Entrevista a Esteban Emilio Mosonyi : "Exterminar al indígena sería exterminar al planeta" - Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Entrevista a Esteban Emilio Mosonyi : «Exterminar al indígena sería exterminar al planeta»

Imagen de archivo del Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Hoy estamos entrevistando a toda una institución, al antropólogo Esteban Emilio Mosonyi, autoridad académica indiscutible en pueblos indígenas, fue director de la Escuela de Antropología, Rector de la Universidad Indígena del Tauca, experto lingüista, es referencia imprescindible en toda investigación o trabajo sobre los pueblos originarios venezolanos, tanto en la actualidad o en la era precolombina. Es un privilegio escuchar sus palabras y transcribirlas para nuestros lectores, hablaremos sobre la actualidad de los indígenas en Venezuela y América, sus perspectivas y esperanzas, la resistencia y los grandes peligros que viven actualmente.

Hoy 9 de agosto se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado desde 1995 y por ello hemos acudido a conversar con el profesor Mosonyi, a quien le hemos preguntado cómo ve el panorama de los pueblos indígenas, tras la avanzada de la frontera extractiva, en toda América pero particularmente en Venezuela y la Amazonía, a territorios nunca antes explotados y remotos, que parecían ser el último refugio de estas comunidades, que ahora se enfrentan a la ocupación de sus territorios.

Es realmente preocupante, la problemática más severa para los pueblos indígenas por lo menos en los últimos decenios, ya sabemos que ha habido bastantes problemas para estos pueblos, no sólo para ellos sino para el mundo en general, pero específicamente para ellos es una prueba demasiado grande” aseguró el profesor; pero también aclara que a su entender la población indígena resiste, tanto en Venezuela, aunque de formas no muy conocidas, como en el resto del continente; sino que también genera nuevas formas de contactos transculturales o interculturales que en parte dan cierta esperanza, pero induce a mayores precauciones.

Mosonyi asegura que desde que se planteó el Arco Minero se sabía que esto no se reduciría solo a la extensión demarcada en el decreto y las poligonales, sino que implicaría una avanzada de la minería a las regiones más remotas del Escudo Guayanés y la Amazonía venezolana; para él sería una reedición de la llamada “Conquista del Sur” impulsadas por el presidente Rafael Caldera, el CODESUR y otras iniciativas en las que aseguró duraría horas detallando sus experiencias. Asegura que el Arco Minero esconde tras sí la venta a las transnacionales del territorio venezolano para su explotación, territorio habitado por pueblos indígenas; a lo cual nosotros nos preguntamos ¿Qué diferencia hay entre eso y el proyecto de minería promovida por ciertos sectores de la oposición como alternativa al proyecto gubernamental?. Considera que estas son actividades de ambición por parte de los gobiernos de turno en un intento desesperado por conseguir riquezas que satisfagan sus políticas.

Asegura el profesor Mosonyi que esto ha movilizado a una gran cantidad de pueblos, que en Venezuela ha sido de forma local principalmente, por razones que considera obvias por la pandemia, pero también por la actitud represiva del gobierno y del sector militar, “sería un acto suicida hacer grandes movilizaciones a cielo abierto ante autoridades sin escrúpulos, de manera tal que pudiese suceder una escalada de muerte y lo que yo he llamado en varios de mis trabajos, un pre-genocidio” dijo. Al preguntarle un poco más sobre el pre-genocidio destacó que se están fraguando las condiciones para que ocurra un exterminio de las comunidades y culturas indígenas en Venezuela por la expansión minera, agrícola-ganadera, las políticas de asimilación y aculturación, la represión militar.

Fase Final de Conquista y Resistencia

Ante la afirmación de varios autores y activistas que señalan que esta puede ser la última etapa de la conquista y sometimiento de los pueblos indígenas, pues se considera que hay elementos similares incluyendo la pandemia, la cual recuerda aquellas epidemias de la época colonial que diezmaron la población, le preguntamos ¿considera usted que son válidas dichas aseveraciones?

