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La defensa de especies animales en riesgo en el Sur del Lago de Maracaibo (Zulia)

Última actualización: febrero 2022

I. Datos básicos

Ubicación del conflicto (localidad, municipio y estado del país)

Municipios Colón y Catatumbo, y Lago de Maracaibo, estado Zulia

Área del proyecto (en kms2 o has.)

3368 km2 del municipio Colón, 5225 km2 del municipio Catatumbo y 13.210 km2 del Lago de Maracaibo. Para un total de 21803 km2

Tipo de población (urbana, semi-urbana, rural o indígena)

  • Semi urbana y rural

Resumen del caso

La región del Sur del Lago de Maracaibo es biodiversa y particular; en ella se encuentran áreas de gran valor ecológico, varias de ellas bajo régimen de administración especial. Sin embargo, el desarrollo de diversas actividades económicas como la petrolera (que ha sido históricamente la principal del país), o la agrícola y ganadera, han influido en el deterioro de las condiciones ambientales de la zona, y como consecuencia, han afectado también algunas especies animales endémicas o de distribución restringida, que además han sufrido un aumento en la cacería y ya han sido calificadas nacional e internacionalmente como en peligro de extinción. Entre estas especies están el jaguar, el chigüire, el chicagüire, la tortuga galápago de Maracaibo, el galápago cabezón, el manatí, la baba y la tonina, entre otras.

La actividad que quizás ha sido la de mayores impactos en los ecosistemas del sur del lago ha sido el avance de la frontera agrícola y pecuaria, muy vinculada a la deforestación en la zona. La actividad agropecuaria es de vieja data y de manera más reciente se resaltan los efectos de la ganadería y los cultivos de plátano, así como la notable expansión de los cultivos de la palma aceitera (vea este caso en el Mapa de Conflictos del OEP). La expansión de la palma está vinculada a la pérdida de espacios vitales para los jaguares, mientras que la ganadería se relaciona con la destrucción de fuentes de agua, de las que dependen directamente varias especies. Se ha estimado que la pérdida de bosques de la zona sur del lago de Maracaibo ha alcanzado el 90% desde los años 1970 y 1980.

Los impactos de la industria petrolera han afectado primordialmente a especies de agua como las toninas y manatíes; el vertido de aguas residuales y desechos sólidos en los caños periféricos a los centros poblados también ha degradado considerablemente la calidad del hábitat de numerosas especies. El cambio climático también se cuenta entre otro de los factores negativos para estas.

Sin embargo, el aprovechamiento con fines de consumo y comerciales se considera una amenaza potencial e inminente para la conservación de estas especies. La cacería y el tráfico de especies protegidas también han tenido un rol importante en relación a las amenazas que estas sufren. En esta actividad participan no sólo cazadores deportivos, sino también ganaderos y agricultores que ven a los jaguares como amenazas; e incluso el crimen organizado que trafican con los animales, y sectores de la guerrilla colombiana y el paramilitarismo que practican la caza para alimentación y placer. Es importante mencionar que la zona tiene una fuerte presencia de este tipo de actores armados, quienes ejercen además control territorial.

Con el inicio de la crisis que vive Venezuela, la cacería y el tráfico de especies se ha intensificado motivado fundamentalmente a razones económicas (como soluciones alimentarias) y de un severo deterioro de las instituciones.

La vulneración del jaguar ha llevado a que su población sufra un diezmo considerable, llegando a reducirse la distribución histórica de este felino en Venezuela a un 65% del área original, cuando antes abarcaban casi todo el país. Además de los impactos de la agricultura y la ganadería, así como de la deforestación, se resalta que la caza del jaguar también está vinculada con el tráfico de partes de su cuerpo a otros países para comercializar sus pieles o colmillos. Se resaltan otras especies amenazadas como el chicagüire, que sufre de la cacería para el consumo de su carne; el aumento de la caza de tortugas como la laúd, la tortuga carey, tortuga verde, la tortuga lora y la tortuga boba, o el galápago de Maracaibo, con el fin de consumir su carne y ser comercializada; el chigüire, del que se ha registrado un aumento histórico también del consumo de su carne; o las toninas, que son capturadas de manera creciente en tiempos de crisis para para ser consumida en familias o para la pesca de tiburones.

En este contexto, ha sido un grupo de científicos que, con vocación y estrategia, han abordado la lucha ambiental y han conformado iniciativas de protección de las especies amenazadas de la zona, en especial el jaguar. Proyectos como Sebraba (activo desde 2007) en defensa del jaguar, Sotalia (en defensa de las toninas en el lago de Maracaibo), y otras iniciativas como Mapache Ecoaventura o el Grupo de Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela, han logrado consolidar un trabajo de conservación en la zona y tejer redes de acción con comunidades, empresas organismos y fondos internacionales, así como ganaderos, e instituciones ambientales como Inparques. El crecimiento de proyectos como el de Sebraba ha permitido alcanzar un cierto nivel de resonancia mediática nacional e internacional, que ha logrado hacer crecer la visibilidad del problema, aunque no por esto encarna un caso que represente movilizaciones sociales, ni medidas gubernamentales favorables. Otras organizaciones ambientales zulianas han también apoyado la causa.

Ante este conflicto ambiental, la respuesta del Gobierno nacional ha sido contradictoria. Aunque se registran algunas denuncias publicadas por la fiscalía general, detenciones puntuales y manifestación de intenciones de abordar el asunto, así como apoyos institucionales particulares (por parte de Inparques), en realidad se registran pocas penalizaciones al volumen creciente de ilícitos ambientales en la zona y al aumento de la cacería y el tráfico de especies. Las autoridades han evidenciado más bien numerosos casos de impunidad o en los cuales se hacen la vista gorda. Por otro lado, el Ministerio de Ecosocialismo es reacio a la hora de reportar alguna denuncia. La enorme corrupción en las instituciones del Estado y los sectores militares ha contribuido a la expansión de estos procesos de degradación ambiental y afectación de especies. Además de una gestión ambiental precaria, por no decir nula, el Gobierno de Maduro más bien ha venido impulsando el estímulo a la inversión privada y el impulso de emprendimientos fuera de reglamento en áreas protegidas, dando primacía a la reforma económica neoliberal en curso.

Los proyectos de protección y conservación han alcanzado algunos logros en la zona, pero afirman que las autoridades prestan en realidad poco apoyo. Los grupos conservacionistas más bien deben llevar adelante estas iniciativas en una región plagada de actores armados que amenazan la sostenibilidad de sus tareas. El incremento de la visibilidad nacional e internacional del proyecto Sebraba ha permitido fortalecer una red de apoyos variados, que consolidan las iniciativas.

Este caso evidencia cómo la frontera extractivista avanza y pone en jaque a diversas especies, y cómo ciertos ambientalismos sobreviven incluso en contextos de violencia. A su vez, resalta el hecho que el problema del tráfico de especies es una realidad no sólo nacional sino internacional, y que el aumento de la pobreza tiene también un negativo impacto en la conservación de especies y ecosistemas.

 

II. Fuente del conflicto

Principal actividad económica (u otra) que origina el conflicto

  • Conservación de la Biodiversidad

Otras actividades económicas involucradas (si existen)

  • Agropecuario, biomasa y tierras
  • Petróleo y gas
  • Cacería legal e ilegal
  • Contrabando de especies
  • Gestión de desechos y residuos

Commodities o ‘recursos naturales’ involucrados (ej. oro, bauxita, madera, agua, petróleo, gas, soja, eucalipto)

  • Especies animales: Jaguar (Panthera onca); Chigüire, Piro piro o capibara menor (Hydrochoerus isthmius); Chicagüire (Chauna chavaria); Tortuga o Galápago de Maracaibo (Rhinoclemmys diademata); Galápago Cabezón (Mesoclemmys zuliae); Tonina del Lago (Sotalia guianensis); Manatí (Trichechus manatus).

III. Proyecto y actores involucrados

Ubicación del proyecto o actividad económica (localidad, municipio y estado del país)

Municipios Colón y Catatumbo, y Lago de Maracaibo, estado Zulia

Resumen y descripción del proyecto (o la actividad económica)

En torno al sur del Lago de Maracaibo se han desarrollado por décadas diversas actividades que han sido devastadoras para los ecosistemas de la zona, sea en sus zonas boscosas y cuerpos de agua, lo que ha tenido un gran impacto en el conjunto de especies endémicas o de distribución restringida tales como jaguares, las tortugas, el chigüire, el chicagüire, el galápago de Maracaibo, el galápago cabezón, las toninas o el manatí. Estas especies que ya han sido calificadas en diversas categorías de peligro de extinción a nivel nacional e internacional.

Entre las principales actividades que han generado estos impactos en la fauna de la región está el avance de la frontera agrícola y pecuaria, la deforestación, la cacería ilegal, así como la industria petrolera –esta última en buena medida en la fauna del lago. El cambio climático también ha contribuído a la progresiva afectación de las condiciones ecosistémicas que sostiene la reproducción de la vida de estas especies.

En cuanto a la actividad agropecuaria, esta es de vieja data y se señala una intensificación durante los años 1970 y 1980, trayendo como consecuencia la deforestación y fragmentación de los bosques. Biólogos del Proyecto Sebraba estiman que alrededor del 90% de los bosques de la zona sur del lago de Maracaibo fue deforestado entre esas décadas (Velez, 2019). En este sentido, el jaguar ha perdido cerca del 50% de su territorio original (Frangie, 2020).

Entre las actividades específicas señaladas destacan la ganadería, el avance de los cultivos de plátano y el de la palma aceitera (Frangie, 2020). Esta última ha avanzado aceleradamente, quitándole espacio a los jaguares, lo que además provoca el aislamiento de dicha especie en la región, evitando que puedan cruzarse con los de la Sierra de Perijá. La fragmentación de los bosques ha propiciado que los jaguares de la zona Sur del Lago de Maracaibo se hayan refugiado de manera casi exclusiva en las áreas protegidas de la zona: el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel y en la Reserva de Fauna silvestre donde está prohibida su caza. Fuera de estos espacios se encuentra más amenazado. Esto trae como consecuencia el cierre del flujo genético por endogamia (que consiste en la reproducción entre miembros de la misma manada lo que trae consecuencias genéticas negativas). La situación podría condenarlos a la extinción (Vélez, 2019).

La ganadería extensiva ha propiciado también la destrucción del hábitat de numerosas especies, así como la desecación de las ciénagas y canalización de ríos y caños, interrumpiendo el ciclo anual de inundaciones de las sabanas y bosques. Esto ha tenido impactos muy negativos en especies como el Galápago de Maracaibo (Rhinoclemmys diademata) y el galápago Cabezón (Mesoclemmys zuliae), especies endémicas de la región que se encuentran amenazadas (Rojas-Runjaic, 2009). El vertido de aguas residuales y desechos sólidos en los caños periféricos a los centros poblados también se señala como un factor de degradación considerable de la calidad del hábitat de las mencionadas especies. Sin embargo, su aprovechamiento con fines de consumo y comerciales se considera una amenaza potencial e inminente para la conservación de estas especies.

Con respecto a la cacería, esta también ha tenido un rol importante en relación a las amenazas a especies endémicas. En lo que concierne al jaguar, esta fue una especie de amplia distribución, pero factores como la caza deportiva y fortuita fue diezmando su población, llegando a reducirse la distribución histórica de este felino en Venezuela a un 65% del área original, cuando antes abarcaban casi todo el país (Frangie, 2020). Investigaciones del Proyecto Sebraba de los últimos años estimaron que pueden existir unos 115 jaguares en el sur del lago de Maracaibo, con una presencia de 3 a 5 individuos por cada 100 km2 (Vélez, 2019), aunque un trabajo de la Universidad del Zulia se habla de 8 a 15 individuos por cada 100 km2 (Urdaneta, 2019).

La cacería en general no se ha limitado a cazadores deportivos sino que también involucra a ganaderos y agricultores, o personas que laboran en el sector comercial y servicios, de manera ilegal; incluso sectores de la guerrilla colombiana, el paramilitarismo y bandas criminales de la zona. Personas del ámbito agropecuario suelen perseguir a los jaguares intentando prevenir la depredación de su ganado, por lo que lo matan aun cuando no se presenten casos de depredación. Este felino es cazado en zonas agrícolas de los municipios Colón y Catatumbo, donde suele acechar a los animales domésticos y de consumo humano (Urdaneta, 2019). Al jaguar se le atribuyen un número más elevado de las matanzas que en realidad realizan, como lo afirma la bióloga María Fernanda Puerto Carrillo (Caracas Ciudad Plural, 2022). Los cazadores de algunas comunidades indígenas de Venezuela, no los matan  debido a su creencia tradicional de que puede traer mala suerte para ellos o su familia  (Jedrzejewski et al, 2011).

Además de estas razones se debe mencionar que el jaguar es cazado para el tráfico de partes de su cuerpo, lo cual, según el investigador Salvador Boher, también ejerce en la actualidad una importante presión sobre las poblaciones de estos felinos dentro de la región zuliana. Una de los destinos de este tráfico es China, donde se llevan las pieles (para decoración o en la industria de la moda), que son sacadas a Colombia para llevarlas al país asiático. También las partes del cuerpo del jaguar (como los colmillos) son usadas como materia prima para la elaboración de medicinas chinas tradicionales y se consiguen a precios más bajos que las partes del cuerpo de tigres o leones, por lo que su demanda ha aumentado (De Sousa, 2020). A su vez, se ha señalado que su uso se remite a la realización de ritos mágico-religiosos y también es común que personas de grandes ingresos económicos los mantengan como mascotas o que luego de la muerte del animal conserven sus pieles como símbolo de poder (Animanaturalis, 2011).

Se ha señalado también los vínculos de grupos criminales e irregulares con la captura y contrabando de estas especies. Es importante mencionar que la zona tiene una fuerte presencia de este tipo de actores armados, quienes ejercen además control territorial. Destaca el hecho que la alcaldía de Colón creó incluso la figura legal de “Consejo de Seguridad del Lago” que representa un convenio con los grupos paramilitares, los cuales terminan fungiendo como los “guardianes del lago” (Frangie, 2020; Puerto-Carrillo, 2022). Los grupos que se señalan como más hostiles son los piratas del lago, grupos criminales con armas de largo alcance y rifles que se mueven por la costa suroeste, atacando pueblos como Congo Mirador y Puerto Concham y robando a pescadores y pasajeros (Frangie, 2020).

Se ha indicado que actores como las guerrillas y paramilitares practican la caza para alimentación y placer. Por otro lado, en 2016, una banda criminal llamada ‘Los Depredadores’ se dedicaba a capturar al delfín para venderlo; y en 2018 se señaló la presencia en la comunidad de Barranquitas de otra banda de tráfico de animales silvestres que había sido arrestada poco tiempo atrás (Gutiérrez, 2018). En todo caso, es importante señalar que el tráfico de especies ha sido un problema de importantes dimensiones en la región latinoamericana. Por ejemplo, el comercio ilícito en torno al jaguar ha sido fuerte en países como Bolivia y Surinam (Davies, 2020).

Puerto Carrillo (2007) sostiene que mientras disminuye el hábitat natural de los jaguares incrementa el conflicto hombre-jaguar, lo que intensifica sus amenazas. Desde el año 2018, se ha conocido de la matanza de al menos 6 jaguares en todo el país, pero esa cifra se ha conocido a través de las redes sociales, por lo que el número real debe ser mucho mayor (De Sousa, 2020).

Otras especies afectadas por la cacería es el chicagüire, un ave de gran tamaño que además de ser afectada por la contaminación de las aguas de los espacios que habita y la recolección de sus huevos, sufre de la cacería para el consumo de su carne, que ha sido considerado una exquisitez (Maracucholario plus, S.A), algo también señalado por biólogos que trabajan en la región. También se ha señalado que ha aumentado la caza de tortugas como la laúd, la tortuga carey, tortuga verde, la tortuga lora y la tortuga boba, con el fin de consumir su carne y ser comercializada, lo que ha provocado que también hayan sido incorporadas en la lista de especies amenazadas. Se señala un aumento de la captura de estas especies desde 2016 –aunque es fundamentalmente en la península de la Guajira, al norte del lago de Maracaibo–, vinculado directamente con el comercio ilegal incluso de alcance internacional, resaltándose el hecho adicional que algunos indígenas wayuu admiten haberse incorporado en esta actividad, debido a la crisis económica (Gutiérrez, 2018). En todo caso, es el Galápago de Maracaibo el que se ha convertido en una de las principales presas, debido a que ha estado siendo consumido por numerosos miembros de las comunidades aledañas (Puerto Carrillo, 2022b).

