modelo criminal, que anula todos los derechos humanos, está puesto por descrito con detalle en el decreto del AMO.

La mayor parte del mineral no va al BCV, sale ilegalmente del país con todas las garantías operativas que dan los cuerpos de seguridad.

FJV– Con complicidad estatal.

JCLR– Complicidad estatal es la única manera. El intermediario son las fuerzas armadas no hay otra manera. Hay suficiente investigación periodística, por ejemplo, el excelente trabajo hecho por “Efecto Cocuyo” muestra cómo es la estructura del trabajo y cómo es la complicidad de los altos mandos militares. Esta tragedia ha tenido víctimas anónimas y víctimas más conocidas, incluso entre la propia estructura burocrática regional e incluso entre militantes y miembros de la dirección del partido de gobierno. Nadie en el gobierno ha dicho esta boca es mía para oponerse a estos crímenes, tal es el caso de Alvin Torres que ostentaba el caso de Defensor del Sur cuando fue asesinado.

FJV– Quiero que después cerremos conversando sobre esto: la resistencia, más allá de los errores, ¿qué posibilidades de futuro alterno avizoras o avizoran quienes comparten contigo? Pero previamente te quería plantear esto, y nuevamente a propósito del capital transnacional:  históricamente en muchos sitios aquí en América Latina, en Brasil, Colombia, Perú, etc., la llamada minería artesanal también llamada ilegal , que en mi opinión de artesanal tiene muy poco (por lo menos hoy en día) cumplió funciones, tuvo un papel funcional para lo que suponía el esquema de dominación y de ocupación por parte de las corporaciones transnacionales mineras; es decir, cumplían funciones de prospección, se metían aquí, identificaban  una bulla de diamante, una cosa de oro y después venían las trasnacionales, como quien dice a “ordenar”.  De hecho, eso es parte del discurso de este gobierno cuando se suscriben los acuerdos con respecto al arco minero; estos vienen a poner orden. Ahora como tú bien dices, en este momento eso no es lo que está ocurriendo, lo que está ocurriendo es lo que pareciera ser el modelo tipo Congo, que tú has mencionado. Pero podría pensarse que esto no es sino una fase de una posibilidad posterior, de que esas corporaciones no desplacen a esos grupos, sino que, en connivencia, en alianza, entre con un papel mucho más relevante en ese escenario, incluso pensando en la posibilidad de un cambio político en el país, aunque en mi opinión eso puede ocurrir con Maduro o sin Maduro ¿Qué piensas tú de eso?

JCLR– En algún momento las corporaciones mundiales van a entrar de lleno porque el resto del agua está en la Amazonía, el resto de la biodiversidad está en la Amazonia y el plan que ya se configura es el plan reingeniería del territorio más drástico que ha conocido el mundo y se llama Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). A ese plan no le llega ni por los pies todo lo que hicieron con su propia Europa no tienen nada que ver con lo que hicieron con el Canal de Suez, o sea estamos hablando de un proceso donde Latinoamérica va a ser cruzada por líneas completamente rectas transversales que van a unir el Pacífico con el Atlántico, no importa lo que haya de por medio.

La Amazonía es vista de dos maneras en la IIRSA: como recurso o como obstáculo. Como recurso porque es extractivista completamente, el plan es centrífugo, todo sale hacia fuera y la estructura territorial de la Amazonía presenta dificultades naturales para sacar eficientemente esto recursos. Entonces hay que suplir esos obstáculos, a costa de los impactos ambientales que tengan, por eso en Argentina, en la “ordenada Argentina”, en Venezuela, Brasil, en Bolivia, en Perú y en Colombia desapareció el pudor de los nunca bien ponderados estudios de impacto ambiental. Ya no hay pudor en los estudios de impacto ambiental, no existen de hecho, no se hacen y no tienen ningún peso cuando se hacen; hasta en la propia Caracas se hace un plan para hacer un teleférico de servicio y se va a afectar con deforestación y secado de afluentes el único pulmón vegetal que tiene Caracas y no se le pregunta a nadie ni se hace estudio de impacto ambiental. Ya no le tenemos que preguntar a nadie y te lo probamos en tu cara lo probamos frente a toda la academia caraqueña, frente todo el ecologismo chavista, frente a todo el “ecosocialismo” alcahueta de todo esto.

FJV– Ante todo este panorama en buena medida caótico, siniestro, vertiginoso, con mucha incertidumbre por lo menos en lo aparente, ¿cómo ves las posibilidades de salidas, -así en plural-, alternas, diferentes? ¿con qué podemos contar? ¿es posible pensar en eso y en base a las experiencias a las que tú brevemente hiciste referencia de la conversación?, ¿te atreverías a sugerir algunos rumbos, orientaciones posibles.