“Si son válidas, pero ahora sabemos por los exhaustivos trabajos científicos, por las consecuencias no sólo de la pandemia sino de una crisis civilizatoria mundial, una crisis ambiental mundial, sabemos perfectamente que el exterminio de la población indígena le costaría bastante caro incluso a los exterminadores”, aseguró el profesor Mosonyi. Esta aseveración parte de las crisis señaladas y de la posibilidad real, advertida por el mundo científico, de una extinción de la especie humana y hasta una extinción masiva de las formas de vida en el planeta. Considera que “exterminar al indígena sería exterminar al planeta”, pues considera que ambas situaciones convergen, aunque las élites políticas, militares, religiosas, económicas, no se dan cuenta a pesar de estar seguro de ello por la importancia que tiene estos como guardianes de la biodiversidad y de estos últimos espacios naturales no afectados por la rapacidad humana.

Asegura Mosonyi, que durante la Conquista americana el peligro se enfocó en el peligro de exterminio de todas las poblaciones indígenas, que afortunadamente no sucedió; pero ahora el peligro es otro, es mayor y abarca a todas las formas vitales y universal; considera incluso riesgosa la expansión humana fuera del planeta, pudiendo llevar nuestra destructividad, la de la llamada “civilización occidental”, fuera de la Tierra. Sin embargo se considera realista, más que optimista, buscando más que la resistencia, la resiliencia e investigando las formas que estas toman en las comunidades indígenas, evitando así su desaparición y por lo tanto la protección final de estos espacios naturales, vitales para la subsistencia de la vida. Considera que de esa forma se separa de los profetas del desastre que se cruzan de brazos esperando ya un final inevitable para nuestra especie y el resto de la vida.

Resistencia Indígena y Resiliencia

Sobre las investigaciones realizadas acerca de la resistencia y las condiciones necesarias para su transformación en resiliencia destacó que la gran diversidad de acciones en Venezuela se desconocen, a diferencia de los casos más emblemáticos como en Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Groenlandia, Argentina o Ecuador. “Se cree que en Venezuela no hay resistencia indígena porque lamentablemente tenemos un Gobierno que vende un sistema de acercamiento aculturativo, vendiendo la idea de ser protectores y defensores de la cultura indígena, pero con un sistema que denominó de la mano en el hombro, paternalista, que alimenta la indefensión de las comunidades y su inferioridad cultural; asegurando que con el Socialismo del Siglo XXI y la Revolución Bolivariana todos sus problemas están resueltos y habrá progreso y desarrollo cuantitativo y producto, que integrarán las ciudades comunales, en un proceso que no es más que su asimilación cultural. Vendiendo una idea que circula en el Foro de Sao Paulo y entre los grupos de izquierda oficial y oficiosa, pero que ha venido perdiendo fuerza”, aseguró el profesor Mosonyi.

Considera que la resistencia realmente es fuerte, principalmente a estos fenómenos de “protección” que en el fondo imprimen una alternativa, el exterminio cultural o la supervivencia bajo las formas que determina el Gobierno y su discurso oficial, asimilándose a sus ideas de desarrollo. Hace hincapié en ver el ejemplo de Brasil, con una población proporcional y numéricamente tan pequeña o mínima, y con un gobierno tan abiertamente autoritario y enemigo de los pueblos originarios (Bolsonaro), las expresiones de resistencia son vivas y fuertes; que lucha contra las arbitrariedades, las invasiones, las quemas e incendios, la explotación de los espacios naturales en un estado casi de guerra constante. Estos han protestado en las calles, aparecen ataviados con sus vestimentas tradicionales con arcos y flechas, acompañados de muchos aliados de los sectores de luchas sociales, ambientalistas, afrodescendientes, antropólogos, personas de la Iglesia católica, estudiantes, etc., que ha significado un aporte grandísimo para la lucha por la defensa de la Amazonía.

Pero también insiste en ver el caso de Chile, donde la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente es una mujer mapuche; en Canadá la presidenta es Inuit con una formación sólida y veterana de las relaciones internacionales, que está buscando una forma de convivencia, a la par de los descubrimientos lamentables del costo de las aculturaciones forzadas que se realizó en el período colonial. Y señala que hay que poner atención especial a Perú, pues cree que si el nuevo presidente Pedro Castillo cumple al menos un 10% de las propuestas dadas sobre materia de pueblos indígenas se daría un renacer de estos pueblos; “me preocupa que Castillo habla mucho de los indígenas andinos, pero no he visto su preocupación por la Amazonía peruana, una de las más explotadas, habría que ver como resulta, es un caso bastante interesante”, señaló el profesor.

En Ecuador y Argentina hay fuertes luchas y resistencia de los pueblos indígenas, en la segunda más allá de los intentos conciliadores del Kirchnerismo y del progresismo argentino que ha significado algo para la lucha indígena; “sin embargo el movimiento indígena argentino es mucho más fuerte que eso, pero he visto como en algunos casos eso tiende a llegar a ciertas manifestaciones exitosas” señaló. Pero también enfatiza que este mismo caso argentino le causa mucha preocupación con respecto a Venezuela, que se vende como un país que está por encima de todo esto, con la mejor política indígena del mundo, con el cambio de nombre de la autopista a Gran Cacique Guaicaipuro, la invitación constante de dirigentes indígenas de Honduras, Guatemala, como defensor de causas ambientales.

Me duele profundamente y creo que eso dificulta las cosas, que ese pseudo-progresismo puede, quizás no a corto pero si a largo plazo, causar más daño que un enemigo conocido que sabes que te quiere destruir, con el cual se cuenta con un arsenal de herramientas para defenderse; con los gobiernos de derecha y extrema derecha se tiene bien identificado al enemigo y se sabe cómo luchar; pero estos gobiernos progresistas anulan la movilización, se hacen pasar por aliados mientras destruyen a las comunidades y rompen cadenas de solidaridad internacional, haciendo invisibles sus luchas. Hay que buscar la manera de salir de ese embrollo con el progresismo o pseudo-progresismo, sin buscar una confrontación directa lo cual podría ser contraproducente y suicida, pero sí evitar ver en el progresismo parte de la solución cuando es una parte, muy significativa, del problema», apuntó el profesor Mosonyi con respecto a la acción de gobiernos como el de Venezuela.

Represión Militar, Alistamiento y Aculturación

Parte de lo que el profesor Mosonyi comenta como el progresismo parte del problema, se refiere a las acciones represivas de los cuerpos militares en las comunidades indígenas venezolanas, especialmente en el área de la Guajira y en el Amazonas, aunque también aclaró  que en Apure sucede pero en una población más dispersa como la pumé. Sus investigaciones han señalado una política gubernamental de alistamiento militar de los más jóvenes entre los miembros de las comunidades, acuartelarlos, borrar su cultura y sus idiomas, volverlos en contra de sus propias comunidades y usarlos como primera línea en conflictos internos o externos, para que sean los primeros en caer y así poco a poco ir socavando la población de dichas etnias y culturas, exterminando su juventud.

Señala que también hay una política de la jerarquía militar de impulsar relaciones sexuales, consensuadas o no, para mezclar genéticamente, “mezclar las razas”, las etnias y así quitarles identidad con mestizaje forzado, criollizando las poblaciones. Política no abiertamente publicitada, pero que si es denunciada y obtenida de fuentes fidedignas en las propias comunidades víctimas de estas “inoculaciones seminales”. El objetivo de fondo es que las comunidades indígenas se vuelvan criollas, declarar la obsolescencia de sus culturas y formas, confrontándolas con las bondades de la cultura criolla del Socialismo del Siglo XXI y así implantar las ciudades comunales, parlamentos comunales y las organizaciones políticas propias del Gobierno, por encima de las organizaciones autóctonas.

Esto se evidencia igualmente en la erradicación del voto personalizado, suplantado por un asambleísmo artificial manejado políticamente con los partidos.

Formas de Resistencia en Venezuela, Esperanzas y Resiliencia.