A su vez, se menciona al chigüire, del cual se ha usado su carne para el consumo y su piel para accesorios de vestir; y se ha estimado que, de los 60.000 animales cazados entre 1980 y 1990, la cifra ha aumentado a partir del año 2013, superando los 13.000 al año, lo que indica que las cifras anuales se han duplicado (Infante, 2017).

Finalmente, se pueden destacar mamíferos del Lago de Maracaibo como las toninas y los manatíes, tradicionalmente afectados por la actividad petrolera y contaminación del agua, así como la pesca en el Lago de Maracaibo, entre otros factores, que los han puesto en peligro. La tonina ha sido objeto también de caza y captura incidental, algo que se ha venido incrementando en tiempos de crisis: para 2016 se contabilizaba la caza 3 delfines al día, y en noviembre de 2017 4 animales a la semana (Torres, 2018); en 2020 se registró un evento en donde se cazaron 17 ejemplares el mismo día. Se estima una pérdida anual de, como mínimo, unos 150 delfines al año (Paz, 2020). Los pescadores niegan que vayan tras la tonina. La captura de la tonina está motivada por la piratería y la situación de pobreza intensificada en la crisis, que ha provocado que los pescadores también las atrapen, a pesar de no ser una tradición cultural arraigada en estos. En todo caso, la carne no se comercializa sino que es repartida entre los pescadores –se consume como fuente de proteínas–, y también es usada como carnada para la pesca de tiburones (Paz, 2020; Acuipesca, 2020).

La captura de animales para ser comercializados como mascotas también influye en la disminución de ejemplares en su hábitat natural, ocurre con el jaguar, la tortuga y el chicagüire. (Puerto, 2019) (Seranimalbio, 2017).

Como puede verse, con el inicio de la crisis, la cacería y el tráfico de especies se ha intensificado motivado fundamentalmente a razones económicas y de un severo deterioro de las instituciones. La bióloga Puerto Carrillo afirma que desde 2014 se incrementaron los reportes de animales cazados. Es posible constatar la venta de partes y piezas de animales como el jaguar en sitios públicos, sin haber consecuencias. En 2020 se llegó a registrar a través de las redes sociales la cacería de un jaguar con el supuesto fin de consumir su carne (Frangie, 2020). Por otro lado, los estudios realizados por Boher desde el año 2018 también reflejan la intensificación del tráfico de especies en la zona. La incorporación de la denominada “carne de cacería”, que se vende a bajos precios, y la expansión de economías ilícitas que viven del contrabando, reflejan como se ha agravado el problema durante la crisis.

Empresas privadas nacionales e internacionales involucradas

  • No determinado

Actores gubernamentales y compañías nacionales relevantes

  • Instituto Nacional de Parques (INPARQUES)
  • Alcaldía del Municipio Colón
  • Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo
  • Fiscalía General de la República
  • Gobernación del estado Zulia
  • Guardia Nacional Bolivariana

Instituciones internacionales y de financiamiento (si existen)

  • No determinado

Nivel de las inversiones (en US$ en Bs.)

  • No determinado

Status actual del proyecto (en fase exploratoria, planificado y listo para su ejecución, en ejecución, operando, detenido)

  • Operando

Población afectada (grupos sociales y estimación numérica)

  • Para este caso la población humana afectada por esta pérdida de biodiversidad es inconmensurable. Las poblaciones directamente afectadas son las especies amenazadas por las diversas actividades económicas en la zona.

 

IV. Conflicto y Movilizaciones

Fecha aproximada de inicio de las movilizaciones

No se registran movilizaciones importantes sino hasta el año que se difunden las investigaciones llevadas a cabo por el proyecto Sebraba respecto al Jaguar, que iniciaron en el año 2007 Las investigaciones del proyecto Sotalia iniciaron en 2016.

Cronología y detalles de las movilizaciones

Este caso en particular ha tenido como actores centrales por la justicia ambiental fundamentalmente a un grupo de científicos que, con vocación y estrategia, han conformado iniciativas de protección de las especies amenazadas de la zona, en especial el jaguar. En 2007 comenzó una investigación realizada desde la Universidad del Zulia con la finalidad de conocer cuáles eran los peligros que enfrentaba el jaguar en el sur del Lago de Maracaibo. De allí surgió el Proyecto Sebraba, que ha propuesto el monitoreo de la población de estos felinos a través de fototrampeo, inicialmente en parcelas privadas. Proyecto Sebraba ha tenido como una de sus principales impulsoras a la bióloga María Fernanda Puerto Carrillo.

En 2007 se realizaron investigaciones de campo de la tonina del Lago de Maracaibo (Gutiérrez, 2018). En 2008, se promovió la reforma de la ley penal del ambiente y la ley de fauna, sin embargo, no logró establecerse ningún acuerdo debido a las diferencias entre los expertos y las autoridades respecto a la baja penalidad de las leyes (De Sousa, 2020).

El trabajo impulsado por científicos e intergrantes del proyecto Sebraba ha permitido consolidar un trabajo de conservación en la zona que fue tejiendo diversas relaciones de alianza con diversos actores y comunidades, así como de empresas, organismos y fondos internacionales, y gente de las localidades más allá del sur del lago. Destacan lazos de trabajo institucionales como con Inparques, y con hacendados y ganaderos, siendo que con estos últimos se ha ido logrando una gestión más cuidadosa con los jaguares para evitar la depredación de ganado y por tanto, su cacería en represalia.

Por otro lado, las iniciativas del Proyecto han logrado alcanzar un cierto nivel de resonancia mediática nacional e internacional, que ha permitido hacer crecer la visibilidad del problema, aunque no por esto encarna un caso que represente movilizaciones sociales, ni medidas gubernamentales favorables. Desde Sebraba se han promovido foros públicos (Davies, 2021), charlas educativas, exposiciones fotográficas de los jaguares del sur del Lago en Caracas, así comorecaudación de fondos con la venta de las imágenes para continuar con el financiamiento de esta investigación (Gutiérrez, 2020).

En redes sociales han aparecido denuncias por la caza y fallecimiento de jaguares, como ocurriera en julio de 2020, con la difusión de un video realizado por los propios cazadores donde se evidencia la muerte de un jaguar en el estado Zulia, cuyo presunto fin era consumir su carne. El Ministerio Público detuvo a los responsables de la matanza.

Organizaciones ecologistas zulianas como Azul Ambientalistas han hecho señalamientos sobre la matanza de otras especies y en el propio Lago de Maracaibo donde delfines, toninas y manatíes han sido utilizados para la comercialización de su carne (Urdaneta,  2019).

En 2016 con la finalidad de obtener un estudio más completo de los jaguares se amplía el área de estudio, incorporando el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel y la Reserva de fauna silvestre Ciénagas de Juan Manuel, Aguas Blancas y Aguas Negras. Posteriormente se ha procedido a comparar cuál es el estado de conservación de las poblaciones de animales que se encuentran dentro y fuera del área protegida.

Desde el año 2016, el Proyecto Sotalia investiga las poblaciones de los delfines costeros o toninas en el Lago de Maracaibo con la finalidad de realizar proyecciones poblacionales, amenazas y establecer medidas para su conservación. También han desarrollados análisis de toxicología a través de los que pudieron determinar el alto contenido de mercurio y cadmio que tienen en su organismo los peces del lago (Paz, 2020). Otras iniciativas también merecen ser mencionadas, como Mapache Ecoaventura, que impulsan el ecoturismo en el lago de Maracaibo; o el Grupo de Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela.

En este contexto, en 2018 instituciones universitarias junto con organismos nacionales e internacionales diseñaron el Plan de acción para la conservación de los mamíferos acuáticos de Venezuela: delfines de agua dulce, nutrias y manatíes, un documento elaborado para el período 2017-2027.

El proyecto Sebraba ha venido consolidándose y creciendo, lo que destaca en un contexto de crisis y crecimiento de la captura de especies en la zona, así como de conflicto armado, donde se registra la presencia de bandas criminales y grupos armados que controlan el territorio. Los integrantes de Sebraba han debido conversar y lidiar con líderes paramilitares que colocan las reglas, horarios y áreas donde pueden movilizarse, para no tener que terminar en un fuego cruzado (Frangie, 2020).

En 2020, María Fernanda Puerto-Carrillo fue una de las tres galardonadas por el premio Future For Nature 2020, lo que potenció el alcance del proyecto.

Algunos reclamos y peticiones de los grupos movilizados (Tales como saneamiento ambiental, suspensión del proyecto, atención médica, demarcación de tierras, compensaciones, etc.)

Dentro de las peticiones por parte de miembros del proyecto Sebraba se encuentra el incremento de la superficie de las áreas protegidas Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel Aguas Negras y Aguas Blancas y la Reserva de Fauna Silvestre (Vélez, 2019). El guardaparques José Gregorio Infante (2017) plantea la necesidad de la reactivación de instituciones especializadas en el tema, como Profauna o una institución autónoma con capacidad operativa y logística para poder proteger la fauna y vigilar los programas de aprovechamiento. También señala la importancia de nuevas leyes de fauna, la creación de la Jurisdicción Especial Penal Ambiental (J.E.P.A. tribunales ambientales) prevista en el artículo 136 y 137 de la vigente Ley Orgánica del Ambiente (2006), las fiscalías ambientales y contar con una policía ambiental o guardería ambiental autónoma. Del mismo modo propone que se decrete una veda absoluta o prohibición de caza a todas las especies, durante mínimo 5 años, para permitir que se recupere la fauna. Los investigadores que componen estos proyectos han afirmado que existe poca información sobre lo que sucede con los responsables de las muertes de las especies protegidas. En algunos casos puede ser detenidos pero luego las autoridades no informan más nada sobre las personas involucradas (Uricare, 2020). El investigador Salvador Boher afirma que las penas establecidas por la legislación ambiental venezolana son muy bajas, sobre todo en relación a las ganancias que se puede obtener con la venta de un animal vivo o algunas de las partes del cuerpo (De Sousa, 2020).

Este caso expresa claramente la diversidad de valoraciones que existe en relación a las especies que viven en los ecosistemas del sur del lago. Por un lado, por parte de cierta tradición agrícola y ganadera estos felinos aparecen como enemigos a ser eliminados; comerciantes y otros lo ven como un recurso a ser aprovechado. Científicos y conservacionistas los perciben en relación al conjunto de interrelaciones ecológicas de la zona, y como parte de un patrimonio vital que amerita ser defendido. Del mismo modo, aparecen diversas nociones de justicia ambiental.

En todo caso, estas nociones también dialogan entre sí en el proceso de interacción de los actores de este conflicto, como se revela con la cooperación que hacendados y ganaderos pueden prestar al proyecto en pro de una gestión más adecuada de las dinámicas con el jaguar.

Intensidad del conflicto (alta, con movilizaciones masivas, amplia difusión mediática, violencia y arrestos; media, con protestas en la calle y movilización visible; baja, con alguna organización local; o latente, no hay organización ni movilización visible al momento)

  • Baja. La movilización la realizan principalmente los grupos de investigadores miembros de los proyectos Sebraba y Sotalia, siendo que las acciones por la justicia ambiental están inscritas en muy buena medida en dicho proyecto.

¿Este conflicto ha terminado?

  • No

V. Impactos del proyecto

Impactos ambientales

Con el riesgo o peligro de extinción de cada una de las especies animales mencionadas se altera la cadena trófica, se genera pérdida de biodiversidad y se producen desequilibrios en el ecosistema.

