Avance descontrolado de plantas “invasoras” ponen en peligro Flora tepuyana - Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Avance descontrolado de plantas “invasoras” ponen en peligro Flora tepuyana

Imagen de portada: Los Tepuyes albergan grandes niveles de endemismo como resultado al poco intercambio genético que han vivido las especies y las extremas condiciones ambientales en sus mesetas. Foto Francisco Delascio Chitty

Hace una década atrás fueron descubiertas dos taxas foráneos en la meseta del Roraima Tepui y su expansión continúa sin monitoreo debido a la crisis institucional y  la ausencia de recursos para estudiar su avance y dispersión, ante una ya frágil y sensible flora endémica.

En el año 2010 coincidí  con el destacado botánico Francisco Delascio Chitty luego de liderar una expedición científica en el Roraima tepui. Del estudio base, inicial, sobre el estado de la flora tepuyana, destacó entre otras amenazas, el registro de plantas exóticas en la meseta del tepui. Esta situación que para muchos no revierte mayor gravedad, es para un ecosistema -geológico y topográficamente-, aislado, una catástrofe biológica.

La introducción de plantas exóticas –o foráneas a la bioregión tepuyana- representa una gran amenaza para la ya afectada flora del Roraima a causa de un turismo con escasas regulaciones y el “colpaso” operativo de instituciones como Inparques, que deberían velar por el correcto uso del tepui como destino ecoturístico.

En el trabajo de campo Delascio Chitty y su equipo, documentaron el particular descubrimiento de dos gramíneas nunca antes reportadas en la meseta del tepui, al ser  su distribución natural los Andes y la Cordillera de la Costa.  Se trata de la Poa annua y Polypogon elongatus (Poaceae).

Desde el año 1976 el investigador Delascio Chitty viene realizando invaluables aportes al mundo científico -no sólo para Venezuela, sino para el mundo-, al registrar la flora guayanesa con especial énfasis en la que habita en los 54 tepuyes presentes en la nación. Un estudio de décadas que se enmarca en el proyecto de Conocimiento de la Flora venezolana, que inició cuando era director del Jardín Botánico de Caracas y del Herbario Nacional de Venezuela.

“Es innegable ya que su presencia no había sido registrada previamente en la Guayana venezolana”, destacó Francisco Delascio Chitty. Foto Fritz Sánchez

Para Delascio, el detectar estos dos registros de plantas invasivas, no autóctonas del Roraima, específicamente en el sector de Los Arenales de la cumbre del tepui, es un efecto antrópico que podría explicarse como una respuesta a los impactos de un turismo no controlado y el declive operativo del personal que debería fiscalizar y verificar a todos los visitantes, en aras de cumplir las normativas para ascender al Roraima.

Poa annua L. (Foto fuente internet)

“La presión turística concentrada en Gran Sabana ha alcanzado hasta las mesetas de los tepuyes, no sólo por la cantidad de basura que han dejado visitantes a lo largo de los años, sino por la introducción de especies exóticas que podrían afectar una flora tepuyana en gran medida endémica”, advierte Delascio Chitty.

Una de las características de la región Guayana y específicamente del municipio Gran Sabana donde se encuentra la cadena oriental de tepuyes -próxima a la carretera Troncal 10-, es su condición altamente prístina, donde el porcentaje de especies exóticas es de apenas  1.3%, es decir aproximadamente 122 especies.

Destaca el investigador que, a pesar de los múltiples estudios y expediciones botánicas, aún no se conoce en su totalidad la biología de las especies de los tepuyes “es por ello que es tan importante conservar el equilibrio ecológico en estas Islas en el tiempo”; aún más, los tepuyes venezolanos están enmarcados a nivel científico en la Teoría del Refugio al ser albacea de especies de plantas que tienen miles de años sin cambios notables en su biología, como las Brocchinias o las Orectanthe sceptrum, y flora del paleolítico como las Rappateceas.

Polypogon elongatus (Foto fuente internet)

De igual forma, los tepuyes son “fábricas rápidas de especies” dado que, por las condiciones climáticas en su meseta y la altura en que se encuentran, conjugado con la incidencia de la luz ultravioleta, se produce una modificación del código genético en plantas, dando paso a nuevas especies.

Delascio, quien ha descubierto a lo largo de sus expediciones botánicas más de 15 nuevas especies para Venezuela y el mundo señala que se conocen en la actualidad alrededor de 2 mil 400 especies, 630 géneros y 158 familias en lo que respecta a flora tepuyana, lo cual representa un 15% de la flora total de Venezuela.

