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¿Qué nos dice el desbordamiento del río Limón de la emergencia climática en Venezuela?7 min read

Por: Erick Camargo (Corresponsal OEP)

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

El pasado 9 de septiembre fuimos testigos de una tragedia colosal en la ciudad de Maracay a raíz del desbordamiento del río Limón, afectando al municipio Mario Briceño Iragorry del estado Aragua. Las fuertes lluvias fueron el detonante para que la corriente del río se desbordara, bajando por la avenida Universidad de El Limón, con fuerza arrolladora, dejando a su paso al menos 38 viviendas con pérdida total y 27 afectadas parcialmente así como 110 personas afectadas. El desbordamiento y las lluvias además dejaron a los habitantes del municipio sin servicio eléctrico, con fallas en las telecomunicaciones, y sin agua potable, lo que agravó rápidamente la situación en plena pandemia de COVID-19.

A raíz de esta catástrofe es importante hacer un ejercicio reflexivo sobre el por qué sucedió, pues estos hechos no son fortuitos ni ocurren sin algún tipo de relación de causalidad con la actividad humana en las áreas circundantes.

Podemos señalar aquí la posición del Sindicato de Trabajadores de INPARQUES quienes afirman que existe una relación directa entre los fuertes incendios que se dieron en los meses anteriores, que afectaron casi todo el centro del país, pero con especial intensidad las regiones del Parque Nacional Henry Pittier y las regiones montañosas de Aragua y Carabobo. Informan que estos incendios de más de 20 días algunos, acabaron con la capa vegetal, sobre todo arbórea, dejando los suelos desnudos y más propensos a la erosión provocada por el aire y principalmente por las lluvias. En su pronunciamiento además  denunciaron la inexistencia de planes y acciones de mantenimiento preventivo y posterior a los incendios, la evaluación de daños y medición de riesgos que era necesaria dada la magnitud de los incendios forestales.

Esta denuncia ha sido reiterada por equipos de geógrafos y geólogos que incluso coinciden en que en el periodo previo a la tragedia que sucedió en 1987 también hubo muchos incendios y la montaña había perdido su capa vegetal. Destaca en este sentido que desde a cuenta Twitter de la web Geología y Mapas se venía advirtiendo desde el 14 de mayo de los riesgos de sabanización de las montañas para cuando iniciaran las lluvias en la región, sin embargo esas advertencias no fueron escuchadas.

Además existen otros graves cuestionamientos sobre la tragedia. El primero es saber si funcionaron los sistemas de alerta temprana, cosa que no ha sido posible verificar; y en caso de que sí funcionaran, cabe preguntarse, ¿Por qué no fueron informados los vecinos para que desalojaran sus viviendas? En caso de que no funcionasen, ¿Por qué no están funcionando los sistemas de alerta temprana? ¿Era posible prever o al menos alertar a la población?

Otras organizaciones han hecho hincapié en las construcciones ilegales a las orillas del río, de las cuales las autoridades siempre han tenido conocimiento, pero hecho caso omiso. Si en 1987 ocurrió una tragedia similar ¿Por qué las autoridades permitieron la construcción en las orillas de los ríos, sabiendo que estas ocupaban espacios de alto riesgo?

Es lamentable observar que las actividades de limpieza y dragado solo se realizan después que suceden las tragedias y no antes a modo de prevención y de mantener un respeto y equilibrio con nuestro entorno.

Lamentablemente las lluvias se han mantenido constantes en la montaña, por ello los vecinos aún permanecen con miedo a que se repita la tragedia, pues las lluvias se concentran en la sierra, mientras abajo en la ciudad el cielo parece despejado y no se percatan del peligro.

Este 14 de septiembre, a menos de una semana del desbordamiento del Limón, habitantes del sector La Candelaria, en el municipio Mario Briceño Iragorri, afirmaron que se produjo un nuevo desbordamiento del río, ocasionado por las constantes lluvias en la zona. Algunos vecinos del sector indicaron que era previsible que esta situación se presentaría en La Candelaria, dadas las fuertes lluvias y el desbordamiento previo.

El Municipio Girardot también afectado por lluvias e inundaciones

En el municipio Atanasio Girardot, en el propio Maracay, el río Madre Vieja también se desbordó, aunque no de forma tan violenta e intempestiva, inundando como nunca habían visto las viviendas en las regiones sur de la ciudad. Últimamente con la crecida del Lago Tacarigua o Valencia, la zona sur de Maracay sufre graves inundaciones, que invaden las casas de los residentes en dicho sector de la ciudad; pero este mes de septiembre a estas crecidas se unió el desbordamiento del Madre Vieja. La inundación se prolongó por varios días y aún el 12 de septiembre se reportaban sitios bajo el agua o tapiados por el lodo y fango, sin tener la más mínima ayuda de las autoridades del municipio o el estado, quienes se han apersonado sólo a los sitios de El Limón.

Las inundaciones han afectado los sectores Mata Redonda, La Punta y La Esmeralda, teniéndose por informes del portal El Pitazo el sector La Esmeralda es el más afectado hoy día y sin ningún tipo de respuesta o asistencia de las autoridades pertinentes.

Crisis Climática y Crisis de Agua

Ante la gravedad de la situación que viven las comunidades en Maracay, es importante identificar la vinculación entre estos terribles eventos y los efectos que el cambio climático o crisis ambiental están provocando en el entorno venezolano, entre esto las irregularidades en los ciclos y períodos de lluvias.

Cada año las estaciones secas se hacen más largas y las estaciones lluviosas más cortas, pero más intensas pues cae la misma cantidad de pluviosidad pero en un lapso menor de tiempo. Esto deriva por supuesto en fenómenos que afectan las áreas pobladas por seres humanos, haciéndolas más susceptibles a inundaciones e incrementando los riesgos de la actividad humana, como ha sucedido con el caso de El Limón, pero también como podemos observar en el resto de la ciudad de Maracay. Así vimos cómo los dos primeros días de septiembre se registraron las lluvias más fuertes y con mayor cantidad de agua en los últimos años, advirtiendo sobre el constante aumento de la intensidad de las lluvias.

Otro grave problema ambiental que se puede observar en estos dos casos es la situación del Lago de Valencia o Tacarigua, altamente contaminado por las aguas residuales de las ciudades en su cuenca, pero además que ha visto crecer su nivel en los últimos años, afectando urbanismos construidos en sus antiguas orillas y que han sido totalmente cubiertos por el agua, mientras otros más son lentamente engullidos por el agua del mismo. Sin embargo las respuestas de las autoridades y la propia población han sido desarticulada y errática, limitándose a la construcción de diques cada cierto tiempo para contener un poco al Lago, además de la instalación de bombas y la entrega de prebendas y apoyos económicos para los afectados por las inundaciones periódicas que sobrepasan los diques.

Aunado a esto también es importante destacar la crisis de agua preexistente en la zona que presentan las comunidades afectadas por las inundaciones. La dolorosa ironía de estar golpeados por inundaciones y crecidas, mientras carecen del servicio de agua potable con la regularidad necesaria para mantener niveles óptimos de salubridad, pero ahora, producto de estos desastres el servicio de agua y el acceso al agua potable se ha hecho más difícil y complicado, siendo lo que más han pedido los damnificados y vecinos de los sectores afectados; antes que cualquier otra cosa, piden agua potable que les permita garantizar su salud y vidas.

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