La disminución del hábitat de los jaguares en el Sur del Lago de Maracaibo y la interrupción de la continuidad en los corredores biológicos produce el confinamiento de estos felinos, lo que da origen a la endogamia o la reproducción entre animales pertenecientes a la misma manada, produciendo enfermedades genéticas y lesiones y tumoraciones en la piel de los animales (Vélez, 2019). Esto finalmente diezma la población al ocurrir extinciones locales de la especie.

Preocupa particularmente la inestabilidad del ecosistema; si no hay jaguares, habrá muchos herbívoros que se comerán las plantas, también amenazadas”, (Urdaneta, 2019).

Para los investigadores del proyecto Sotalia la disminución de las poblaciones de los mamíferos del Lago de Maracaibo ocasionaría cambios drásticos en su ecosistema, sin llegar a poder predecirlos en su totalidad debido a que sería un caso del que no se tienen registros similares previos. La tonina se encuentra de manera permanente en el Lago y es un delfín que actúa como depredador, lo que lo ubica en la cúspide de la cadena trófica. Se alimenta de distintos tipos de peces, principalmente los más enfermos, débiles y lentos, por lo que además actúa mejorando la salud y genética del resto de peces del lago que posteriormente se pescan. Esto, en suma, afectaría la calidad de los productos pesqueros (Paz, 2020).

Con la matanza de los chigüires, que se realiza en las orillas de los cuerpos de agua donde habita la especie, “Se produce una enorme perturbación al ambiente, se contaminan los cuerpos de agua” (Infante, 2017).

Impactos en la salud

La contaminación de las aguas del Lago de Maracaibo con metales como mercurio y cadmio, y por ende, la absorción de dichos contaminantes por parte de los animales que allí habitan, ponen en riesgo a las poblaciones que consumen el producto de la pesca de este lugar. Yurasi Briceño, investigadora del proyecto Sotalia, constató este proceso de contaminación en delfines y otras 15 especies de peces, que hacen parte de la dieta de estos animales y otras de interés comercial para los humanos, y estas tenían estos componentes tóxicos en su organismo, algunas en niveles no aptos para el consumo humano (Paz, 2020). Las toninas son bioacumuladores y biomagnificadores de lo que consumen, por lo tanto, si la carne de estos mamíferos es consumida por humanos estos resultarían contaminados igualmente (Acuipesca, 2020).

Impactos socio-económicos y culturales

En el marco del día Mundial del Ambiente, 46 especies de la flora y la fauna autóctonas fueron seleccionadas como símbolos naturales del municipio Colón en el estado Zulia, entre las que destacan el Jaguar, el Loro Real y el Chicaguire (Urdaneta, 2019). Al extinguirse se perdería dicho patrimonio.

La calidad de los productos pesqueros que se obtienen del Lago de Maracaibo se afecta con la disminución de las poblaciones de toninas, que al cumplir con sus función de depredador y encontrándose en la cúspide de ese ecosistema, consume los peces enfermos y débiles, lo que contribuye a mejorar la genética de los animales que allí permanecen y que posteriormente son capturados para la pesca (Paz, 2020).

 

VI. Desarrollo del conflicto

Resultados y respuestas ante el conflicto (por parte del gobierno central, gobiernos regionales y locales, empresas involucradas, instituciones supra-nacionales, comunidades, entre otros)

El trabajo de defensa de las especies del sur del lago es conocido en algunos círculos mediáticos y gremiales, aunque no se ha convertido en un tema sensible en la opinión pública. El sur del lago de Maracaibo está atravesado por varios procesos de degradación ambiental y diversos intereses económicos, políticos y territoriales que complejizan la situación. En este sentido, las especies de estos ecosistemas se encuentran aún más vulnerables en el contexto de la crisis venezolana.

Al no ser un tema políticamente sensible, el Gobierno nacional no lo tiene de ninguna manera como una prioridad que atender. En todo caso, las diversas autoridades e instituciones del Estado han tenido actuaciones diferenciadas y contradictorias: por un lado existen programas de larga data asociados al resguardo y protección de las especies. Es posible constatar la actuación en algunas ocasiones, así como la colaboración institucional, como ha ocurrido con el caso de Inparques y su apoyo al proyecto Sebraba. En 2019, por ejemplo, por resolución emanada del Ejecutivo municipal, 46 especies de la flora y la fauna autóctonas fueron seleccionadas como símbolos naturales del municipio Colón en el estado Zulia, entre las que destacan el Jaguar, el Loro Real y el Chicaguire (Urdaneta, 2019). También se han registrado detenciones por parte de la Guardia Nacional Bolivariana a individuos que intentan traficar especies, como ocurrió en 2016, cuando se incautaron 50 tortugas galápagos que iban a ser comercializadas, llevándose en cambio los ejemplares al zoológico de San Francisco (La Verdad, 2016). A su vez, al menos desde 2020, el Fiscal General de la República, Tarek William Saab, ha venido publicando en redes sociales la apertura de varias investigaciones por comercio ilegal de especies. William Saab informó en junio de 2020 que estaban redactando una reforma a la Ley de la Fauna Domestica, libre y en cautiverio para presentarla a la Asamblea Nacional, y que se propondría una reforma a la misma o en su defecto una nueva ley si se considera necesario con sanciones más severas (Uricare, 2020).