Zona de Los Arenales, meseta del Roraima Tepui donde se realizaron el estudio. Foto Francisco Delascio Chitty

Dos andinos perdidos en Roraima

Para Deslacio Chitty -catalogado por la UPEL como el principal taxónomo de Venezuela en  el siglo XX y lo que va del presente-, el estatus de especie exótica en ambas taxa colectadas en la meseta del Roraima “es innegable ya que su presencia no había sido registrada previamente en la Guayana venezolana, siendo su distribución natural los Andes y la Cordillera de la Costa (…) En el caso particular de Poa annua, su condición de especie exótica ha sido documentada incluso a escala continental, donde es catalogada como introducida, cultivada y naturalizada en el Nuevo Mundo”, apuntó.

La importancia en detectar estas alteraciones en los ecosistemas locales es el poder trazar líneas de acción para el manejo de las poblaciones de estas dos gramíneas introducidas y ya presente en el Roraima tepui.

El especialista manifiesta que, al ser ambos taxas exóticos, “no se puede estimar su grado de avance y expanción en ambientes tan hostiles como son las areniscas de tierras altas de la Guayana venezolana”, sin embargo, el monitorear su población y comportamiento sería una acción básica para proteger la flora nativa del tepui.

Otro factor no menor, fue el descubrimiento del incremento exponencial de las poblaciones del ratón tepuyano (Rhipidomys macconnelli) en la meseta del tepui. El estudio a cargo del mastozoologo Ricardo Guerrero Ph. D., en el cual, tras varios días de  trabajo, los científicos constataron el impresionante aumento en la densidad poblacional de este roedor.

“Estimamos que la cantidad de desperdios y sobras de comida tirados en las adyacencias de los “hoteles” (abrigos rocosos que sirven de resguardo a los campistas), ocasionó una sobrealimentación, una abundancia de recusos energéticos, que conllevó a una mayor fuerza reproductiva (…) en las condiciones normales, en los tepuyes, los nutricientes y alimentos son escasos por lo que las poblaciones de todas las especies, tienen un equilibrio en número de individuos”, explica Delascio Chitty.

Lamentablemente, la crisis humanitaria compleja de Venezuela ha impedido hacer nuevos estudios de campo para conocer a ciencia cierta, la expansión de plantas exóticas y los desequilibrios poblaciones de la fauna a causa de los impactos de malas prácticas turísticas. Por lo que el temor de la perdida de flora endémica está presente.

“Faltan muchísimos estudios y trabajos base por hacer, con hincapie en los tepuyes y en toda la Guayana venezolana (…) es una verdadera catástrofe que instituciones que apoyaban  los estudios de campo como el Herbario Nacional de Venezuela, el Jardín Botánico del Orinoco y el Herbario Regional de Guayana, hoy también se encuentren en peligro de extinción”, comenta con preocupación el científico.

Ante esta “parálisis” investigativa, se hace imposible el establecer un Plan de Manejo Turístico en el Roraima tepui,  tan necesario como prioritario para detener el deterioro que se observa tanto en la meseta como en los puntos de acampada y de caminos de ascenso a la montaña. Por sólo citar este ejemplo que nos ocupa.

Si partimos de la base que la introducción de especies exóticas es accidental o involuntaria por parte de los visitantes, -dado que los excursionistas pudieran haber traído adheridas las semillas en sus mochilas, ropa, equipo de camping-, las acciones para minimizar y/o prevenir esta amenanza podría estructurarse en un plan de control de los visitantes en Paraitepui de Roraima, comunidad pemón de donde comienza la travesía de ascenso al tepui. Asimismo, se hace necesario el optimizar las estrategias para el correcto retorno de los desechos sólidos y generar estrátegias para minimizar la contaminación con excretas humanas, detergentes y desechos de comida, de los cuerpos de agua “con incidencia directa en la fauna acuática como el grillo acuático Hydrolopus roraimae;  la extracción de anfibios, mariposas, plantas insectívoras y minerales como cuarzos, de la meseta del tepui”, complementa el científico Delascio Chitty.

Finalmente, el investigar llamó la atención sobre la indevida ampliación de los “hoteles” para aumentar la capacidad de carpas; una alteración que observó en devastaciones de abrigos rocosos -presumublemente con herramientas como picos- y adecuación del suelo -con palas y escardillas.

Los abrigos rocosos sirven para ubicar los campamentos, sin embargo, alterar su estructura natural para aumentar la capacidad de carpas que pudiera albergar, es una acción que atenta a la conservación de estas formaciones rocosas de arenisca que han sido talladas por efectos de la lluvia y el viento a través de los siglos; y constituye en si mismo, un patrimonio natural de los tepuyes.

En este sentido, la falta de vigilancia sobre las buenas prácticas turísticas y el comportamiento de algunos guías indígenas pemón ponen de manifiesto, la importancia de establecer con  carácter de urgencia, un plan para el manejo y control multidisciplinario de la actividad turística en estas formaciones precámbricas: los tepuyes en la Guayana venezolana.

Compartir

Categorías

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *