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El extractivismo deja sus huellas en el océano.

Foto de portada DMagazine
Por Erick Camargo (Corresponsal OEP)

 

Hoy se celebra el Día Mundial de los Océanos, con un saldo bastante negativo que dar como país. En el año 2020 se dieron varios derrames petroleros en Venezuela, uno de estos derrames  afectó de manera considerable al emblemático Parque Nacional Morrocoy. Este evento causó conmoción en toda la población y a nivel internacional, pero que también desenmascaró la indolencia e ineficacia del Gobierno y las instituciones encargadas de contener y atender estos eventos. Desafortunadamente, no son eventos fortuitos u ocasionales, el monitoreo digital ha dado constancia de continuos derrames en la refinería de Punta Cardón, Paraguaná; así como de la ruptura de oleoductos en la misma región, en Cabimas y otros puntos del país; que vienen dejando un saldo bastante negativo en la protección de los mares y océanos.

Ver también: Mapa colaborativo de derrames petroleros en Morrocoy 2020

Lo más grave del asunto es el silencio institucional, pues la información de los derrames se obtiene es a través de imágenes en las redes sociales que luego son verificadas por periodistas e investigadores, así como ONG’s ambientalistas; mientras que las autoridades apenas reaccionan cuando estas se hacen virales o demasiado evidentes como para seguir haciéndose la vista gorda de los continuos desastres. Parece haber una política de negación y silencio, hasta que la situación se descontrole y sea inocultable. Los derrames de petróleo son mortales para toda la vida marina, el petróleo hace daño a los peces, afecta a las tortugas y hace que las plumas de las aves marinas no puedan repeler el agua, causando su muerte por hipotermia. Los ecosistemas afectados tardan varias décadas en recuperarse, si son atendidos adecuadamente, en nuestros casos, parece que la recuperación será un camino muy largo.

Pero no son sólo los derrames los causantes de gran contaminación en mares y océanos desde Venezuela. La minería tiene una importante cuota de contaminación, al verter constantemente venenos y químicos que se utilizan en la misma, los cuales son transportados por la lluvia y ríos hasta los mares, contaminando peces y otras formas de vida, que formando parte de la cadena alimenticia llegan incluso a contaminar a humanos no sólo de las regiones mineras, sino de otros territorios, a través del consumo de alimentos del mar. La cantidad de venenos y metales pesados en las aguas fluviales venezolanas aún es imprecisa, no existen datos oficiales y las autoridades nacionales se hacen, como suelen hacer con todos estos casos, los ciegos ante el problema; todo esto es vertido en los mares, siendo esparcidos por todo el mar y los océanos.

Ver también: Desastre ambiental y sociocultural al sur del Río Orinoco originado por la minería ilegal y presencia de grupos irregulares

Los océanos, además de ser el bioma más extendido del planeta y por ende hogar de cientos de miles de especies, así como ayudan a proporcionar gran parte del aire que respiramos. Son necesarios para la existencia de la vida en general, lamentablemente siempre están amenazados por las actividades extractivas.

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Erick Camargo

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