Sin embargo, poco se sabe y se registra de penalizaciones al volumen creciente de ilícitos ambientales en la zona y al aumento de la cacería y el tráfico de especies. Las autoridades han evidenciado más bien numerosos casos de impunidad o en los cuales se hacen la vista gorda. Por otro lado, el Ministerio de Ecosocialismo es reacio a la hora de reportar alguna denuncia (Puerto-Carrillo, 2022b). No se han realizado planes de reforestación en la región, tampoco se ha recuperado el corredor ecológico entre el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel y el Parque Nacional Sierra de Perijá. En realidad, la gestión ambiental ha brillado por su ausencia y lo que se ha impulsado en el país en los últimos años ha sido la creación de nuevas leyes que desregulan protecciones del ambiente, el estímulo a toda costa a la inversión privada, el impulso de emprendimientos fuera de reglamento en áreas protegidas y la precarización y subordinación de las instituciones y agentes ambientales a los intereses de la reforma económica neoliberal.

Cuando han salido reportajes sobre cómo personas están cazando especies no tradicionales para poder resolver la crisis alimentaria, voceros del Gobierno nacional han reaccionado de manera negativa –incluyendo al Presidente–, afirmando que se trata de propaganda impulsada desde el imperio de los Estados Unidos para afectar a la revolución (Gutiérrez, 2018). La enorme corrupción en las instituciones del Estado y los sectores militares ha contribuido a la expansión de estos procesos de degradación ambiental y afectación de especies. A su vez, el propio Maduro ha llegado a incentivar el consumo de carne de chigüire, proponiendo planes de producción del animal (Infante, 2017).

En este complejo contexto, los proyectos de protección y conservación han continuado en la zona. Su accionar persiste, y en este se registran algunos logros, tales como el reconocimiento del problema por parte de algunos ganaderos y la disminución de la caza del jaguar por parte de algunos actores. El incremento de la visibilidad nacional e internacional del proyecto Sebraba ha permitido fortalecer una red de apoyos variados, que consolidan las iniciativas. El premio Future For Nature que ha recibido en 2020 la bióloga María Fernanda Puerto Carrillo, constituye otro impulso al proyecto. Sebraba espera que la experiencia sea exitosa para replicarlo en otras partes del país.

Las causas que han generado la degradación de los ecosistemas del sur del lago y de las especies que están bajo amenaza persisten. La presencia de grupos armados irregulares y bandas criminales en la zona, así como la precarización de las condiciones de vida de los habitantes, propician estos problemas, y se unen a los avances de una reforma económica neoliberal así como la ausencia de una gestión ambiental por parte del Gobierno nacional. El problema del tráfico de especies es una realidad no sólo nacional sino internacional.

Alternativas propuestas (por parte de los grupos movilizados, pueblos indígenas, actores políticos y gubernamentales, entre otros)

En el caso del jaguar, diversas investigaciones han propuesto alternativas para disminuir el peligro de extinción que afecta la población de esta especie.

  • Ampliación o creación de nuevos espacios protegidos y que además cuenten con el nivel de protección adecuado, y de la creación de corredores ecológicos que permitan el flujo genético de las especies.
  • Aplicación de la legislación ambiental con la finalidad de disminuir o controlar la deforestación así como la protección de los corredores ecológicos que se establezcan.
  • Diseño de un sistema de compensación por las pérdidas de ganado que sean cazados por jaguares.
  • Preparación y difusión de material educativo y de conservación dirigido a los ganaderos y a la población en general.
  • Promoción del ecoturismo.
  • Controles en donde hay comercio activo de productos del jaguar.

Puerto Carrillo indica que es necesaria la continuidad del proyecto Sebraba, y que es necesaria la realización de análisis en periodos de dos a tres años para comprender de mejor manera la dinámica de la población de jaguares en el sur del Lago de Maracaibo. También plantea que es necesaria la recuperación del corredor biológico que comunica el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel con el Parque Nacional Sierra de Perijá, por lo que se requiere un plan de reforestación en el que se incorporen los productores agrícolas. A su vez afirma que debe continuarse con la sensibilización y formación de la población en torno al tema a través de charlas y talleres, proceso que ya se ha realizado en las escuelas y ya han logrado involucrar a niños, pescadores y parceleros de la región, incluso con buenos resultados que han incidido en la disminución de las matanzas gracias a la concientización que se ha alcanzado (Vélez, 2019).

Por otro lado, Alberto Blanco, editor y naturalista e integrante del Grupo Explora, ha planteado que el turismo de observación del jaguar tiene futuro en varios estados de Venezuela, y que sólo se necesita que haya condiciones económicas y políticas para que se retome (Davies, 2021).

Los miembros del proyecto Sotalia por su parte insisten en la importancia de mantener y ampliar investigaciones como las que llevan a cabo, además incorporar análisis toxicológicos para determinar el grado de contaminación con metales pesados que tienen los animales del lago de Maracaibo. Así mismo, insisten en la importancia de la educación de la población acerca de las funciones que cumplen las toninas dentro de su ecosistema y los riesgos del consumo de su carne contaminada (Paz, 2020).

¿Considera Ud. que se ha alcanzado la justicia ambiental en este caso?

No, pero con algunas demandas atendidas.

Explique por qué

La problemática de fondo no es abordada por las autoridades estatales y ambientales, aunque el tezón de los científicos que trabajan en la zona ha permitido que algunos actores los tomen en cuenta y cooperen con ellos, tales como Inparques o los ganaderos. El problema se ha intensificado en los últimos años y el contexto general es de mucha impunidad y carencia de mecanismos de justicia ambiental. Mientras la pobreza social ha crecido, la justicia con el resto de especies y ecosistemas se precariza. En todo caso, los científicos no han desmayado en su labor.

