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Entrega de tierras a Irán: Avanzando al modelo de sojización agrícola

Mandatarios de Iran y Venezuela. Foto Getty Images

A finales del mes pasado, específicamente el 26 de julio, los medios de comunicación sorprendieron con la noticia sobre la entrega de 1 millón de hectáreas a Irán salida en un medio de comunicación de dicho país, Tasnim. La noticia además ocurrió luego de un viaje del presidente Maduro a dicho país y la firma de un acuerdo de cooperación. En la misma nota se pueden leer las declaraciones del viceministro del interior para asuntos económicos, Mohsen Kousheshtabar, que confirma la cesión de tierras y tiene esperanzas en las inversiones y tecnología que puedan aportar las empresas iraníes a Venezuela. 

Las reacciones ante esta noticia no se hicieron esperar; entre estas la de Susana Rafalli, quien es conocida por su trabajo humanitario, especialmente en el área de alimentación infantil.

En el campo político también se vieron reacciones y respuestas ante esta situación. Carlos Prosperi, dirigente de AD, declaró en una entrevista de televisión que dicha entrega viola la Ley de Tierras al tercerizar la actividad agrícola y promover el latifundio; así como todo va en detrimento de los productores nacionales. En otra rueda de prensa, declaró que la entrega equivale al 80% del territorio del estado Táchira, criticando además que en Venezuela no se cubrió el 40% de la siembra del ciclo de invierno. Por su parte, dirigentes del MAS, declararon que dicha entrega jamás sería para garantizar soberanía nacional, ni será en beneficio de los venezolanos.

También desde la academia hubo reacciones; la Cátedra de Derecho Constitucional de la UCV, considera una cesión de la soberanía nacional dicha entrega de tierras, así como que anunció una denuncia ante organismos internacionales por lo que consideran una violación de derechos fundamentales; como fue reportado por El Pitazo.

Maduro respondería a las reacciones declarando que ya estaba listo para recibir las inversiones extranjeras para la producción de maíz y soja, tanto para consumo interno como externo. En la web del PSUV se presentó la noticia como parte de la reactivación de la Gran Misión Agro-Venezuela; destacando la inversión extranjera y la exportación de productos agrícolas.

Por su parte, el Ministro de Agricultura y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, explicó en un video difundido por las redes sociales, que es una medida para ayudar a los países del Medio Oriente, impactados por el Cambio Climático. Señaló que los campesinos y productores nacionales recibirían esas inversiones, para que siembren por estos países.

Pero otra información, surgida del twitter de la embajada de Irán en Caracas ha generado desconcierto y confusión, sobre el caso, en el cual se dan por desmentidas las informaciones, aunque fuesen confirmadas por el Ejecutivo Nacional.

 Pero hay factores que pasan por alto a las críticas esgrimidas por los actores políticos; es el del modelo de agricultura que se está promoviendo desde el Gobierno, el cual no es criticado entre la ola de declaraciones. Un modelo basado en el agro-negocio de exportación, monoproductor, industrializado, dependiente de químicos y venenos que tantos estragos han causado a los suelos y los ecosistemas. Un modelo que urge revertir a nivel global. No será una producción campesina, como explica el ministro Castro Soteldo en su video de propaganda. Incluso, podemos observar como al contrario, ante la imposibilidad de Irán de expandir su industria agrícola intensiva, por falta de agua y tierras aptas; desvía la inversión a otros países, donde podrá obtener agua y demás recursos a bajo costo para sus negocios. Una exportación indirecta del agua y las tierras, una medida poco efectiva, consideramos, para enfrentar el Cambio Climático. 

En todas las informaciones donde se habla de la producción e inversión iraní, se recalca que está orientada a la producción de maíz y soja, cultivos además predominantemente transgénicos en el agronegocio de exportación. Ya hemos visto que en Venezuela varias empresas vienen implementando paquetes tecnológicos de soja transgénica, de forma velada para saltarse las disposiciones legales que prohíben por ley el uso, distribución y la multiplicación semillas modificadas genéticamente con biotecnología moderna (organismos Genéticamente Modificados OGM )  en todo el territorio nacional.

Ver También:  Sojización en Venezuela: semillas y soberanía alimentaria en riesgo.

En un momento en el cual la agricultura convencional en Venezuela se encuentra en crisis; no hay fertilizantes suficientes o son excesivamente costosos; no hay combustibles, los grandes fundos se encuentran en quiebra y las redes comerciales desarticuladas. Es imperante pensar en alternativas que disminuyan el impacto ecológico y social de ese modelo de agricultura. Siento este un tiempo de crisis especialmente favorable para realizar una transición hacía la agricultura familiar; hacia un modelo de agricultura regenerativa, a la agroecología y la permacultura; nos encontramos en una avanzada hacia adelante a una agricultura insostenible, industrial, contaminante y nociva.

Además, la falta en los discursos de una visión alternativa a nuestra relación con la naturaleza, el uso del suelo y la tierra; la construcción de soberanía alimentaria sostenible y amigable con los ecosistemas, es preocupante ante la posibilidad de reproducción de modelos que lejos de presentar soluciones a los problemas socio-ambientales, los terminen por acentuar y profundizar. Urge la promoción e implementación de una agricultura que regenere y democratice la tierra y la economía agrícola.

Autor

Erick Camargo

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