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¿La fauna silvestre en Venezuela aprovecha la pandemia para retomar espacios?3 min read

Por: Erick Camargo (Corresponsal OEP)

Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela

En medio de la crisis producto de la pandemia de COVID-19 y a consecuencia de la cuarentena, se han visto diversos reportes de avistamiento de fauna silvestre en lugares que hacía tiempo no se veían, e incluso también se ven en áreas urbanas. En Venezuela especialmente se han visto en las regiones costeras y marítimas, cardúmenes de peces en grandes cantidades, como pocas veces se vio, como también el paso de delfines, ballenas, tiburones ballena y otras especies que hacía tiempo no se veían en la cantidad actual y con la misma frecuencia.

Entre los casos más emblemáticos hemos podido observar los testimonios de pescadores de Cumaná que avistaron un tiburón ballena en el Parque Nacional Mochima; relacionado con este, se pudo observar en las redes sociales un video de un señor montado sobre uno de estos animales, no sabríamos decir si está relacionado con el mismo avistamiento. También se han reportado avistamientos de ballenas jorobadas en los mares de Anzoátegui y Sucre, también en el Parque Nacional Mochima y de esta misma especie en Paraguaná, estado Falcón.

Estos avistamientos no sólo se han dado en Venezuela, pues en redes sociales es posible encontrar reportes de avistamientos de fauna silvestre en mares de todo el mundo, en costas y no sólo de especies marítimas, también en prados, bosques y áreas circundantes a las ciudades.

Un experto del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Sergio Cobarrubia, explica que no todas las apariciones publicadas se corresponden al lugar o momento declarado, ni que todas las apariciones se deban específicamente al confinamiento por la cuarentena. Cobarrubia explica que la mayoría se deben a movimientos migratorios normales, que se hacen más visibles ante la poca cantidad de humanos presente, que los hace menos tímidos; sin contar que al estar menos concentrados en nuestras actividades económicas tradicionales, tenemos mayor capacidad para observar a estos animales, que disfrutan, eso sí, el paso migratorio sin la molestia de nuestra presencia que suele estar acompañada por sonidos estridentes, peligros para su vida o la molestia que le causamos.

Igual podemos referirnos a los avistamientos, en diferentes ciudades del mundo, de animales de la fauna silvestre de sus alrededores tomando las calles abandonadas de las ciudades. En el caso de Caracas fue emblemático el caso de la venada asesinada, por niños o por un vehículo, cualquiera fuese el caso, además de otra, en la misma zona, que huyó de una quema provocada. Estos casos además de mostrar que los animales en busca de alimento, producto de la degradación de su ecosistema, al estar inmediatamente colindante con las ciudades, se atreven avanzar a las ciudades, aún persisten y resisten, re-existen, en sus ambientes degradados y  bajo amenaza constante de la expansión urbana y las actividades humanas.

Esto obligatoriamente nos debe llevar a replantearnos nuestras relaciones con los animales y la naturaleza; cómo se lleva el entorno urbano, el rural y el natural. Es necesariamente excluyente la actividad humana y la convivencia con el resto de seres vivos. Es nuestro sistema sostenible y realmente genera “beneficios” y “calidad de vida”, o estamos sacrificando la propia vida, humana y animal, en pos de espejitos e ilusiones materiales, que nos constarán más caro de su valor real.

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