 

VII. Fuentes consultadas y recomendadas

Leyes, decretos, legislaciones y recursos jurídicos relacionados con el caso

Artículos

Libros, documentos académicos y científicos

  • Armesto, Orlando. Acevedo, Aldemar. Gallardo, Arley. Franco, Rosmery (2014). Catálogo de anfibios y reptiles de Colombia Rhinoclemmys diademata (Mertens 1954). Inguensa, Galápago del Maracaibo, 2(1): 47-52. Disponible en: researchgate.net/publication/260639850_Rhinoclemmys_diademata_Catalogo_de_Anfibios_y_Reptiles_de_Colombia_Volumen_2
  • Babarro, Ricardo (1998). Análisis de las temporadas de cacería deportiva en Venezuela a través de las temporadas 1987-88 y 1996-97. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/269402778_ANALISIS_DE_LAS_TEMPORADAS_DE_CACERIA_DEPORTIVA_EN_VENEZUELA_A_TRAVES_DE_LAS_TEMPORADAS_1987-88_Y_1996-97
  • Jedrzejewski, Wlodzimierz. Abarca, María. Viloria, Ángel. Cerda, Hugo. Lew, Daniel. Takiff, Howard. AbadÍa, Édgar. Velozo, Pablo. Schmid, Krzysztof (2011). Jaguar conservation in Venezuela against the backdrop of current knowledge on its biology and evolution. Interciencia, 36(12): 954-966. Disponible en: https://www.interciencia.net/wp-content/uploads/2018/01/954-WLOZIMIERZ-13.pdf
  • Parra, Lenin (2002). Diagnóstico de la situación actual de las poblaciones de tortugas marinas en la Costa Occidental del Golfo de Venezuela, estado Zulia. Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela. Trabajo Especial de Grado. 154 pp. 2002.

Videos y media de la campaña

1. Campos, Freddy Alejandro (2019). For the conservation of the jaguar sebraba project. Subtitulado. Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=pMHSJmCsR_8

2. Caracas Ciudad Plural (2022). ¿Están los jaguares protegidos en los Parques Nacionales de Venezuela? Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=D8ah1Dmgw74&t=1195s

3. Dinero Dinerito (2018). Delfines o toninas en nuestra costa oriental del lago, bella Venezuela. Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=eSBs3FkJdok

4. Mongabay (2019). Venezuela: científicos intentan salvar población de jaguares en Zulia. Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=3bI_Sme2rUY

5. ProBiodiversa (2016a). Fauna venezolana en extinción – Jaguar. Episodio 4. Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=CwasJWme2zQ

6. ProBiodiversa (2016b). Proyecto Jaguar del Sur del Lago de Maracaibo – Venezuela (DEMO). Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=VH7pVWyTyIw

7. Proyecto Sebraba (2018). Reportaje Proyecto Sebraba. María Fernanda Puerto: Por la conservación del Jaguar. Archivo de video de Youtube.

Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=8E29pNAT7QQ

 

Imágenes y registro fotográfico

Imagen N° 1. Jaguar. Fuente: Proyecto Sebraba
Imagen N° 2: Distribución del jaguar en Venezuela según el Libro rojo de la Fauna Venezolana 2008 Rodríguez y Rojas-Suárez 2008. Áreas en rojo. Fuente Jedrzejewski, Wlodzimierz y otros (2011)
Imagen N° 3: Investigadores del Proyecto Sebraba. Fuente: Freddy Campos
Imagen No. 4. Aprehensión de cuatro sujetos presuntamente implicados en el asesinato de un jaguar en el Sur del Lago de Maracaibo, de acuerdo al fiscal general, Tarek William Saab. Julio 2020. Fuente: Notitarde. https://www.notitarde.com.ve/sucesos/cuatro-detenidos-asesinato-jaguar/
Imagen N° 5. Colmillos de jaguar, comerciados ilegalmente. Fuente: naturalezaenimagenes.com
Imagen N° 6. Pieles del jaguar comercializados. Fuente: Jenny Gallo revista explora. Disponible en: https://www.aporrea.org/actualidad/a296027.html
Imagen N° 7. Cabeza de jaguar encontrada en marzo de 2020 en Maracaibo (Zulia). Fuente: Germán Dam, cuenta de twitter @GEDV86. Disponible en: https://www.aporrea.org/actualidad/a296027.html
Imagen N° 8. Banda criminal denominada “Los Depredadores”, traficantes de especies silvestres, detenidos por la Guardia Nacional. Fuente: Imagen por cortesía de la Guardia Nacional, en Gutiérrez (2018).
Imagen N° 9. Tortuga Galápagos de Maracaibo. Fuente: Armesto et al, 2014
Imagen N° 10: Galápago cabezón Fuente: Rojas-Runjaic, Fernando (2009) Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3142005
Imagen N° 11: Tortugas incautadas en la Villa del Rosario en el estado Zulia Fuente: Prensa La Verdad. Disponible en: http://www.laverdad.com/zulia/94324-rescatan-50-tortugas-galapagos-que-iban-a-ser-vendidas.html
Imagen N° 12: Chicagüire. Fuente: Freddy Campos. Disponible en: https://seranimalbio.wordpress.com/2017/07/17/el-chicaguire-un-gigante-de-las-aves/
Imagen No. 13. Flamencos muertos en la Laguna de las Peonías (lago de Maracaibo, estado Zulia). Probablemente fueron matadas y desmembradas para alimentación humana. Fuente: Alexis Quintanillo/Nubardo Coy en Gutiérrez (2018).
Imagen N° 14: Cacería de tonina del Lago de Maracaibo. Fuente: Yurasi Briceño. Disponible en: https://es.mongabay.com/2020/03/delfin-costero-caceria-y-pesca-en-lago-maracaibo-venezuela/

 

Autor(es) o contribuidor(es) de esta ficha

Exyeleth Echarry – Observatorio de Ecología Política de Venezuela

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Actividades económicas

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