Hay dos formas de resistencia señaladas por el profesor, quien hizo énfasis en los pemones y los wayuu. Los pemones, aliados con otros pueblos generalmente caribe, ante la situación derivada de la explotación minera y todos los problemas que surgen a raíz de esta, se han visto obligados a defender su territorio a través de la confrontación directa. Más contestatarios y agresivos, han recurrido también a la minería para apoyar esa defensa territorial, de sus comunidades y su derecho a la vida. Esto ha generado un correlato en la formación militar venezolana, en el cual se señala que los sectores indígenas que resisten y se defienden son “traidores a la patria”, enemigos del progreso, enemigos de la integridad del estado venezolano, e incluso se les ha acusado de querer formar un estado dentro del estado. De allí que el profesor considera que los pemones son el pueblo que está en una mayor situación de riesgo de ser víctima de un genocidio, ante la animadversión generada por el choque entre la defensa de su territorio y la ocupación de las fuerzas extractivas. Comenta que los wayuu en cambio tienen una forma más disimulada de resistencia por tener otro tipo de cultura.

Los pueblos indígenas en general están movilizados, producen documentos, comunicados y buscan formas alternativas de relacionarse para subsistir. Considera que los propios conflictos internos del madurismo pueden abrir la puerta, de una forma u otra, a realizar más que concesiones y que impulsará diálogos multilaterales, algunos ya iniciando, que permitan devolver a los pueblos originarios, gradualmente, su autodeterminación, el respeto a su cultura, educación inter-cultural, rescate de sus lenguas.

Comenta que actualmente está colaborando con el Instituto de Lenguas Indígenas, a pesar de su relación delicada con el Gobierno, el cual fue quemado, no sabe si de forma intencional o no; considerando que una forma de resistencia es preservar las lenguas y la cultura. Considera que en este campo la lucha ha sido exitosa, pues hasta las comunidades más dispersas están encaminados al rescate de sus lenguas, como idiomas vivos. El profesor Mosonyi recalca que el estudio de las lenguas indígenas no debe ser para crear ataúdes de oro, sino para que estas vivan y mantengan vitales las culturas de cada etnia. Ha observado que alrededor de 50 pueblos indígenas han visto actualmente su oportunidad para buscar formas de revitalizar culturalmente, aprovechando que el madurismo no pasa su mejor momento; en el cual deberán confluir diversos movimientos indígenas.

Hay que presentarle mayor atención a los talleres antropo-lingüísticos de acción inmediata, los cuales son herramientas prioritarias, que permiten en dos semanas un acercamiento a una lengua indígena de forma sencilla y coloquial, con pronunciación y gramáticas aceptables que pueden ayudar a revitalizar dichas lenguas, sobre todo en los idiomas con mayor riesgo de desaparición. Si no se resuelve el tema de los idiomas no se podrán reforzar las culturas.

Un Nudo Gordiano

Para el profesor Mosonyi hay un tema fundamental a resolver, lo que ha llamado su “Nudo Gordiano”, es ¿Qué hacer con estos “falsos progresismos”?. Pues lamentablemente está seguro que el período de la “Revolución Bolivariana” lejos de solucionar los problemas que se venían teniendo en el período político anterior, conocido popularmente como “Cuarta República”, sino que se fueron agravando y complicando. De allí que habla de un complicado nudo gordiano, difícil de resolver; pero tiene optimismo de su solución; “así como fuimos pioneros hace años en políticas lingüísticas, multiculturales, podemos ser un inicio de solución en lo que actualmente entendemos como falso progresismo y ahorrarles a otros pueblos, cuando les lleguen este tipo de gobierno, la tarea de averiguar como superar estos obstáculos que tanto daño nos están causando a  nuestros pueblos y culturas indígenas”.

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One response to “Entrevista a Esteban Emilio Mosonyi : «Exterminar al indígena sería exterminar al planeta»

  1. Agradecida por este balance que devela los falsos progresismos o pseudos-progresismos. Es importante puntualizar con mas detalle la diferencia entre una actitud verdaderamente progresista y las falsas. La lucha de los Yukpas con el Cacique Sabino Romero a la cabeza, nos enseñ´o mucho de eso. En esa lucha estuvo dando sus aportes el profe Mosonyi, un verdadero referente de coherencia…..

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