JCLR– No me atrevería porque no veo salidas alternas, lo que veo es entradas, caminos, vemos comienzos, aún no vemos desenlaces, vemos lo que está sucediendo a partir de lo que la gente percibe y de la capacidad creadora de la gente y de las comunidades. El gobierno ha logrado mantener control sobre el descontento canalizándolo como violencia y como conspiración internacional, provocando junto a la oposición clientelar aspiraciones rápidas de salidas que rompen el diálogo social. Esto le puede dar un enorme desánimo a la mayor parte de la gente que como yo se opone a lo que el gobierno hace, pero la clave creemos está en desmontar entre nosotros los mecanismos de control social y cultural que el gobierno ha implementado.

FJV– Te pediría que en esa elaboración nuevamente tomes en cuenta el tema minero, ¿qué hacemos con eso?

JCLR– El modelo de control avanza sobre todo en las primeras zonas entregadas a la destrucción minera. Por eso hay que poner todo el esfuerzo en que se consolide un proceso de lucha y alternativas ahí, pero estamos perdiendo la batalla. Por otro lado, está la posibilidad de abrir una confrontación a planes extractivistas y depredadores en todas partes, eso también puede parar los planes en el sur, a partir de consolidar experiencias comunitarias y ciudadanas de oposición local y regional al extractivismo. No se puede enfrentar el AMO en Miranda sin oponerse ahí a la depredación de la minería llamada no metálica que impulsa la gobernación. Si vemos bien, los mecanismos de implantación aquí y allá son los mismos.

FJV– En la perspectiva del sistema de dominación.

JCLR– Hay una transición en el país, obviamente lo que conocíamos como gobernabilidad ya no lo es, lo que no quiere decir que cambie el gobierno. Yo quiero que cambie el gobierno, me gustaría que quedara claro cuando expongo, pero cómo trabajo para que cambie si no tengo un pie en la realidad, no veo que con lo que está sucediendo vaya a haber un cambio inmediato. ¿Por qué? Porque por lo menos hasta el día de hoy, -nosotros no somos analistas ni pitonisos- el gobierno ha demostrado una enorme eficiencia en cuanto a control del territorio y de la población no solamente a través de unas políticas sociales que digamos es control social por mengua (que me ayude el pie de página de territorios comunes a explicar que es mengua en este país porque a veces preguntan qué es eso, los más jóvenes no entienden), control social por precariedad, si tú tienes a la población todo el tiempo viendo que come al día siguiente, le goteas ayuda y anulas las posibilidades de abastecimiento propio. Tendrás a la población esperando la ayuda, aunque sea precaria e insuficiente.

FJV– ¿Pero qué viabilidad pensando a futuro tiene ese control con una renta petrolera que está menguando, que viene menguando y con una situación internacional de cerco que le pone las cosas difíciles al gobierno?

JCLR– Por eso esa insistencia un poco apocalíptica y catastrófica en ver que los mecanismos evolucionan a un control social por hábitat, donde el miedo y el horror juegan un papel fundamental porque creemos que esa es la evolución. La mengua de la renta puede ser no una limitación para instalar este modelo, sino un escenario propicio, un escenario de un país irregular, con las identidades diluidas, con todo funcionando fuera del marco legal, un reinado del miedo. El miedo va a ser fundamental en los próximos años y contra el miedo tenemos que construir las posibilidades.

Esas son las entradas que vemos, al menos yo las siento a diario, pero para el pragmático de la política, o para los desesperados que anhelan salidas sorpresivas, lo que nosotros podríamos decir no puede generar ningún entusiasmo.

El que ve en la política como un problema de control del poder y eventual administración “correcto” de la renta petrolera pues no puede ver esperanza en donde la ponemos nosotros. Nosotros la ponemos en la posibilidad de hacer comunidad y sentimos que en este país hay referentes que se mantuvieron y que lograron incluso sobrevivir al desmantelamiento de los procesos sociales contra todo, incluso la caída, el fracaso de la reforma agraria chavista. Sobrevivieron a todo eso y hay procesos de construcción de comunidades en muchas partes del país, nosotros somos parte de varios.

Hay gente, mucha gente con la que intercambiamos a diario. Hay gente que evoluciona su condición de chavista de base o de opositor de base a un proceso comunitario como alternativa, o sea que evolucionan de la polarización a la construcción de alternativas con los suyos sean los que sean, que ponen por encima eso y que entienden que la política para nosotros tiene que ver con todo lo que nos hace convivir y eso tiene que ver con agua, servicios, biodiversidad, alimentación, identidad. Entonces empiezan a construirse alternativas colectivas desde ahí.

La visión rentista de la política, liberal o marxista, niega la posibilidad de que se pueda construir desde una alternativa que ignore como principal objetivo el control de la renta petrolera o minera y nosotros decimos: si queremos un modelo distinto tenemos que basarlo en esquemas de poder y soberanía distintos a los del control de la renta, tenemos que gobernarnos a nosotros mismos primero antes que a la renta y además, ¿vale la pena gobernar la renta? ¿el futuro de este mundo va a partir de seguir haciendo lo que hacemos como seres humanos con la energía de combustión?

Hay movimientos en el mundo que dicen: me interesa todo lo que sucede en este territorio menos el control de la renta petrolera, los kurdos por ejemplo, ¿de quién es el petróleo que hay en territorio kurdo? le preguntas a un luchador kurdo y responderá: de Siria, ¿y ustedes qué hacen cuando necesitan petróleo? y te responden: compramos – Esas respuestas desconciertan, ¿cuál es la economía de los kurdos para poder hacer su lucha y seguir viviendo?. La visión comunaria hace que la relación con el mundo se vea desde un lugar distinto al del juego del poder mundial. Como consecuencia el poder mundial con sus izquierdas y sus derechas tratará de descalificarte para que encajes en su visión, pero en su visión no estamos, nuestra existencia está negada.

Nosotros ni siquiera estamos en la alternativa de tener armas para defendernos en este país, siquiera para defender nada, pero si hay posibilidades de construir calidad de alimentación que digamos superen los mecanismos de control por hambre o por mengua, pero como no hay alternativas se hacen muy poderosos y entonces hay que construir las alternativas. ¿Se están construyendo? Yo creo que sí hay gente pensando en eso y haciendo. Hay gente que dejó de trabajar en un cargo público y se dedicó a producir bioinsumos por qué es fundamental sostener la producción bajo otros parámetros y están haciendo eso, no podemos mandar insumos desde Portuguesa hasta Lara o desde Lara hasta Yaracuy, no podemos porque no hay guías de traslado, no nos las darán. Pero eso nos fortalece de otra manera porque nos obliga a crear pequeñas empresas de bioinsumos en todo el territorio para distribuciones muy cercanas y muy locales ya que el Estado, pese a que tiene un discurso agroecologista, no nos va a dar en muchos años guías para comerciar bioinsumos de un estado a otro, ni siquiera de un municipio a otro.  Todos los municipios y todas las comunidades tienen que tener sus propias fábricas de bioinsumos.

El cooperativismo nos mostró, alejado de la política como la entendían desde la clase política, que había alternativas en la complementación y la ayuda mutua, el cooperativismo falconiano, el cooperativismo yaracuyano, el cooperativismo larense. Nos dieron lecciones incluso financieras de una economía basada en otros procesos ajenos al asistencialismo rentista.

Esa construcción de alternativas, de un tejido muy abajo que configura la posibilidad de otra soberanía plural, diversa, donde lo fundamental es el conocimiento que viene de la experiencia, anuncia otro país, un país imposible bajo la visión “comunera” chavista. Digamos como me dijo un mayor en estos días, soy comunero pero yo no logro identificarme con las comunas, yo soy comunero de los comuneros que siempre hubo, o un barloventeño que dice, yo soy comunero pero no de la comuna, la rochela y los cumbé eran comuneras, pero estos ya no. La comuna que ahora me subordina está controlada por malandros o controlada por la renta.

Frente a procesos de construcción, frente a alternativas la mayor parte de esa gente dice: por la alternativa me voy, yo construyo contigo, me gusta lo que estás haciendo, por eso la alternativa del miedo y del terror es su última alternativa y hay que prepararse para ella. Y si digamos para algo tenemos que lograr tener una altura que no tenemos frente a la construcción de otra soberanía, la de la comunidad, es frente al miedo porque el miedo va a ser la última alternativa del que gobierne este país. No tiene que ser Maduro, puede ser el siguiente y va a tener que usar el miedo si la continuidad del despojo es lo que se está negociando a espaldas de nosotros en Noruega y otros espacios ajenos a la gente.

