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Inundaciones en Mérida: Cuando las crisis se juntan

Imagen de portada Casa tapiada por deslave en Mérida. Foto Redes sociales @JEHYSONGUZMAN

Las intensas jornadas de lluvias en los últimos días, han ocasionado el desbordamiento de ríos y quebradas así como inundaciones de gran magnitud en 11 estados del territorio nacional (Aragua, Amazonas, Apure, Barinas, Bolívar, Distrito Capital, Delta Amacuro, Mérida, Táchira, Monagas, Zulia). Las precipitaciones han dejado hasta ahora un saldo de por lo menos 9.322 familias afectadas según registros oficiales.  La entidad más afectada por este evento climático ha sido el estado Mérida en donde las torrenciales lluvias han dejado una fuerte huella de destrucción y dolor.

La situación en Mérida es dramática por las dimensiones que ha alcanzado las inundaciones y deslaves en esta entidad. Hay siete municipios afectados: Sucre, Antonio Pinto Salinas, Tovar, Zea, Rivas Dávila, Guaraque y Arzobispo Chacón. Sin embargo, el número de municipios y parroquias puede aumentar en la medida que periodistas y otros entes suministren información actualizada. No es sólo Tovar y Santa Cruz de Mora las poblaciones afectadas, las más grandes de la región; sino también las pequeñas localidades del sur del estado, aldeas y caseríos rurales en la vía hacia Tovar y localizadas río arriba de los afluentes.

Es importante resaltar que varias de las localidades están incomunicadas y no tienen energía eléctrica lo cual ha dificultado dimensionar con exactitud la magnitud de los daños causados por las lluvias. Hasta ahora se reportan innumerables pérdidas materiales y un saldo lamentable de 15 personas fallecidas.

Vidas ya precarizadas

Las lluvias han impactado de manera especial estas localidades porque estos eventos climáticos coinciden con una población que vive desde hace años los embates de la crisis socioeconómica en Venezuela. Vidas precarizadas, falta de recursos y de estabilidad laboral y financiera, y un colapso generalizado de los servicios, son parte de las dinámicas cotidianas que tienen afrontar la población venezolana, pero en estos pueblos apartados de la capital, la situación de vulnerabilidad es más acentuada, son parte de lo que se puede llamar la Venezuela profunda.

Muchas de estas localidades tienen años sin servicios públicos. El transporte no funciona entre municipios y algunas veces incluso dentro de ellos en las zonas más rurales y pobres, y la falta de gasolina en una constante, que en este momento de emergencia es un factor que obstaculiza el rescate y la atención oportuna.

Es importante acotar que no es la primera vez que estos municipios se ven afectados por graves deslaves luego de lluvias intensas, pero cada vez se hacen más frecuentes y con mayor intensidad. Así podemos contar la del 2005 conocida como la Tragedia del Mocotíes, que al parecer quedó corta con la situación de hoy, la cual ha afectado a otras comunidades y poblaciones en la región llamada “pueblos del sur”.

Entre Protectorados y gobernadores

En su cuenta oficial el Protector del estado Mérida, Jheyson Guzmán ha anunciado que se iniciaron ayer los esfuerzos para abrir las comunicaciones a los pueblos y municipios del Valle del Mocotíes, que habían quedado incomunicados tras las inundaciones y deslaves. Sin embargo al atención a la emergencia ha sido errática y problemática; el conflicto político ha incidido en la respuesta a esta situación. La gobernación, con casi nula gestión en su periodo por terminar, se encuentra sin competencias para atender la emergencia y con autoridades dispersas e incluso fuera del estado; el protectorado desordenado y con acciones descoordinadas y reactivas que generan mayor entropía e impiden atender con eficacia la crisis.

Acciones colectivas

Ante esta grave situación que se vive en Mérida, las autoridades de la gobernación de dicha entidad han iniciado campañas de recolección de alimentos, ropa y agua para las personas damnificadas en el centro de acopio del comedor popular Félix Román Duque. Cáritas es la organización que más posibilidades tiene para ayudar, pues la vida en la mayoría de estos pueblos está profundamente marcada por la dinámica religiosa y cultural, en la que la iglesia católica tiene un rol central como actor social que mantiene un tejido para dar respuesta a esta emergencia.

En este momento tan difícil, para personas que han perdido sus hogares y seres queridos es necesario colaborar y dejar nuestro apoyo en los centros de acopios. Aunque en Mérida la situación es más grave hay personas damnificadas en 11 estados del país y todas requieren la atención inmediata de los entes del estado así como de acciones colectivas de toda la ciudadanía que permitan mitigar las consecuencias de estos fenómenos climáticos.

La crisis climática potencia las crisis ya existentes en Venezuela.

Las intensas precipitaciones en Venezuela no son un fenómeno local y aislado, de hecho, en este momento hay inundaciones en diversos países del mundo y esto está relacionado con la crisis climática global. Recientemente, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático publicó el sexto informe sobre la actual situación de cambio climático alertando, que producto del cambio climático este tipo de eventos serán cada vez más frecuentes e intensos. Los patrones hidrológicos se han alterado, provocando irregularidades en las temporadas de lluvias, es decir, esta son de mayor intensidad y con mayor recurrencia o también se puede expresar en todo lo contrario en intensas sequías como la que se vive actualmente en la Guajira.

La crisis climática aumenta la vulnerabilidad de un país ya afectado por una compleja crisis social política y económica.

Autor

OEP Venezuela

Perfil oficial del Observatorio de Ecología Política de Venezuela

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