FJV– En esas alternativas posibles o ya en camino, en proceso de construcción, ¿qué pasa con la minería, qué papel juega, si es que juega alguno? Hay por ejemplo comunidades indígenas que viven de la minería en este momento ¿Qué hacemos en ese sentido pensando tanto en los pueblos indígenas y en comunidades como en el país en su conjunto, en una perspectiva alterna de futuro que hacemos con la minería?

amilia Pemón recibida en campamento ubicado en la frontera con Brasil.

JCLR– Necesariamente el que los indígenas en un territorio completamente movilizado hacia la economía del oro, que ni siquiera es de las divisas extranjeras como en el resto del país sino del oro, el oro es la única moneda de intercambio. Es por supuesto una desconsideración de algunos sectores que tratan de hacer un discurso intelectual, sobre todo socialista y dicen: bueno, pero son depredadores los indígenas. Los indígenas han tenido que ser mineros, llegaron a la minería como esclavos y a veces han tomado luchando minas en su propio territorio. Eso lo hicieron los Aymara, los Quechuas en otro momento, entonces esa alternativa que tomaron, haciendo propuestas para poder construir una gobernabilidad que se ocupará de la comunidad, eso tiene sentido, para empezar por aquí porque no me quedaba alternativa, eso o la esclavitud y ver a mis hijos vendidos en el mercado como animales y eso era lo que sucedía en territorio Pemón antes del control de una parte de las minas por las comunidades.

La interpelación que hacemos a la dirigencia Pemón es por esto respetuosa; así le decimos desde nuestra propia lucha y consecuencia que lo que hacen, les permita construir con los suyos y no enajenarse. Si en la construcción Pemón hay diferencia de poder entre unos y otros según el control de la renta del oro, tarde o temprano va a ser muy doloroso, si ya no lo es. Además, si por el estatus que da la mina, logran dividirlos, nada los disculpará y sacrificarán a los suyos, la identidad que nos enorgullece no es garantía ni argumento para fallarle a los nuestros.

Recuerdo lo que dice un hermano de Clima 21: “No se puede salvar al tigre de Bengala si no se salva al hombre de Bengala”, por eso la visión puramente ambientalista es un error en la visión. Nosotros no trabajamos para salvar a nadie, tratamos de salvarnos porque somos parte de la carne común del todo lo que vive.

FJV: Esas alternativas podrían tener alguna referencia en aquello que han planteado los zapatistas: como todo se va a derrumbar vamos nosotros a construir algo paralelamente.

JCLR– A nosotros nos gusta lo que hacen en Chiapas, pero nosotros lo que sí estamos seguros, creo que ellos también, (por lo que hemos conversado con gente de ellos en las pocas oportunidades que hemos tenido), es que no hay modelo que se reproduzca sin imponer. Cuando nosotros estandarizamos y comenzamos a reproducir el mismo modelo en todas partes no hay nada más fácil de cooptar que eso, no hay nada más fácil de desmantelar que eso. Pero ni siquiera es por defenderlo del poder, sino porque nada que no surja de la construcción colectiva y de la construcción propia basada en la experiencia y en la persistencia en un territorio y en unas relaciones, en una carne, va a ser auténtico, entonces nada se va a parecer otra cosa.

Hay algo que nos gusta mucho de esa experiencia, la idea de voltear la silla y despreciar este esquema de ventanilla “mediática” que son los diálogos del poder, como el de Noruega, y decir el diálogo es entre todos nosotros, aquí y ahora sin pedirle permiso nadie a partir de lo que acordemos. Si como les sucedía a ellos, el gobierno le dio una patada a los acuerdos de San Andrés, ellos dijeron vamos a construirlos ya sin el gobierno, si el gobierno no quiere estar, se lo pierde, nosotros vamos a construir una economía propia y lo han estado logrado no solamente ellos sino otros pueblos con otros nombres, otros movimientos, otras experiencias. Lo que no había vivido el movimiento indígena mexicano es tener un gobierno de izquierda que hablaba su discurso y hacia otra cosa, que tenía la cara de tu familia, pero ya no era tu familia. Y ahí tienen a AMLO y es un reto en el que tenemos algo que contarles.

Suscribimos una cosa que dijeron ellos, es que cuando toquen la puerta del mundo después de este desastre alguien tiene que decir ¡ajá, aquí estamos!, Y para eso hay que construir y tejer muy abajo, muy abajo ahí vamos a estar, tal vez no yo, espero esté mi familia, mis hijas, mi hijo, todos somos mortales y frágiles pero van a estar muchos como nosotros aquí y allá y en todas partes porque no tenemos otra manera de relacionarnos con la vida que no sea a través de la tierra y de la dignidad de los nuestros.

FJV– Muchas gracias Juan Carlos.

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